Islavisión celebra y se crece

Los días que anteceden a este jueves han sido una verdadera efervescencia de realizaciones y alegría para una familia, mayoritariamente joven, que apuesta por entregar desde hace 33 años la mejor televisión a sus públicos y posicionarse como preferencia en el ámbito audiovisual de esta ínsula.

Fue el 13 de agosto de 1987 cuando los pineros regalaron a Fidel la inauguración del canal territorial en ocasión de su 61 cumpleaños, hecho que ha marcado la existencia de diferentes generaciones que han mantenido una programación mayoritariamente informativa y variada en correspondencia con las exigencias de sus públicos. Siempre enaltecidos y con la vara bien alta, desde sus inicios, encaminó su quehacer a los más variados géneros televisivos con propuestas de Informativos, revistas, series, documentales, teleteatros, infantiles, juveniles, deportivos, culturales, científicos y tecnológicos con una alta y reconocida calidad en el ámbito nacional e internacional.

Hoy, con las pilas cargadas de juventud, en medio de grandes desafíos de todo tipo, se rediseña una programación ajustada a las circunstancias en la que se explotan las más variadas tecnologías y modos de hacer en el mundo audiovisual y digital.

Ese colectivo de profesionales históricamente muy competentes y creativos, continúan dando vuelo a su imaginación en el quehacer local, y exploran nuevos caminos en el difícil propósito de hacer más con menos siempre que la voluntad y la ilimitada capacidad de creación lo posibiliten.

Con un mirar hacia dentro, el reto de estos tiempos se centra en evaluar las variantes y atrevimientos para luego expresarlos en un accionar multiplataforma que enaltezca las virtudes de los pineros en el país y el mundo, y muestre a una Isla en constante transformación, aún en las condiciones más adversas de la doble pandemia que agobia a la nación: La COVID-19 y la Trump.

Las palmas para el colectivo del canal más pinero por donde la Isla se ve.

Felicidades para todos los que un día llegaron, abrazaron la familia de Islavisión, y nunca la han podido abandonar, porque ella circula por sus venas y mueve sus corazones como la propia sangre y el oxígeno que los mantiene vivos por siempre, apegados a un canal que cumple y se crece.


Por Sergio I. Rivero Carrasco


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