abril 14, 2024 ¿Quienes somos?

Cuba en Datos: Los Juegos Centroamericanos y del Caribe entre México 1926 y San Salvador 2023

Ha pasado casi un siglo desde aquel 12 de octubre de 1926, cuando México, Cuba y Guatemala, como únicas delegaciones, estrenaron los primeros Juegos Centroamericanos (así se llamarían durante las tres primeras ediciones).

Poco después de los Juegos Olímpicos de París 1924, nacía un evento multidisciplinario concebido para promover el nivel deportivo regional en el escenario mundial, que ha crecido en participación y deportes convocados y mantenido una secuencia (solo interrumpida en 1942) que ha devenido en tradición.

Juegos Centroamericanos en México 1926 (el país anfitrión, Cuba y Guatemala), La Habana 1930 (Panamá, Puerto Rico, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Jamaica se suman a los tres fundadores. Por primera vez compitieron mujeres: cubanas, en tenis) y San Salvador 1935 (México, Cuba, Guatemala, Panamá, Puerto Rico, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua).

Juegos Centroamericanos y del Caribe a partir de Ciudad de Panamá 1938 (los anfitriones, México, Cuba, Puerto Rico, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica, Jamaica. Por primera vez participaron Colombia y Venezuela). Hoy es la justa  multideportiva regional más antigua avalada por el Comité Olímpico Internacional.

Una ojeada a los resultados de los Juegos desde su comienzo muestra a México y Cuba como los países dominantes históricamente en el medallero.

A partir de los resultados, y desde la visión de la ejecutoria cubana, pudieran identificarse cuatro etapas: 1926-1966, 1970-1993, 1998-2014 y la que comenzó en 2018, que, a falta de tiempo suficiente para establecerla como tendencia, puede quedar abierta a lo que suceda en las ediciones que sigan a San Salvador 2023.

Entre el estreno de 1926 y los Juegos de San Juan 1966, México fue el país que lideró el medallero en la gran mayoría (9) de las 10 ediciones: 1926 (con Cuba en segundo y Guatemala tercero), 1935 (seguido de Cuba y Puerto Rico), 1938 (seguido de Panamá y Cuba, todos con igual cantidad de oro, 24, pero con diferencia en las platas: 32, 22 y 17), 1946 (otra vez con Panamá y Cuba detrás), 1950 (seguido de Cuba y Puerto Rico), 1954 (por delante de Cuba y Venezuela), 1959 (seguido de Venezuela y Puerto Rico, con la ausencia cubana), 1962 (seguido de Venezuela y Cuba) y 1966 (por delante de Cuba y Puerto Rico).

Solo una vez, México perdió la primacía (La Habana 1930, cuando quedó segundo por detrás de Cuba y delante de Panamá). Cuba, más allá del primer lugar en 1930, fue segunda en cinco ediciones (1926, 1935, 1950, 1954 y 1966) y tercera en tres (1938, 1946 y 1962). No participó en Caracas 1959.

Luego de la ausencia en Caracas 1959 (que siguió al segundo lugar en Ciudad de México 1954, con 29 títulos frente a 47 de los anfitriones) y el tercer lugar en Kingston (con 12, por detrás de México, 37, y Venezuela, 15), llegarían los Juegos de San Juan 1966 con un salto en la cifra de oros (35) que colocó a Cuba segunda, muy cerca de México (38) y por delante de Puerto Rico (27). Fue la antesala del cambio de tendencia que llegaría en la siguiente edición.

En Panamá 1970, la delegación ascendió al primer lugar del medallero con diferencia notable (98 de oro, 61 de plata y 51 de bronce/ total: 210), frente a 38-46-40/ 124 de México y 15-9-13/ 37 de Colombia).

El inicio de la curva ascendente se reflejó también en los Panamericanos de Cali 1971. Luego de una historia en que tenía como mejores posiciones el tercer puesto en Buenos Aires 1951, quinto en Sao Paulo 1963 y sexto en Winnipeg 1967, Cuba pasó al segundo lugar, que mantendría en sucesivas ediciones (excepto en La Habana 1991, primer lugar) hasta Toronto 2015, cuando fue cuarta detrás de EE.UU., Canadá y Brasil.

