julio 14, 2024 ¿Quienes somos?

La iglesia de Cocodrilo

Tal vez muchos no sepan que la antigua y destartalada iglesia del poblado de Cocodrilo es la primera de su confesión en el país.

Con unos 120 años de erigida y aunque ya maltrecha y en desuso, la primera Iglesia Evangélica Luterana erigida en Cuba. Si bien fue edificada por los vecinos del lugar, caimaneros asentados en el Sur pinero, fue un matrimonio alemán el impulsor del proyecto para levantar el templo.

Estando de visita en la Isla de Pinos y profesando ellos mismos la religión basada en las enseñanzas de Martín Lutero, conocieron de un pequeño caserío, remoto y de difícil acceso en el Sur pinero donde vivían correligionarios suyos.

Se embarcaron en una travesía hasta el lugar, a donde entonces sólo se llegaba por mar y conocieron de primera mano las inquietudes religiosas de los residentes. Así las cosas, se acordó la construcción de la Iglesia de Confesión Luterana con materiales del lugar y a la usanza caimanera.

Al fondo de la Iglesia de Cocodrilo y como habitación aledaña, se construyó una "escuela dominical", donde la esposa del pastor impartía clases bíblicas y  también enseñaba las primeras letras a los niños,  mientras sus padres se congregaban para escuchar el sermón de cada domingo. Vale aclarar que tanto la misa como  las clases para los niños eran en inglés.

Andando el tiempo, en Nueva Gerona, se erigió otra Iglesia de Confesión Luterana, en la edificación donde hoy tiene su sede el Archivo Histórico Municipal, y era atendida por el sínodo de Missouri, en los Estados Unidos.

El pastor de esa iglesia volaba en una avioneta cada domingo con su esposa para oficiar el sermón en Cocodrilo y atender ella la escuela dominical.

Todavía en el sureño poblado pueden apreciarse  los restos de la pequeña pista utilizada por la avioneta en sus viajes semanales.

La iglesia evangélica de confesión luterana de Cocodrilo se mantuvo activa hasta bien entrado los años 80.

Hoy el deterioro por el paso del tiempo y los implacables huracanes que azotan periódicamente el sur de la Isla han cobrado su precio a la añeja construcción, negada a derrumbarse y clamando por un poco de atención para que perdure el legado histórico y cultural que atesora.


Por Linet Gordillo Guillama.
Fotos tomadas de la Red

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