Abrazo a pie de surco

Como un fuerte abrazo de continuidad significó la entrega de nuevas tierras en usufructo mediante el Decreto Ley 358/18 del Ministerio de Agricultura, a un grupo de jóvenes que en lo adelante se dedicarán a la producción de alimentos para el pueblo.

Ese gesto revolucionario constituye la prolongación de cuando Fidel desde La Plata en la Sierra Maestra, promulgó el 17 de mayo de 1959 la Ley de Reforma Agraria, firmada por él. Una reforma agraria sin  comparación al legalizar ese taller natural que da vida y verdor,  a quienes derramaban sudor y esfuerzos para generar riquezas, hecho del que se cumplen 60 años.

En un artículo publicado por la maestra de periodistas Martha Rojas en el diario Granma, se explica que ese fue un proceso seguido paso a paso por el Jefe de la Revolución para concientizar acerca de la necesidad de aprobar esa medida revolucionaria y radical, y apuntaba: “Se sabe que habrá de firmarse la Ley de Reforma Agraria. Durante los meses precedentes, en distintos puntos del país, desde Mantua donde él mismo pronunció un aleccionador discurso, hasta el extremo más oriental de Cuba, se ha estado hablando de ella. Con argumentos indiscutibles, Fidel encabezaba, por todos los medios de prensa, la campaña a favor de la comprensión e importancia de la Ley siempre prometida y hasta entonces jamás cumplida en la República neocolonizada. No se trata de un reparto de pequeñas parcelas, ni de la ocupación anárquica de lotes por parte de los campesinos, sino de una Ley que otorgaría la propiedad de la tierra y que fomentaría cooperativas, algo que en el borrador, antes del 17 de mayo, no estaba todavía considerado, hasta la revisión por Fidel”.

Refiere que en el viaje hasta Manzanillo Fidel debía realizar la revisión final y dejar “bien sentados los términos jurídicos de un documento fundacional y precisados detalles fundamentales, entre ellos la previsión de que no fueran desintegradas las extensiones de cultivo cañero en los latifundios que desaparecerían”.

No fue casual escoger ese domingo 17 porque el objetivo  había sido honrar a un líder campesino asesinado por haber llevado adelante arduas luchas agrarias: Niceto Pérez García. A pesar de ser un día nublado y con amenaza de lluvia, los campesinos de la zona se dieron cita allí para la promulgación de ese documento histórico.

Se narra que en esa ocasión la emisora Radio Rebelde se encargó de informar a los cubanos y al mundo de ese hecho sin precedente en la historia nacional, cuando a solo cinco meses del triunfo revolucionario se promulgaba una ley de gran alcance, de la que Fidel constató en su discurso que “constituirá uno de los acontecimientos más importantes de la vida de Cuba” y entendía que con su promulgación se iniciaba “una etapa enteramente nueva en nuestra vida económica” y un esplendoroso porvenir para la Patria, si nos dedicábamos a trabajar todos con el mayor ahínco.

En su intervención tuvo en cuenta que esta norma jurídica lesionaría intereses y produciría la natural oposición ante una medida revolucionaria de esa índole. Pero esa parte a cuyos intereses lesiona la Ley, según expresó, es una parte insignificante del pueblo, mientras que favorecía a las familias de doscientos mil campesinos sin tierra y ciento cincuenta mil aparceros y precaristas, entre otros, o sea a más de dos millones de personas, que constituían casi la tercera parte de una población que no rebasaba en ese momento los siete millones.

Con la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria se cumplía cabalmente el programa del Moncada en su aspecto agrario y de beneficio al campesinado, además de la abolición del latifundio mayoritariamente en manos de unas cuantas compañías norteamericanas, que poseían los mejores suelos. Este pero de 1961 fue creada la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organización no gubernamental que agrupa a los cooperativistas, campesinos y sus familiares, cuyos intereses económicos y sociales se corresponden con el desarrollo armónico de la construcción del Socialismo; sus proyecciones están basadas y orientadas hacia el cumplimiento de la política agraria de la Revolución, por lo que este año está celebrando su 58 aniversario.

A lo largo del transcurso de las transformaciones emprendidas por la nación, el sector campesino ha mantenido su apoyo al proceso gestado desde la lucha guerrillera integrándose al Ejército Rebelde, realizando el Primer Congreso Campesino en Armas y hasta hoy, en un fortalecimiento de sus estructuras de base y de total apoyo al llamado de la máxima dirección del país para incrementar la producción de alimentos, disminuir los costos y alcanzar superiores rendimientos.

Esta festividad de hecho se convierte en un abrazo multiplicado en toda Cuba, una celebración en la que a pie de surco se escriben nuevas páginas para la historia nacional como símbolo de la continuidad histórica y generacional de la Revolución, nacida un 17 de mayo de 1959.


Por Sergio Rivero Carrasco


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