/Alzamientos en Nueva Gerona, Santiago de Cuba y Bayamo

Alzamientos en Nueva Gerona, Santiago de Cuba y Bayamo

Foto: Ismael Francisco / Cubadebate

Sí, se alzaron los pineros el 26 de julio de 1896, hace hoy 125 años, en defensa de la patria contra la opresión de España. Ese alzamiento inicial en esa fecha se multiplicó 57 años después, otro 26 de julio pero de 1953, cuando la Generación del Centenario no dejó morir al Apóstol al cumplirse los 100 años de su natalicio, y para ello asaltaron los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo.

Tanto uno como los otros mantenían firme el ideal revolucionario, transformador e independentista, y se proponían demostrarles a los mandatarios de turno que la llama independentista estaba viva y dispuesta a continuar la lucha.

Los jóvenes y deportados pineros, liderados por Bruno Hernández cuando apenas contaba con una treintena de años, aprovecharon la celebración del Día de la Santa Ana en el que las festividades se extendían hasta altas horas de la noche para protagonizar un alzamiento en Nueva Gerona con objetivos que tendrían resonancia nacional.

El plan elaborado tenía como propósito secuestrar al Gobernador Militar José Bérriz, obligarlo a deponer las armas y capitular; después ocupar el Cuartel de Caballería, tomar las armas y distribuirlas entre los confinados para capturar la cañonera que se encontraba en el muelle y en ella dirigirse a Pinar del Río para unirse a las filas del Ejército Libertador.

El secuestro de Bérriz se realizaría en la propia casa de la patriota Evangelina Cossio al cumplirse una supuesta cita con él, pero  este, al ver las armas y los hombres de Emilio Vargas, quienes le ordenaban que firmara el documento de rendición de la plaza, de inmediato se abrazó a Evangelina dando gritos de forma tal, que los soldados que se encontraban fuera de la vivienda lo oyeron y derribaron la puerta de la misma, iniciando un intenso tiroteo que obligó a los patriotas a retirarse a caballo.

En el momento que Emilio Vargas intentaba escapar fue herido, después capturado y más tarde fusilado en el cementerio de Nueva Gerona.  El Patriota Bruno Hernández Blanco, quien estuvo al frente de la caballería mambisa, procedente de Santa Fe, logró entrar en Nueva Gerona por el puente del río Las Casas, para dirigirse por la calle del Río hasta la calle San Clemente (hoy calle 26), donde se encontraba reunido otro grupo de patriotas, para incorporarse a la tropa.

A la llegada de la avanzada mambisa se produce una descarga cerrada de fusilería, el joven jefe Bruno Hernández Blanco, fue el primero y único en caer mortalmente herido en el combate, por lo que se convirtió así en el primer hombre de esta tierra que entregaba su vida por la independencia de Cuba.

Los acontecimientos del 26 de julio pinero tuvieron una importante significación, llegaron a tener alcance nacional e internacional en la figura de Evangelina Cossio, manipulada por la prensa yanqui, y demostraron la valía de esos intrépidos jóvenes, algunos con solo 16 años como Juan Francisco Pantoja González, y que las tradiciones patrióticas de la nación tuvieron una respuesta en los sentimientos independentistas del pueblo pinero.

Ese ideal independentista trasciende de Generación en generación, por lo que no es casual que 57 años más tarde, otro 26 de julio de 1953, un nutrido grupo de jóvenes de casi toda Cuba se trasladaran hasta las ciudades de Santiago de Cuba y Bayamo, para protagonizar la hazaña de asaltar al cuartel Moncada, la segunda fortaleza de importancia de la dictadura Batistiana y de forma simultánea el cuartel Carlos Manuel de Céspedes de Bayamo, aprovechando también las festividades del Día de la Santa Ana.

Muchas vidas de valiosos muchachos fueron arrebatadas en pleno combate, y la mayoría posterior a los hechos cuando los esbirros batistianos se ensañaron y propinaron cuantiosas torturas, vejámenes y asesinatos a sangre fría, lo cual fue dignificado con la decisión de continuar la lucha a cualquier precio.

Hasta esta Isla llegaron Fidel y los asaltantes del Moncada a cumplir prisión en el Presidio Modelo, encierro que se tradujo en aprendizaje y consolidación teórica del pensamiento revolucionario y marxista. Ellos aquí hicieron fecunda la prisión, promovieron un movimiento que trascendió las fronteras locales y llegó a todo el país para presionar al gobierno a concederles la amnistía, que les permitió salir de prisión y continuar la lucha hasta la definitiva independencia.

Si bien estos acontecimientos no obtuvieron en su momento el triunfo militar esperado por causales explicadas muchas veces, sí removieron los cimientos de la dictadura batistiana y se erigieron en victoria política que ha trascendido hasta nuestros días, al demostrar que en Cuba en todos los tiempos ha existido una juventud comprometida con la lucha por la independencia de la patria, abrazando la unidad como esencial principio y los más justos valores humanos para encauzar la obra revolucionaria con el abrazo mancomunado de los que aman y fundan, como obra suprema de infinito amor.

Hoy ambos alzamientos se dimensionan y trascienden la historia en una batalla sin cuartel contra un enemigo invisible signado por la pandemia de la covid-19 que también cobra muchas vidas; en una batalla contra el genocida bloqueo norteamericano y las 243 medidas que asfixian la economía, impide la llegada de alimentos e insumos médicos y promueve la persecución financiera al país, medidas todas con incidencia suprema en las familias cubanas, mientras que los autores reales de esas dificultades promueven acciones para una supuesta ayuda humanitaria a Cuba.

Otra batalla también se emprende,  agudizada por estos días contra el mismo enemigo de siempre, que utilizando el doble rasero y como plataforma las redes sociales y todo su arsenal tecnológico y virtual, promueve perversamente el odio, la desidia, la división entre cubanos, la mentira, con lenguaje de pos verdad y fake news para crear un escenario virtual y real propicio para una intervención en Cuba.

Tanto antaño como ahora la juventud cubana ha estado presta a entregar su inteligencia, esfuerzos, voluntad y amor para que Cuba sea una nación libre y soberana en la que sus hijos sean sus únicos dueños, abrazados, unidos, seguros y dignos con el corazón en interminable latido.


Por Sergio Rivero Carrasco