abril 19, 2024 ¿Quienes somos?

Después de la tormenta, la recuperación

Las lluvias asociadas a la tormenta tropical Idalia beneficiaron de manera significativa los embalses de la Isla de la Juventud

En varios lugares de Pinar del Río las lluvias provocaron inundaciones. Foto: Ronald Suárez Rivas

Después de Idalia, el diluvio. Como en el célebre relato de la biblia, Pinar del Río despertó este martes con la sensación de que «todas las fuentes del grande abismo fueron rotas, y abiertas las cataratas de los cielos».

Tal como había anunciado el Instituto de Meteorología, lo peor para Vueltabajo no sería la llegada de la tormenta tropical Idalia (que luego se convertiría en huracán), sino lo que sucedería tras ella.

Una lluvia interminable, con rachas de viento que por momentos sobrepasaron los cien kilómetros por hora, pareció ensañarse con un territorio que todavía no se repone del paso del huracán Ian hace menos de un año.

Antes de que este nuevo fenómeno tocara suelo cubano cerca del Cabo de San Antonio, en la provincia se contabilizaban unas 60 000 viviendas damnificadas por Ian, pendientes de solución.

Hoy esa cifra ha cambiado. Aunque los datos oficiales están aún por cuantificar, a simple vista se sabe que han habido nuevos daños en el fondo habitacional y pérdidas en la agricultura.

Ríos y arroyos convertidos en mares, y campos inundados por las precipitaciones y las crecidas, trastocaron el paisaje.

Agigantado, por toda el agua que escurre hacia él, el río Cuyaguateje interrumpió el tránsito por carretera desde el poblado de Isabel Rubio hasta la cabecera municipal de Guane, penetrando, de paso, en más de 700 viviendas.

«Hacía muchos años que esto no se veía», asegura Yamileidys Ramos, una de las pobladoras del lugar.

A cinco kilómetros, en la otra margen de un Cuyaguateje desbordado, Ana Mojena coincide en que, desde los huracanes Isidore y Lili en 2002, el río más caudaloso de occidente no subía tanto.

«Yo me pasé toda la noche velando el agua y el viento», cuenta Ana.

«Esperábamos que creciera, pero no así, ni de una manera tan rápida», añade.

Ante esta situación, explica que a su mamá se le trasladó hacia casa de unos amigos en una zona más alta, y que ella aguardaba, con el resto de la familia, para sacar sus pertenencias, de ser necesario. «Aquí los vecinos siempre nos ayudamos, y en la medida en que el río va subiendo, nos vamos moviendo de una casa para otra».

Más al occidente, en Mantua, también el río que bordea la cabecera municipal alcanzaba niveles inusitados.

Con el agua en el patio de su vivienda, y el pronóstico de que podría seguir subiendo, Lourdes Otero afirmaba que hacía alrededor de diez años que no se veía una crecida similar.

No obstante, quienes podían correr algún riesgo se encontraban a salvo.

Es el caso, por ejemplo, de Isidro Manuel Rojas, un campesino de la zona de La Manigua que, ante la amenaza de Idalia, se había trasladado con los suyos para el centro de evacuación habilitado en la escuela Ormani Arenado.

«Nos sacaron antes de que empezara a llover, porque donde vivimos el río coge mucha altura. Al terraplén lo parte por tres o cuatro lugares, y se vuelve un peligro», dice.

Más allá de las lluvias y las inundaciones, que en algunos sitios han tirado por tierra el esfuerzo de los agricultores, y en otros han provocado daños a la infraestructura, la presidenta del Consejo de Defensa Provincial (CDP), Yamilé Ramos Cordero, considera que de manera general las afectaciones no son severas.

«Son mínimas las afectaciones en la vivienda y también en las comunicaciones», señala la Secretaria del Partido en Pinar del Río, y añade que «la situación más compleja está en el sistema eléctrico».

Nueve de los 11 municipios pinareños quedaron sin servicio al paso de la tormenta. En total, unos 186 000 clientes. Para apoyar en la recuperación de un sector tan sensible, en la tarde de ayer comenzaban a llegar brigadas de linieros de otros territorios del país. También cesaban las lluvias y el sol comenzaba a aparecer a ratos sobre Vueltabajo.

Como punto positivo destacaba la recuperación de los embalses, una buena noticia para la agricultura, de cara a una campaña de frío en la que se prevé la siembra de 45 000 hectáreas entre cultivos varios y tabaco.

Rolando González, director de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, precisa que desde que se inició el evento meteorológico, las 24 presas pinareñas han incorporado 44 millones de metros cúbicos, y que esa cifra continuará creciendo en los próximos días a medida que continúen los escurrimientos.

LA LLUVIA, LO MÁS SIGNIFICATIVO

De acuerdo con la información publicada por el periódico El Artemiseño, las precipitaciones más significativas en Artemisa se habían registrado en las estaciones de Güira de Melena, Bauta, Mariel y Bahía Honda, mientras los vientos alcanzaron velocidades de 25 a 40 kilómetros por hora (km/h), con rachas de tormenta tropical en algunas localidades.

En ese contexto, el Consejo de Defensa de ese territorio, presidido por la miembro del Buró Político, Gladys Martínez Verdecia, primera secretaria del Partido en la provincia, indicó priorizar el restablecimiento de la electricidad en aquellos lugares que garantizan la vitalidad de los servicios y en las áreas de mayor concentración de habitantes.

Orientó, asimismo, apoyar a los agricultores en la cosecha urgente de alimentos todavía aprovechables.

Según la fuente citada, hasta ahora no se reportaban daños considerables en la vivienda ni en la agricultura, apenas en la cubierta del policlínico de Baracoa (Bauta) y leves en las escuelas Cristino Naranjo, de Bahía Honda, y República de Indonesia, de Guanajay.

Los principales estragos sucedieron en el tendido eléctrico, en lo fundamental en Mariel, municipio que quedó sin servicio, aunque se trabajaba intensamente para su restablecimiento. Respecto a las comunicaciones, se pudo conocer que hubo alrededor de 4 017 servicios de telefonía fija interrumpidos, 15 radiobases y 22 sitios wifi, motivados, en lo fundamental, por fallos de corriente.

En el caso de la Isla de la Juventud, según la página de Facebook de Islavisión, a causa de los vientos asociados a Idalia, se interrumpieron varios circuitos eléctricos, y tan pronto mejoraron las condiciones se iniciaron las labores de reparación de las averías.

Luis Sánchez Suárez, director de Meteorología en la Isla de la Juventud, explicó que lo más significativo fueron las lluvias, más de diez pluviómetros con registros por encima de los cien milímetros, fundamentalmente en el centro y norte del territorio, con vientos fuertes en rachas, cuyo máximo registro fue de 80 kilómetros por hora en Punta del Este.

Respecto a la vivienda, los daños no resultaron significativos, se dijo en el Consejo de Defensa, donde también se ratificó que continuaba suspendida la transportación marítima desde ese territorio.

En general, las lluvias asociadas a la tormenta tropical Idalia beneficiaron de manera significativa los embalses de la Isla de la Juventud, hasta entonces severamente afectados por una intensa sequía que dificultaba el abasto de agua a la población.

En la capital, las afectaciones se concentraron en las redes eléctricas. Según reseñó el periódico Tribuna de la Habana, los municipios con perjuicios fueron La Habana del Este, Arroyo Naranjo, Boyeros, Plaza de la Revolución y Cerro.


Tomado de granma.cu

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