#MartíSalva

“Ningún país por sí solo puede enfrentar
esta pandemia, se requiere de una respuesta
mundial, sobre la base de la unidad, la solidaridad
y la cooperación multilateral renovada”.  

José A. Portal

En la reciente intervención del Ministro de Salud de Cuba en la 73ª. Asamblea General de Salud, en la que expresó la posición humanista y solidaria del gobierno y pueblo cubanos, estuvo más presente aún el pensamiento y legado de nuestro Héroe Nacional José Martí, en el aniversario 125 de su caída en combate.

Un mundo colmado por la pandemia de 2020, en el que brotan por doquier posiciones extremistas e individualistas para solucionar los grandes retos que ello demanda para el bienestar de nuestros pueblos, se ha expresado en múltiples ocasiones por las autoridades cubanas que el único modo de enfrentar y solucionar el desafío de hoy, es echando a un lado las diferencias políticas e ideológicas y los mezquinos intereses que polarizan la humanidad, sin odios, tal como el joven Martí no conoció aun soportando los maltratos de las canteras.

Es así que Martí salvándonos el espíritu, llega a la ética revolucionaria cubana enaltecida y cumplida por Fidel y los jóvenes revolucionarios que no lo dejaron morir en el año del centenario de su natalicio y asaltaron el futuro para emprender la Revolución; estuvo presente en el alegato de defensa del líder cubano cuando con suma valentía expresó que “El autor intelectual del asalto al Moncada era José Martí” y además condenó los males de que padecía Cuba en aquella época, por lo que era necesario desarrollar una Revolución “… de los humildes, con los humildes y para los humildes.”

Martí también nos salva en este tiempo hermoso, porque a pesar de sufrir los embates de una enfermedad contagiosa, sin rostro y de consecuencias letales, se ha multiplicado el amor y el humanismo, desafiando los avatares de la vida con un gran esfuerzo nacional por alcanzar, mantener y defender como premisa fundamental, el derecho, la unidad y la salud de los cubanos.

Está presente la ética martiana cuando resulta un deber ineludible propiciarle a los hijos de este país un desarrollo armónico en el que se alcance una vida más plena como lo ha hecho este proyecto social que no ha dejado desamparado a ninguno, y les ha asegurado sus más elementales derechos como seres humanos, conminándolos a una activa e inclusiva participación en la construcción de un socialismo próspero y sostenible, aún en las difíciles condiciones provocadas por el genocida bloqueo impuesto por Estados Unidos desde hace más de 60 años.

Nunca más presente el Apóstol cuando como estrategia nacional para enfrentar la COVID-19, alcanzó prominencia el principio martiano de que la medicina más importante es la que precave y evita las enfermedades, actúa sobre el medio, sobre la persona, la familia y la comunidad; en ello se trabaja a diario, y los enfermeros cumplen una función importantísima en este aspecto, tanto en las áreas de salud como en los otros niveles de atención médica, todo lo cual, de forma armónica se ha integrado a un sistema multifactorial que asegura bajar  a un mínimo el nivel de infestación y graves consecuencias de la enfermedad.

Martí salva cuando se da prominencia a la vocación solidaria e internacionalista de Cuba, que engrandece a los profesionales de la salud en el país y en el orbe, por su colaboración con más de 25 países a enfrentar la pandemia e incorporados también a ese propósito a los más de 50 en los que se realizaba la colaboración, mostrando el ilimitado valor humanista de la salud, la cual contribuye a hacer realidad el principio martiano de la medicina como un derecho, una profesión de lucha, ejercitada por un alma bien templada para desempeñar con éxito ese sacerdocio, que solo se logra cuando se ponen los médicos en contacto con las diarias miserias morales y materiales, enalteciendo sobre ellas con su noble obrar a las almas pequeñas.

En fin, Martí salva cuando ennoblecemos el espíritu, cuando aparta de nosotros la avaricia, el egoísmo, el odio y la perversidad, y a la vez, suma más comprensión, tolerancia, agradecimiento, nobleza, sencillez y amor, tal como se ha logrado en estos tiempos de pandemia, para devolvernos a la “nueva vida” más realizados e íntegros.


Por Sergio I. Rivero Carrasco


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