También se apreció en los Olímpicos de Múnich 1972, donde la Isla ganó sus primeros oros después de casi siete décadas. Habían pasado 68 años desde los títulos de Ramón Fonst en espada y florete individual en San Luis 1904 (Cuba ganó la esgrima y fue tercera en el medallero con 4-2-3/ 9, detrás de EE.UU. y Alemania), que sumó al oro y plata en París 1900, cuando fue el primer campeón olímpico cubano y latinoamericano.

En Múnich, el boxeo dio tres oros a la delegación cubana y comenzó su cosecha (también el triplete de Teófilo Stevenson) en Juegos Olímpicos. Para Cuba, se inició un camino, único entre países del Tercer Mundo e incluso no alcanzado por muchas naciones desarrolladas, que durante cinco décadas le ha colocado entre los 20 primeros países en el medallero.

Cuando se revisa el medallero olímpico, es oportuno mirar los países que rodean a Cuba en el listado y también, mucho más, el rango de disciplinas o eventos en que ganaron medallas los cubanos, que se estrechó en Río 2016 (4) y volvió a expandirse en Tokio 2020 (9), aún por debajo del nivel de Londres 2012 (11), Pekín 2008 (12), Atenas 2004 (14), Sídney 2000 (16), Atlanta 1996 (13) o Barcelona 1992 (16).

Trayectoria cubana en el medallero olímpico entre Múnich 1972 y Tokio 2020 (clic derecho para ver a mayor tamaño).

A Barcelona 1992, Cuba llegó luego de ausencias en Los Ángeles 1984 y Seúl 1998, impulsada por el resultado histórico en los Panamericanos de La Habana 1991 y un muy buen desempeño en los JCC de Ciudad de México 1990. Pekín 2008 fue el punto más bajo en el medallero olímpico (19), con un descenso en la efectividad: tres oros en 13 finales.

Río 2016 significó una notable contracción en la cifra de eventos en que Cuba logró medallas (4) y concluyó con el segundo menor total de preseas ganadas por la delegación cubana (11), después de Múnich 1972 (8). Entre ambos Juegos, las cifras habían sido: Montreal 1976 (13), Moscú 1980 (20), Barcelona 1992 (31), Atlanta 1996 (25), Sídney 2000 (29), Atenas 2004 (27), Pekín 2008 (30) y Londres 2012 (15)

Con una delegación de 69 atletas y una efectividad alta, Cuba volvió a escalar puestos en Tokio 2020 (el 14 por naciones). Cuba venía de caer al segundo puesto en los JCC 2018 y al sexto en los Panamericanos de 2019.

Por delante de Cuba (14), en el medallero de Tokio 2020 solo aparecen Estados Unidos (1), Canadá (11) y Brasil (12) entre los países que le superaron en Lima 2019 (sexto puesto en el medallero) o Barranquilla 2018 (segundo). México fue 84 y Argentina, 72. En cuanto a otros países que enfrenta Cuba en el nivel centroamericano y caribeño: Jamaica, 21; Bahamas, 42; Venezuela, 47; Puerto Rico, 65; Colombia, 66, y R. Dominicana, 68.

Pero son un escenario distinto los Juegos Olímpicos. Tokio 2020 (verano de 2021) cerró un ciclo olímpico histórico y accidentado por la pandemia de covid-19 y dio paso a un nuevo ciclo atípico, con un calendario abreviado y tenso, que tendrá su desenlace dentro de poco más de un año en París. Hoy es distinto el contexto para Cuba, pero ese es tema para el final.

Siguiendo con los Centroamericanos y del Caribe: luego de Panamá 1970, el dominio cubano se mantuvo hasta Veracruz 2014 (44 años), siempre en la cima del medallero y con importantes saldos en títulos, excepto en San Salvador 2002 y Mayagüez 2010, en los que Cuba estuvo ausente y México lideró la lista de oros por naciones, en ambas ocasiones seguido de Venezuela y Colombia.

Sin embargo, pueden diferenciarse dos etapas en el periodo 1970-2014.

La primera, de Panamá 1970 a Ponce 1993: Cuba lideró el medallero con amplia distancia sobre México y una señalada curva ascendente. La secuencia escaló en cada edición, desde 98 títulos en 1970 a 227 en 1993, y prevaleció una alta efectividad: desde 98 oros en 159 finales en 1970 a 227/ 303 en 1993.

