abril 19, 2024 ¿Quienes somos?

Clodomira nació heroína

Clodomira nació heroína, porque llevaba en la sangre la intrepidez y el patriotismo de los héroes de carne y hueso como son los nuestros, sencillos hasta el tuétano y salidos de las entrañas del pueblo.

La suave, delgada y heroica, Clodomira Acosta Ferrales vio la luz, un día como hoy primero de febrero pero de 1936 en Cayal, Manzanillo, salida de una familia muy pobre, sin recursos para que ella cursara estudios, y casi analfabeta se incorporó muy joven a la lucha revolucionaria en la Sierra Maestra, convirtiéndose en  mensajera y protagonista de múltiples hechos heroicos reconocidos por Fidel, Raúl y el Che.

A pesar de la distancia en edades forjó una incondicional amistad con Lidia Doce, también guerrillera, llegando a convertirse en compañeras de grandes hazañas hasta el último aliento de sus vidas.

No a pocas personas, incluso estudiosos, les llama la atención esa gran amistad nacida entre estas mujeres a una distancia de 20 años una de la otra, su ejemplar desempeño como mensajeras de la guerrilla, la incondicionalidad compartida y aguerridas protagonistas; Clodomira, como valioso enlace entre la Columna No. 1 “José Martí”, dirigida por Fidel y los demás refuerzos del Ejército Rebelde que operaban en la Sierra y el llano.

Lydia, que también gozaba de toda la confianza de Fidel y del Che. Ella tenía muchas facilidades para burlar al enemigo, demostradas en disímiles circunstancias límites. Estas valerosas mujeres emocionan cuando uno aprecia cómo dos vidas en pleno vigor con 22 y 42 años respectivamente, ponían todas sus esperanzas de vivir en una tierra liberada en la que ellas habían puesto con exquisita modestia y sencillez, su grano de arena.  

Con su actuación ejemplar abonaron la tierra donde descansan muchos héroes como ellas, y hasta hoy trasciende el imperecedero ejemplo de fortaleza y lealtad legado a estas nuevas generaciones que se emocionan en las aulas al hablar de ellas en sus clases de historia.

Se cuenta, que encontrándose en La Habana cumpliendo una de las difíciles misiones asignadas, Clodomira tuvo dificultades para el alojamiento, y Reynaldo Cruz, uno de los revolucionarios de Regla le ofreció su casa en el Reparto Juanelo, también Lydia se ofreció para acompañarla. Entonces uno de los revolucionarios conocido como “Popeye”, tocó a la puerta y al oír su voz reclamó que la abrieran a su llamado, lo cual sirvió para que los coroneles Esteban Ventura y Conrado Carratalá con sus testaferros, penetraran en la vivienda y sorprendieran al grupo allí reunido.

Saciaron sus deseos asesinos al propinarles una brutal golpiza y después acribillaron a balazos a cuatro de aquellos jóvenes, cuyas edades oscilaban entre 20 y 23 años, el 12 de septiembre, en la madrugada. “Popeye” había traicionado.

El heroísmo de estas valerosas mujeres no se hizo esperar y se abalanzaron contra los asesinos, pero fueron atrapadas y conducidas a golpes y puntapiés por la cabeza y en todo el cuerpo, prácticamente arrastradas, hasta la Oncena Estación de la policía, y después a la Novena. Clodomira, quién debido a su juventud y agilidad, se defendió a dentelladas y con las uñas, fue reducida a bestiales golpes y patadas.

Estas jornadas de tortura se extendieron hasta el día 17 de septiembre sin que Lidia y Clodomira pronunciaran una palabra de delación o se rindieran. Se ha conocido que cuando ya Lydia entró en la inconsciencia, a Clodomira solo se oía mascullar malas palabras desde sus dientes rotos, y su boca hinchada y ensangrentada.

Por último estas heroicas muchachas fueron metidas dentro de sacos con piedras y llevadas a un lugar todavía por determinar donde las arrojaron a las profundas aguas del litoral habanero, tras otras nuevas torturas finales y previas a los inmisericordes ahogamientos. Así es el obrar del enemigo despiadado que, tanto en aquella ocasión como hoy, arremete con todo su odio y fiereza contra los jóvenes y pueblos que luchan por un futuro diferente de amor y libertad.

El Che las recordó con profundo amor así: “Sus cuerpos han desaparecido, están durmiendo su último sueño Lydia y Clodomira, sin duda juntas, como juntas lucharon en los últimos días de la gran batalla por la libertad.”

Y Fidel, con ese carisma de inmensa justicia al honor las calificó como “Mujeres heroicas. Clodomira era una joven humilde, de una inteligencia y una valentía a toda prueba, junto con Lidia torturada y asesinada pero sin que revelaran un solo secreto ni dijeran una sola palabra al enemigo”.

Rememoran asesinato de Lidia Doce y Clodomira Acosta


Por Redación Web

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