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Ola que va, ola que vuelve (La columna de la Yuli)


 Hola ciberlectores!!! Joven, mujer, pinera y cubana, son las credenciales de quien compartirá con ustedes, mediante esta columna, sus vivencias en la isla milagrosa, como suelo llamar a este chispazo de tierra que habito y me habita.

Esta columna, que les regalaré semanalmente, no tiene más intención que las de hilvanar palabras y soltarlas a la atmósfera en busca de combustible vital, una especie de fotosíntesis para quien escribir es la vida.


 

Martí: ese misterio que me (nos) acompaña


En la Primaria, las auxiliares solían dividirnos en dos filas y mandarnos a tomarle la mano al compañero del lado. En mi aula había un niño, Luisito, tan negro como la noche más cerrada. Ahora me parece horrible, pero tengo que confesar que en aquel entonces yo rezaba para que no me tocara él, porque creía que soltaba una especie de tinta oscura que me mancharía mi blanca mano.

En una reunión de padres, la maestra le dijo a mi mamá que era una niña excelente, que solo tenía ese “problemita”. Mi mamá, sabia como ha sido siempre, encomendó mi alma racista a Ramona, mi profesora de Literatura, con la cual pasaba gran parte de mis días, por aquella época, entre versos y prosas. Así llegó a mis manos La muñeca negra, que además de leer, debíamos dramatizar en un matutino.

La maestra quiso que fuera Piedad porque era la de más parlamentos y yo tenía buena memoria, pero Ramona dijo que sería la muñeca negra -Y por qué? seguro pregunté yo, leguleya en todas las épocas – “Porque eres lozana y rellenita como una muñeca”, seguro contestó ella, tan convincente siempre. Lo cierto es que llegado el día me hicieron dos motonetas bien altas en el medio de la cabeza, pintaron mi cara y mis manos con tempera negra y me vistieron con una bata de vuelo de colores brillantes. Cada brochazo negro en mi cara fue como un azote…Cómo lloré!!! La pintura se me corrió, mi cuello, mi bata de colores y hasta mis pies recibieron su baño de tempera….fue un día muy negro.

En la segunda presentación lloré menos, en la tercera no lloré, en la cuarta comencé a disfrutarlo y en la quinta lo adoré; al parecer no solo había aceptado mi nuevo color, también me la pasaba de lo lindo con los apretones que me pegaba Rosmeri, la niña más tosca del aula, quien finalmente fue Piedad, y que en cada presentación, al parecer también más cómoda con su personaje, quería más y más a su muñeca negra, es decir, a mí.

Ahora recuerdo que a ella tampoco le gustaba darle la mano a Luisito, a veces hasta conspirábamos para ser compañeras nosotras y evitarnos el mal rato. Con el paso del tiempo lo he comprendido todo: la hiciste buena, Ramona!!! No les voy a decir que desde entonces me volví antirracista, porque a esa edad uno solo es antidentista, pero algo cambió para siempre dentro de mí en relación con aceptar, respetar y hasta disfrutar lo diferente, y me atrevo a decir que algo semajante le pasó a mi amiga. Solo me resta decir: ¡Gracias, Martí…siempre te llevo! y más que yo te lleva Rosmeri, quien hace años está felizmente casada con un mulatón, de casi dos metros, que dice más de cuatro cosas. También he estado pensando qué habrá sido del Luisi…cómo me gustaría abrazarlo, cualquier información la voy a agradecer!!!


 

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12 respuestas a “Martí: ese misterio que me (nos) acompaña”

  1. Hermosa historia profunda y a la vez llena de inocencia y fecura; muy bien contada, reflejo de la vida, del día a día, de cómo nos relacionamos, aceptamos o no. Lo importante es saber que generalmente al final del camino hay una luz, esa que nos hace meditar sobre nuestras acciones y nos estimula a corregir el rumbo, si fuera necesario.

    Una historia única que nos convida a meditar, a abrazar al Apóstol, siempre presente, aunque de manera inconsciente aflora en ocasiones, porque no hay tema que se le haya escapado.

    Felicidades a Yuliet. ¡Ah! No demores mucho en poner el próximo.

    Sergio

    • Gracias,Sergio…este texto lo escribí en mi muro de facebook el 28 de enero como homenaje al Maestro…prometo que el otro les llegará pronto y completamente inédito😉

  2. yuli, tu sabes que yo sigo lo que escribes, deberías presentar esta crónica en el concurso nacional de esa categoría. Me he reido, he quedado pensativa…. ojalá muchos de los que “viven” hablando de Martí puedan leerte y saber que no se puede interpretar a Martí hilvanando fechas por fechas…. AHH, ya comprendí tus gustos multicolores, jejej, bsss

  3. Buscando y buscando me he tropezado esta historia y me ha conmovido mucho porque he vivido el racismo en carne propia…soy blanca y estoy actualmente casada con un negro y somso felices pero fue duro lo que tuvimos que pasar porque mi familia no aceptaba mi relación…a veces tratamos de tapar el sol con un dedo pensando que en Cuba no hay racismo pero si existe aún y debemos combatirlo.Me parece que eso hace esta chica y además de una forma diferente no con el mismo discurso de siempre…es entretenida y fácil de lee felicdades

  4. Hola, gracias, por existir, pienso, que debías escribir para niños, los haces con una facilidad tremenda. .. Es una historia muy bella , siempre nos acompaña… y gracias por escribir al Maestro

    • Hola,Angel,encantada de que te guste…y sí me voy a pensar seriamente eso de escribir para niños…Gracias por llegar hasta aquí y dejarnos tu mensaje😀

  5. Esta historia me ha hecho reír y mejor aún me ha hecho recordar cosas de mi infancia…muy a pesar de que hoy siendo ya mayorcita no soy para nada racista…jajaja…tú lo sabes…. pero independientemente de esta historia, yuliet tienes el arte de reflejar en las palabras lo cotidiano, con pinceladas de humor y sobre todo con tu idiosincrasia que es lo que te caracteriza siempre…

  6. Como siempre no quedo defraudado al leer algo salido de esas manos tan prodigiosas. y ese corazón tan grande para pecho. Te seguiré desde quiera que me encuentre. Mucho éxito en este nuevo proyecto.

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