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La segunda, de Maracaibo 1998 a Veracruz 2014: Cuba continuó liderando el medallero, excepto en las ausencias de San Salvador 2022 y Mayagüez 2010. Luego del pico de 227 títulos en Ponce 1993 (por mucho, la mayor cifra lograda por un país en casi un siglo de Juegos Centroamericanos y del Caribe), la cosecha cubana bajó a un todavía elevado total de 191 títulos en Maracaibo 1998 (aún con diferencia notable a los 61 de México), pero con una baja en cifra de finales y efectividad: 191/ 265 finales).

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En Cartagena 2006 (138 títulos en 224 finales) siguieron a la baja las presencias en finales y la efectividad, se estrechó el margen respecto a México (que logró 107 oros). Y otra vez en Veracruz 2014: 123 títulos en 189 finales, frente a 115 oros de los anfitriones.

Por último, Barranquilla 2018 parece haber abierto una nueva etapa en la historia de Cuba en JCC. Por primera vez desde 1970, México (132 títulos) dominó el medallero en unos juegos a los que asistía la Isla (102 oros en 176 finales. Continuaron a la baja la cifra de finales y la efectividad). Colombia fue tercero, con su mejor desempeño histórico en cuanto a total de medallas: 270 (incluidas 79 de oro y 94 de plata).

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Pronósticos hacia San Salvador 2023

Los abanderados de la delegación cubana a San Salvador 2023: la judoca Idalis Ortiz, medallista olímpica en Londres 2012, Río 2016 y Tokio 2020 y dos veces campeona mundial, y el boxeador Julio César La Cruz, dos veces campeón olímpico y cinco veces mundial, ambos en busca de sus terceros títulos en estos juegos regionales. Foto: Inder.

Los pronósticos apuntan a que, en San Salvador 2023, México continuará liderando el ranking por países. Autoridades del deporte cubano han recalcado que –con base en estudios y seguimientos atleta por atleta iniciados días después de Tokio 2020, incluidos estudios de contrarios, en los que han intervenido tanto federativos como entrenadores y otros expertos–, el objetivo de Cuba es lograr entre 70 y 80 títulos.

Los estudios, y declaraciones aparecidas en la prensa, prevén a México por encima de los 100 títulos. Colombia estaría en el entorno del pronóstico de Cuba. Así, todo indica que cubanos y colombianos estarían disputando el segundo lugar por naciones.

Esta semana, el comité organizador informó que Cuba inscribió oficialmente a 504 atletas. Estarán en 36 disciplinas y unas 370 pruebas (81% de las convocadas).

José Antonio Miranda, director de Alto Rendimiento del Inder, adelantó en una reunión en San Salvador que en la nómina hay 11 medallistas de los Juegos Olímpicos Tokio 2020. Sin embargo, ya es conocido que es una delegación renovada, en la que predominan atletas jóvenes y debutantes en estos Juegos frente a los que repiten presencia (24.6%)..

Cuba tiene aspiraciones de oro en ambos sexos del balonmano y el hockey sobre césped; polo acuático, softbol y voli para hombres; en deportes de combate como el boxeo, la lucha, taekwondo, judo y esgrima. También en voli de playa, baloncesto masculino, béisbol, pruebas del atletismo, canotaje y ajedrez, que es una novedad de estos Juegos.

En encuentros con la prensa, directivos del Inder han señalado factores que marcan el contexto deportivo de Cuba y su participación en los Juegos de San Salvador.

Primeramente, la crisis económica que vive el país, en medio de una crisis global, que se refleja transversalmente en todas las esferas de la vida nacional (menos recursos para el deporte); un recambio generacional, pues muchos atletas concluyeron un ciclo olímpico muy envejecidos; la migración (según cálculos, unas tres decenas de atletas que podrían optar por títulos en estos Juegos han dejado las selecciones nacionales en los últimos tiempos).

A ello se suman el incremento de las rutas competitivas de clasificación hacia los Juegos, con los costos consiguientes, y la cancelación en San Salvador 2023, por falta de participantes (mínimo: 5), de pruebas en las que Cuba era favorita, incluidos el polo acuático femenino y dos eventos en los que intervendría la campeona mundial Yarisleidis Cirilo.

