abril 20, 2024 ¿Quienes somos?

La investigadora de los pinos

Gretel Geada, investigadora destacada. Foto: Cortesía de la entrevistada.

En 1992, Gretel Geada López llegó a la Universidad de Pinar del Río con la firme disposición de continuar, de alguna forma, con los estudios en Ciencias Biológicas que había iniciado meses antes en la carrera de Bioquímica.

Allí encontró dos opciones: las Ciencias Geológicas y las Forestales. Ella, impulsada por un reflejo necesario, se decantó por la segunda y entonces la pensó, por supuesto, como un espacio para vincular las ciencias básicas y su otra gran pasión: los árboles, no desde el punto de vista ornamental, sino desde los bienes y servicios que prestan.

Su decisión tuvo el éxito que sólo el tiempo certifica: Ingeniera Forestal desde el 1997, Máster en Ciencias Forestales en el 1999, y Doctora en Biología de los Recursos Forestales en la Universidad de Ehime, Japón en 2003, profesora e investigadora titular del Departamento de Ciencias Forestales de la Facultad de Ciencias Forestales y Agropecuarias en la Universidad de Pinar del Río, con estudios postdoctorales en el Instituto de Ecología en la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Agricultura y Veterinaria de Obihiro, Japón; además de premios y distinciones del Ministerio de Educación Superior, la Academia de Ciencias de Cuba, el Ministerio de Ciencias Tecnología y Medio Ambiente, la Universidad de Pinar del Río "Hermanos Saíz Montes de Oca" (UPR)… un currículum que implica hojear una lista con una amplia memoria y que difunde, como el estruendo de un aguacero, el eco de casi tres décadas de trabajo.

Hasta hoy Gretel tiene 50 años y continúa en el camino de la incertidumbre que suponen las investigaciones como la causa de muchas obsesiones: “qué nos diferencia de los anfibios, de los otros mamíferos…- dice desde una pequeña habitación en el laboratorio de Fisiología del Edificio Rectoría en la universidad pinareña- nosotros somos capaces de cuestionarnos cosas, de generar una hipótesis y trazarnos objetivos para llegar a demostrar si son verdaderos o falsos. Esa diferencia, con la óptica de aglutinar personas alrededor de un tema y formar a nuevas generaciones como me inculcaron los primeros forestales, debe ser el ABC de nuestras vidas”.

El trabajo en equipo fue fundamental para el lauro. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Precisamente ese trabajo en equipo le permitió obtener el Premio Nacional de la Academia de Ciencia de Cuba a los resultados más relevantes de la ciencia en Cuba 2022 por la sección de Ciencias Naturales y Exactas por la investigación “Caracterización anatómica foliar de Pinus caribaea Morelet var. caribaea y Pinus tropicalis Morelet en habitats naturales ¿Cómo se llegó a ese resultado?

La contribución al resultado se remonta a los años 1994 y 2000, cuando existía en la Universidad el Laboratorio de Biotecnología, el primer gran acercamiento del Centro a la investigación experimental, allí, en tercer año de la carrera me vinculé a la investigación de forma directa. Lo recuerdo como un gran espacio para el desarrollo del pensamiento.

“Todos los que trabajaron allí contribuyeron a los debates donde siempre había espacio al cuestionamiento del comportamiento diferencial de los pinos en diferentes sitios. Fue un lugar particularmente importante, por las personas que trabajaron allí, por la dinámica de investigación y por la creación de proyectos nacionales de colaboración. Se hizo muy buena ciencia y los estudiantes eran muy bienvenidos y formados.

“La investigación propiamente, comenzó a gestarse desde el 2005 con investigaciones muy preliminares detectamos diferencias ecoficiológicas, anatómicas entre determinados lugares donde habitan los pinos, en esos momentos está inmersa en un proyecto sobre filogeografía en la Cuenca del Caribe entre la UNAM y UPR.

“A partir del 2015 iniciamos un proyecto con la Empresa Agroforestal Minas de Matahambre que comprendía el estudio de la fuente semillera de pino y estudio de anatomía. Allí realizamos varios trabajos de diplomas para tratar de estudiar esa variabilidad tanto de producción de semillas como anatómica. Después fue tomando dimensiones extrafronteras a la Empresa y en vínculo con otras instituciones se realizaron otros aportes mediante tesis de diploma, maestría y doctorado.

El estudio identifica cuáles constituyen los sitios idóneos para el desarrollo en los bosques naturales y pinares de estas especies a partir la adaptación a determinadas condiciones del suelo, además, contempla acciones para su utilización en la producción de madera, resina y otros productos”.

Muchas personas contribuyeron con él…

–Sí, aunque oficialmente en el premio aparecen tres autores principales, Liutmila Pérez del Valle, Rogelio Sotolongo Sospedra y yo, también forman parte del resultado otros profesores del departamento como Caridad Rivera y Sael Baez, Robert Ramirez del Departamento de Geología de la UPR y el Centro de Meteorológico provincial de Pinar del Río y como colaboradores directos dos profesores que no están en la Universidad, Yudel García y Yasiel Arteaga, y varios estudiantes de diplomas que hoy están en empresas o áreas protegidas.

