abril 17, 2024 ¿Quienes somos?

Asamblea de balance anual de la empresa municipal de la Industria Alimentaria

Con una crítica a las deficiencias y a los objetivos no alcanzados durante el 2022, y con impulso proactivo, el colectivo de la empresa municipal de la Industria Alimentaria desarrolló su asamblea de balance anual.

Varios asuntos estuvieron en la mira de los análisis, como por ejemplo: los bajos niveles de producción por disminución y déficit de su principal materia prima, la harina. Este suministro fue teniendo recortes hasta llegar a las 4 toneladas mensuales, con lo que tan solo se asegura el pan de la canasta básica y el de unos pocos organismos. La línea de galletas y de fideo se paralizó 5 y 7 meses respectivamente, mas no existe una producción sostenida en estos momentos.

También, se enfatizó en los años de explotación de la tecnología de las 19 unidades productivas que pertenecen a esa industria, atentando hoy la carencia de herramientas o piezas de repuesto para efectuar la reparación y mantenimiento capital. En este sentido, el pasado año se produjeron 245 roturas, 360 problemas eléctricos, 105 mecánicos y de rodamiento 185, según explicó Jesús Soroa, subdirector de Producción.

Las pérdidas generadas fue otro tema con especial tratamiento, pues dejaron de ingresar tres millones de pesos, y por tanto, sin dejar de priorizar su objeto social, el colectivo apuesta por la elaboración de otros surtidos alternativos e incrementar convenios con las empresas, como lo han hecho con Pesca Isla y logran contrataciones con alrededor de 10 productores pineros, en aras de obtener el plus que necesitan para sustentar las producciones bases: panes, galletas, repostería. Solo así podrán ver las ganancias y equilibrar los planes de ingresos y gastos.

Todo ello será vital para fortalecer también el sistema de pago de los trabajadores, pues cerraron un año sin respaldo del salario en los niveles productivos.

En la actualidad continúan elaborando fórmulas con otros extensores como la yuca, fruta del pan, calabaza y boniato.
Una de las iniciativas que les permite el encadenamiento productivo y diversificar sus ofertas es el cambio de surtidos en el centro El Marino, ubicado en el Paseo Martí. Al no poder mantener la actividad de la repostería, incorporan en esta área de venta, elaboraciones con mariscos y otras opciones gastronómicas.

Otros temas expuestos fueron el control interno y de la calidad, la atención al capital humano de la empresa y el estado de opinión pública respecto a la calidad del pan y el bajo nivel de ofertas.

Con sentir pinero, los trabajadores de la Industria Alimentaria reconocieron las dificultades de los tiempos que corren y se comprometieron a seguir rompiendo todo esquema de inmovilismo y conformidad para aportar a la alimentación del pueblo.


Texto y Foto: Yeri Ramírez

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