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Otra amenaza latente

Resulta evidente que la urgente necesidad de cerrar filas para enfrentar la COVID-19, ha hecho que muchos olviden que si bien ahora es el enemigo número uno de la salud pública, no es el único potencialmente letal. De ahí lo importante de la  responsabilidad individual y familiar en el control del mosquito Aedes aegypti. Una responsabilidad  que no por común deja de ser cardinal para la salud de los de casa y de la de los vecinos, máxime si tenemos en cuenta  el esfuerzo que hace el país para preservar la salud de la población.

Si en el hogar no le ofertamos a eseindeseado visitante un hospedaje donde  pueda multiplicarse, las posibilidades de que prolifere serán mínimas y es que ese intruso zumbador persiste en robar la tranquilidad hogareña y llega sigiloso, como un ladrón, y se instala sin ser invitado.

Es un enemigo nefasto, sin dudas, pero mora en muchas casas como un miembro más, un ser al que, sin querer, o por descuido, le abrimos la puerta. Así  las cosas, el Aedes aegypti campea por su respeto en muchos sitios de la Isla y urge cortarle las alas.

Sin cesar, las autoridades sanitarias del territorio  alertan sobre el peligro que representa el vector, cuyo  índice de infestación   es persistente, pero no bastan las fumigaciones, las acciones de educación para la salud que se desarrollan en la comunidad con las organizaciones de masas  ni  el control antivectorial  por parte de inspectores y personal de la salud: el tratamiento autofocal destructivo es cardinal en este aspecto.

El mayor número de depósitos positivos de la especie se encuentra dentro de las viviendas, por lo que destruir los criaderos, limpiar los bebederos de los animales, mantener la higiene de los patios, tapar los tanques, permitir que se abaticen y  abrir las viviendas a la fumigación debe ser parte de la batalla diaria. Mientras haya un foco, el riesgo está presente, por lo que no debe haber  cabida para las indisciplinas sociales.

La amenaza de una epidemia de dengue o cualquier otra de la varias enfermedades que transmite el Aedes aegipty está presente si cada uno de nosotros no concientiza el peligro que este vector  representa para la vida, si no evitamos el desarrollo del mosquito como agente transmisor.

Cierto que somos intensivos, pero no persistentes; muchas veces después de las grandes campañas en los hogares dejamos de ser constantes en las revisiones, en los autofocales y aunque eliminamos al mosquito una vez, creamos las condiciones para que prolifere nuevamente.

Bajo estas condiciones, sazonadas también por la coyuntura de un cambio climático y la consiguiente amenaza de los  fenómenos naturales, eliminar al mosquito Aedes aegypti, o mantener sus poblaciones por debajo de los niveles en que constituya un riesgo de transmisión, se vuelve una necesidad de vida o muerte. En su caso… ¿Qué hace para desterrar de su hogar al mosquito?


Por Linet Gordillo Guillama