“Fueron muchos años de investigación básica y un muestreo muy extenso, en 19 localidades de la provincia, por parte de profesionales del laboratorio de Botánica, el Centro de Estudios Forestales de la Universidad y el apoyo de otras instancias de la Universidad como la vicerrectoría de investigación y el área económica que nos facilitaron a tiempo y sin reparos el financiamiento y maneras para poder llegar a las áreas naturales.

“El resultado, además, es un reconocimiento a grandes profesionales de las Ciencias Forestales porque fuimos formados por ellos, profesores como Pedro Álvarez, María Josefa Villalba, Ynocente Betancourt, Estaban García, Maurilio García que ya no están con nosotros, y otros que siguen aportando como Irmina Armas, Milagros Cobas, Daniel Álvarez…y del empuje a la preparación del expediente de la vicerrectoría.. ese premio se obtiene por el trabajo también de todos ellos.

Estoy muy contenta de dirigir a ese equipo por tanto tiempo, pero me gustaría que se guarde en la memoria que es el premio al desarrollo de las Ciencias Forestales del Departamento, el Centro de Estudios y el reconocimiento a todas las personas que contribuyeron a la realización de los muestreos y todo el trabajo de campo”.

El premio es un reconocimiento a grandes profesionales de las Ciencias Forestales. Foto: Cortesía de la entrevistada.

Usted tiene como precedente los métodos que utilizaron sus profesores para incentivarla a la labor investigativa, pero cómo motiva a sus estudiantes

–Hay grupos que son más apáticos y entonces tienes que utilizar métodos más activos, pero eso también enriquece mi vida. Es como si fueras moldeando un resultado, a medida que vas subiendo de nivel formativo buscas interrelaciones interdisciplinares y te permite adquirir un conocimiento más profundo y acabado sobre cualquier tema.

“Por su parte, la comunicación con los alumnos es un diálogo científico a partir de datos comprobados y de fuentes verídicas, aunque, también me paro frente al espejo para ver qué hablo, la intencionalidad de la voz, la gesticulación y qué voy a transmitir.

Si eres un buen investigador tienes herramientas para trasladar tus conocimientos con un mensaje claro y argumentos basados en fuentes fidedignas, partiendo de la máxima martiana de: ‘solo se pude enseñar lo que se conoce a profundidad’”.

En 26 años, qué le ha aportado el trabajo como docente a su vida

–Ha sido muy importante porque constituye el espacio donde encuentro múltiples formas de pensar. El trabajo en las aulas también implica el contacto con diferentes generaciones y ‘no ponerte viejo’ y además te permite hacer una valoración de cómo cambian las necesidades de investigación a lo largo del tiempo.

Un docente es un artista y para la enseñanza no existe una receta exacta pero me ha enriquecido porque cada uno de los estudiantes le aportan a mi vida y a la manera de aproximarme a ella.

¿Cómo es ensañar en la era digital?

–La era digital ha cambiado la manera expedita en que puede realizarse el cuestionamiento. Por supuesto que estoy a favor, pero las habilidades para las interrogantes científicas se deben desarrollar y crear en los estudiantes desde enseñanzas precedentes a la educación superior, mediante nuevas estrategias para el trabajo con las redes académicas, de esa forma la búsqueda de información no sería tan incipiente y básica como es hoy.

“Aunque, la era digital también hace prepararse más al profesor, antes los estudiantes aceptaban lo que decía el maestro como una verdad absoluta, ahora ven el mundo con sus matices. En general resulta favorable para el desarrollo de un pensamiento crítico, complejo e integral que depende de la astucia del docente o investigador y de lo que se le haya enseñado al estudiante y es ahí donde se gana la batalla, por eso elevar la calidad en la educación precedente es un gran reto”.

¿Cuáles constituyen sus motivaciones para la investigación?

–El cuestionamiento, la búsqueda de nuevos conocimientos y cualquier cosa que me parezca interesante y pueda tener un resultado palpable para la ciencia o de impacto social. Siempre pienso en nuevas motivaciones para seguir porque ese es el compromiso que tiene ser docente.

¿Qué investigaciones la ocuparán en los próximos tiempos?

–Las que más me apasionan ahora tienen que ver con los pinos: evaluaciones de fuentes semilleras de pinos con énfasis en las proyecciones de reforestación y, a más largo plazo, estudios de cómo la actividad minera afecta a los pinos y a otra parte de la vegetación, encontrar soluciones ambientales para mitigar el efecto de la minería en vinculación con otras instituciones como ECOVIDA y el Jardín Botánico Nacional.

“Mis proyecciones son seguir dirigiendo un grupo con la incorporación de otras personas para participar en proyectos que no son propios de la Universidad, pero sí responden a ella con soluciones a problemáticas ambientales de la provincial”.

¿Por qué siempre los pinos?

–Empecé a estudiarlos desde que estaba en la carrera, después continué esa línea en el doctorado. Para mí son un grupo de plantas muy importantes, no sólo por su significación nacional y provincial, sino también porque son un grupo taxonómico muy antiguo, llevan muchos años adaptándose a condiciones muy locales, son árboles majestuosos y ocupan lugares muy extremos de baja fertilidad de los suelos donde no existe otra formación

“Esa, para mí, es la simbología que tienen los pinos, con acículas que pinchan pero generan y retienen carbono y ofrecen otros bienes y servicios y aún en las condiciones más pobres, donde la vegetación no perdura, ellos se mantienen ahí. Simbolizan al cubano y representan la resistencia ante cualquier medio adverso”.


Tomado de Cubadebate

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