Contexto económico y contexto migratorio; contexto deportivo (cambio generacional, ascenso en el nivel de los atletas de la región, incremento de rutas competitivas y ciclo olímpico atípico y corto, con un calendario apretado de juegos multidisciplinarios, copas del mundo, campeonatos mundiales, clasificatorios y otros eventos tradicionales).

No hay que olvidar la “variable incertidumbre”: lesiones, malos momentos o felices sorpresas, atletas favoritos que caen inexplicablemente y otros no favoritos que ganan oro de forma inesperada. Lo mismo cubanos que de otros países. Es un factor que juega a favor o en contra y siempre está presente en la competencia.

Sobre las posibilidades de Cuba, con base en lo dicho por directivos del deporte, y como muchos han reclamado por años, es un paso positivo asistir sin triunfalismos y con un pronóstico aterrizado, acorde con las posibilidades actuales.

Mucho hemos vivido y acumulado por décadas en éxitos y hazañas colectivos e individuales, en todos los niveles de juegos multideportivos, campeonatos mundiales y otros eventos. Esa historia comenzó en París 1900, en Ciudad de México 1926 y en Buenos Aires 1951, y tuvo un feliz punto de inflexión a partir de la década de 1970 (Panamá 1970, Cali 1971, Múnich 1972)

Es mucho más que “glorias pasadas” y seguirá siendo una fortaleza del deporte cubano, un punto del cual siempre partir y, a la vez, un sustrato que precisa innovación y cambio para seguir reproduciéndose. Hoy vivimos otros tiempos. ¿Transición hacia nuevas formas de gestión y desarrollo deportivo? ¿Aguas que regresan a su nivel y la hora de otras potencias regionales? ¿Parte de un ciclo histórico? Cada cual tendrá su opinión.

Cuba compite con los atletas y recursos con los que cuenta. Tiene una tradición impresionante, historia y talento que no deja de aparecer. Busca, se abre a nuevas formas y, para no quedar atrás, deberá seguir buscando, asimilando fórmulas y mecanismos.

No hay que resignarse a no aspirar a más, pero tampoco dejemos de disfrutar lo que hagan nuestros atletas –el esfuerzo, la superación, el coraje, el espectáculo deportivo– porque no aspiremos esta vez al triunfo.

¿Son importantes los Juegos?

Hemos escuchado comentarios del tipo “¿Por qué Cuba asiste, si no va a ganar?” o “¿Por qué ir, si son juegos de tercera?”.

Desde 1926, los Juegos Centroamericanos y del Caribe solo fueron cancelados en 1942, a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Se han asentado como tradición y han sido el escenario inicial en que se han manifestado, en las últimas décadas, los avances deportivos de la región.

Como en las últimas ediciones, en San Salvador 2023 habrá atletas de nivel internacional en deportes como el boxeo, voleibol, judo, pesas, lucha, taekwondo, distintas pruebas del atletismo (donde estarán, por ejemplo, las tres saltadoras que encabezan el ranking mundial de triple, entre ellas dos cubanas)… Todos provienen de diferentes países. Se encuentran jóvenes talentos con medallistas olímpicos y mundiales.

Si tomamos en cuenta que la competencia es parte indispensable y expresión de la preparación deportiva, ganan mayor importancia estos Juegos, que, además, son el inicio de la ruta olímpica en muchos deportes y otorgan 142 plazas hacia los Panamericanos (octubre-noviembre, Chile) en atletismo, balonmano, boxeo, polo, ciclismo, hockey, tiro y tiro con arco, triatlón, béisbol y aguas abiertas. Los Panamericanos, a su vez, ofrecen cupos para los Juegos Olímpicos, el propósito supremo.

Si no fueran importantes los Juegos, si primara la filosofía del “¿para qué asistir?”, no habrían alcanzado la dimensión actual ni El Salvador hubiera asumido el reto de organizarlos en año y medio tras la renuncia de Panamá en 2021; no habría países dedicando recursos a la preparación de sus atletas con el declarado objetivo de alcanzar la punta del medallero…

Expertos y federativos no vaticinarían que en San Salvador 2023 habrá pruebas donde será más dura la competencia que en los Panamericanos; los Juegos no estarían en la ruta de clasificación olímpica y a ellos no asistirían, junto a potencias deportivas regionales, países que históricamente no han tenido resultados relevantes y siguen perseverando, haciendo honor al lema olímpico y con los sueños de muchos atletas puestos en París 2024.

