/De la serie Héroes del Baire: «La institución»

De la serie Héroes del Baire: «La institución»

Grande es el que labró el camino por donde andamos nosotros. A la entrada del mercado, un mulato entrado en años se apoya sobre un bastón. Mientras transcurre la cola, las personas se le acercan para saludarlo o para pedirle una consulta de ortopedia. Y él, recibe a todos con el trato afable de un poeta natural y cultivado que te atrapa con esa voz redonda y serena de locutor de radio, mientras una sonrisa sabrosa y sana se le dibuja en el rostro.

Fue para muchos de sus contemporáneos, el mejor director del Hospital, el padre de la dirección colegiada, el profesor dedicado a la formación de generaciones, que educa con su simple presencia. Pionero de la cirugía de columna en la Isla. El profesor Álvarez Cambra le pidió que formara parte de su grupo de trabajo, allí brilló por sus dotes de cirujano, de hombre íntegro y de humanista consagrado. Sin embargo, a pesar de su éxito nunca se fue de esta Isla, porque el compromiso con su gente lo enlaza cual cordón umbilical a esta tierra. No puedo menos que compararlo con el sol del ocaso, que durante el día dio toda su luz y aún en la puesta se esfuerza por seguir brindando calor a su pueblo.

“Cuando dios quiera mis huesos, libre de vergüenza, reposaran en esta tierra y alimentaran un árbol que será el refugio de aves y de hombres”. Pero todos sabemos que no morirás nunca, porque cuando se ha cumplido bien con la obra de la vida, la muerte no es cierta.Ni el infarto cardiaco, ni la fractura de cadera le impidieron trabajar con ímpetu, atendiendo a más personas incluso en su propia casa.

El día que Hilda, la compañera de toda su vida falleció y el dolor trituraba su alma, en un acto de bondad extrema, entregó su corazón por el bienestar del prójimo. Usted no morirá nunca, porque todos los contornos de esta Isla están impregnados de su esencia. El hospital que ya tiene nombre, lo arropa en sus brazos y le confiesa, Doctor Ibrahím Quintana Elejalde, mi admirado y amado Héroe del Baire.


Por Delfín Álvarez Almanza / Tomado de su perfil de Facebook