abril 21, 2024 ¿Quienes somos?

Historia de constancia y amor

Desde hace cinco años, Héctor Tito Rigondeaux acude al servicio del rehabilitación del policlínico Leonilda Tamayo. Un accidente cerebrovascular le provocó inmovilidad en todo el lado izquierdo de su cuerpo.

El licenciado en terapia física y rehabilitación Yoanis Sánchez, recuerda que llegó con evidentes huellas de esta enfermedad: dificultades motoras, falta de coordinación y un lenguaje enigmático que enajenaba a Tito de la vida social.

Con un riguroso plan de rotación por cada una de las especialidades de este servicio, con la ayuda de los rehabilitadores y con su esfuerzo personal, logró superar la mayoría de las limitaciones que le impuso su enfermedad en enero de 2018.

"Jamás pensé hablar con esta fluidez, ni caminar por mí mismo, y a la vez sentí que la única opción era echar para adelante, trabajar en mi recuperación, pero sin la ayuda del personal de esta sala de rehabilitación hubiese sido imposible, agradezco infinitamente a todos por su paciencia y mensajes de optimismo, a muchos los quiero como a mi familia", dice emocionado.

Y es que, sin dudas, no existe mejor recompensa para los rehabilitadores que el agradecimiento sincero; ese que viene de personas como Tito, que no pensaron volver a caminar, ni a hablar como antes, ni a sonreír como de costumbre…; personas que, gracias a la labor del colectivo del servicio de rehabilitación del policlínico Leonilda Tamayo Matos, reconstruyen sus sueños rotos.

Con esta historia de constancia y amor por la profesión, queremos felicitar y agradecer a todos los trabajadores de esta rama en la Isla, en el aniversario 20 del Programa Nacional de Medicina Física y Rehabilitación, el cual, a lo largo del país, ha logrado mejorar la vida de muchas personas.


Texto y Foto: Redacción web

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