San Salvador: Sedes y cifras

Los XIV Juegos Centroamericanos y del Caribe serán inaugurados el 23 de junio y se extenderán hasta el 8 de julio. A partir del 21 de junio habrá actividad en tres deportes.

Según informes del comité organizador:

  • Unos 5 000 atletas de 37 delegaciones competirán por más de 460 juegos de medallas en 37 deportes y 53 disciplinas.
  • La cifra de pruebas convocadas asciende a 456.
  • El grueso de los eventos se desarrollará en San Salvador, aunque Santo Domingo (R. Dominicana) será subsede en canotaje, ecuestres, hockey sobre césped, pentatlón, tiro deportivo y taekwondo.
  • Se han alistado 26 sedes deportivas, siete de ellas en República Dominicana y el resto en El Salvador, donde se añade a la inversión la Villa Centroamericana y del Caribe, en la Universidad de El Salvador.
  • Yamil Bukele, presidente del Instituto Nacional de los Deportes de El Salvador (Indes) y del comité organizador de los Juegos (Cossan2023), dijo en días pasados a la prensa que la inauguración está prevista para una duración de dos horas, con una asistencia de 25 000 espectadores en el Estadio Nacional Jorge Mágico González, también sede de la clausura.

Precisó que la inversión en infraestructura deportiva ronda los 130 millones de dólares.

  • En declaraciones el pasado 6 de junio, tanto Bukele como el presidente de Centro Caribe Sports, el dominicano Luis Mejía Oviedo, confirmaron atrasos en las obras de algunas sedes de los Juegos.
  • El presidente del Indes dijo que el estadio Mágico González estará al 90% de terminado para el día inaugural; al 88% El Polvorín, instalación que acogerá seis deportes, y al 95% el Gimnasio José Adolfo Pineda (basquetbol, voleibol y fútbol de playa). También ha habido atrasos en el Palacio de los Deportes Carlos Famoso Hernández.

“Las condiciones estarán entre el 90 y 100% de su conclusión en los escenarios”, afirmó Bukele durante una conferencia de prensa y aseguró que lo que restaría “son salones y elementos accesorios”.

El Salvador asumió la sede de los Juegos luego de que Panamá renunciara por motivos económicos. Los salvadoreños han tenido un año y medio para preparar los juegos, cuando lo habitual son unos seis años.

El miércoles último, la directora general del evento, Dinora Acevedo, declaró que los escenarios estarán listos para las competencias. “Lo que nosotros llamamos el campo de juego, eso estará listo. Lo que posiblemente no esté completo es temas de fachadas.

“Los delegados técnicos internacionales, Centro Caribe Sports y nosotros hemos venido afinando detalles de las competencias. Los escenarios estarán listos para competir”, aseguró.

La Villa Centroamericana y del Caribe, en instalaciones de la Universidad de El Salvador, abarca 12 edificios nuevos y 12 remodelados. Abrirá el 17 de junio y comprende tres zonas: Zona Internacional (área de comercios y para ceremonias de bienvenida a delegaciones), Zona Residencial (alojamiento, servicios para atletas, atención médica, sala de reuniones, zona de entretenimiento, conserjería) y Zona de Operaciones.

“Son 8 000 personas entre atletas y oficiales que estarán viviendo en la villa”, comentó Acevedo.

El presidente de @CentroCaribeS felicita a El Salvador por la sorprendente organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2023 en nuestro país.

Pocas personas saben que la sede de los juegos era Panamá, pero luego de una cancelación de último minuto, El Salvador… pic.twitter.com/t2AcSG14xU

— Nayib Bukele (@nayibbukele) June 11, 2023

Un área de la Villa Centroamericana y del Caribe. Foto: San Salvador 2023.
Bolera de villa CARI. Foto: San Salvador 2023.
Lago Ilopango, escenario del torneo de vela. Foto: San Salvador 2023.
Estadio Nacional Jorge Mágico González, sede de las ceremonias de inauguración y clausura. Foto: San Salvador 2023.
Piscina en el complejo deportivo Ciudad Merliot. Foto: San Salvador 2023.

Tomado de Cubadebate

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