julio 14, 2024 ¿Quienes somos?

Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

El Día de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, se celebra el 17 de junio de cada año. El decreto fue establecido por la ONU, con el objetivo de crear conciencia acerca de la importancia que tiene para los seres humanos y el planeta abordar y dar soluciones a los problemas de desertificación y sequía.

La desertificación es un proceso de degradación ecológica en el que el suelo fértil y productivo pierde total o parcialmente el potencial de producción.

La deforestación y destrucción de la cubierta vegetal, la subsiguiente erosión de los suelos, la sobreexplotación de acuíferos, la sobreirrigación y consecuente salinización de las tierras, son algunas de sus causas.

También la acción del hombre favorece e incrementa la desertificación como consecuencia de actividades como el cultivo y el pastoreo excesivos o la deforestación.

La sequía representa un cambio o anomalía del clima, que ocurre cuando los niveles del agua están muy por debajo de lo que corresponde en una determinada área geográfica, afectando considerablemente a todas las especies que crecen y se desarrollan en dichas áreas. La principal causa radica en la ausencia de precipitaciones. ¿Qué podemos hacer para evitar y revertir la degradación de la tierra?

Aprovechar mejor el agua: Reemplazar el riego tradicional (por manto o inundación) por sistemas de riego por goteo, que colocan el agua justo al lado de las raíces.

Mantener la cobertura vegetal: Los árboles y las plantas que protegen el suelo del viento, conservan su humedad y aportan materia orgánica. Las plantas nativas, además, contribuyen a mejorar la biodiversidad y brindan alimento y refugio a los animales.

Controlar la carga animal: Organizar a los animales con alambrados, cercos y aguadas para evitar el sobrepastoreo. Realizar “pastoreo rotativo”.

Usar compost y lombricompuesto: Son abonos que se obtienen a partir de desechos orgánicos. Ayudan a que la tierra se vuelva más fértil y mejoran la productividad de los cultivos.

Combinar cultivos: Rotar e intercalar con siembra de pasturas o verdeos, especialmente leguminosas, que aportan más nitrógeno al suelo. Evitar los monocultivos.

Usar árboles como cortinas: Plantar filas de arbustos y árboles, formando estratos de diferentes alturas para disminuir la velocidad del viento, evitar la pérdida de suelo y el daño a los cultivos, los animales y las viviendas.

Preservar la vegetación natural y la biodiversidad: Implementar prácticas como la apicultura (en lugares con especies melíferas), la producción de harina de algarroba y el cultivo de plantas medicinales.

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