abril 21, 2024 ¿Quienes somos?

"La Victoria hoy está de cumpleaños"

Este 20 de mayo el poblado de La Victoria arriba a su cumpleaños 62. Ese día de 1961 el Coronel William Gálvez, jefe militar de la Isla entonces, justo a las tres de la tarde, desde los altos en el balcón del círculo social, hoy casa de la cultura, se dirigió a los pobladores congregados allí para dejar inaugurada la hermosa comunidad La Victoria, primera de las construidas por la Revolución aquí.

Fue todo un acontecimiento, y los pobladores con sus recién estrenadas viviendas elegantemente amuebladas, vibraban de júbilo y felicidad, es esa misma población y sus descendientes, alegres y entusiastas, que de seguro un día como hoy no pasará por alto esta fecha.

Fueron esos años representativos de un fuerte movimiento constructivo para crear las capacidades habitacionales necesarias que pudieran asentar a miles de cubanos de varias provincias del país que llegaron aquí en misiones militares, productivas y de servicio, además  del vertiginoso desarrollo de la agricultura, la ganadería, las construcciones industriales y de servicio que formaban parte del Plan Mínimo de Rehabilitación Económica y Social en Isla de Pinos, que Fidel chequeaba minuciosamente.

Se recoge en la Monografía pinera que a inicios de ese año el propio desarrollo agropecuario ya señalado motivó que las ocho Unidades  Productoras Agropecuarias Estatales se transformaron en ocho Granjas del Pueblo, entre ellas La Victoria, organizadas con una concepción productiva agropecuaria integral hasta 1968, aunque su plato fuerte fue la ganadería por las condiciones físicas de los terrenos, excelentes para la cría intensiva de ganado mayor, tal como se determinó.

Ello fue lo que motivó la necesidad de asentar una población estable que diera respuesta productiva a estos propósitos y la causa principal de que naciera este poblado inicialmente integrado por 50 viviendas, tienda del pueblo, círculo social obrero, centro escolar, parque con áreas verdes, acueducto y alumbrado eléctrico. Un espacio urbano que se caracterizó por su belleza física, el cuidado de las áreas verdes, la higiene, un cierto halo de equidad al contar todas las viviendas con  equipamiento similar en muebles y equipos, lo que permitió también desarrollar el sentido de pertenencia entre sus habitantes.

Esta nueva comunidad nacía en un entorno mágico en el centro occidental del territorio pinero, que poco a poco llegó a asimilar la Reserva natural Los Indios, el hotel El Colony,  la Mina de Oro, Punta Buenavista, la loma “La Cañada”, la de mayor elevación del territorio y a la vez surcada por los ríos Los Indios, Itabo y La Majagua, y en el área se encuentra el embalse Los Indios.

Pocos meses después nacieron los poblados de Argelia Libre y el de Atanagildo Cagigal y La Reforma con circunstancias parecidas, todos utilizando como estructura fundamental el sistema Sandino.

Con este y los demás poblados se ampliaron las comunicaciones, el transporte urbano, el sistema de comercio minorista en el territorio y otros servicios básicos de salud, educación, cultura, deportes y posibilidades laborales en otras ocupaciones a parte de las familias residentes allí.

Por mucho tiempo La Victoria ha sido un paradigma de trabajo comunitario, de desarrollo de una cultura ambiental, de respeto a la naturaleza y del cultivo de buenos hábitos de sus pobladores en el cuidado de los espacios públicos creados en la comunidad.

Este poblado se enorgullece de haber tenido jóvenes de mucha valía que entregaron sus vidas en el cumplimiento de misiones internacionalistas en la década del ’70 del pasado Siglo, como fueron los hermanos Melecio y Alexis Echevarría, Pedro Bueno Fuentes y Orlando Gutiérrez (por el orden de las fotos), los cuales constituyen paradigmas a seguir por las jóvenes generaciones por sus cualidades y alto sentido de la solidaridad y el internacionalismo al entregar sus vidas en aras de la liberación de otros pueblos.

También esta comunidad de alta sensibilidad, dio cobija a un joven baluarte de la literatura cubana y universal que fue Francisco Mir Mulet y a su familia, que provenientes de Banes en Holguín, nunca “llegaron aquí por naufragio”, como precisó el poeta en uno de sus versos. Paco, como cariñosamente fue bautizado por sus vecinos, amigos y compañeros de labor, encontró allí un refugio especial para crear la mayor parte de su obra poética y narrativa acariciado por el perfume de los pinos y la suave brisa que baña el lugar. Creó talleres literarios, espacios de reflexión y esparcimiento para los pobladores y visitantes. No se concibe hablar de La Victoria sin tener presente la figura de Paco Mir.

Pero llegó a ser esta primera comunidad pinera referente mundial del desarrollo ganadero cuando en la Vaquería No. 5  el ejemplar Ubre Blanca, se alzaba con el récord  mundial en producción de leche, precisamente el 25 de enero de 1982 con 110.9 litros de leche extraídos en tres ordeños; así se convertía además, en la vaca más famosa que ha dado Cuba hasta nuestros días.

Ubre Blanca alimentó el sueño de la genética cubana y de la producción nacional; tuvo como médico de cabecera al entonces joven veterinario Jorge Alberto Hernández Blanco bautizado por Yoyi, que desarrolló una excelente labor, junto al ordeñador y jefe de la vaquería Arnoldo Carreño, quien realizaba su labor armonizada por la música mexicana que brotaba de su radio, acompañado además por el loable desempeño de los ganaderos de la comunidad que estuvieron al frente de la atención a la vaquería, quienes ejecutaban la siembra y cosecha de las plantas proteicas, la preparación de cuartones, la inseminación, entre otras labores.

Era el armónico desempeño en torno a Ubre Blanca una muestra del desarrollo genético-ganadero que iba alcanzando la Isla, que también se proponía llegar a un modelo de raza autóctona denominada F-3 fruto del cruzamiento de una Holstein como ella con un cebú, una nueva raza autóctona rica en leche y masa corporal con un mejoramiento genético estimable.

A esa tierra bendecida que acogió a ese ejemplar recordista mundial llegó en múltiples ocasiones el Comandante en Jefe Fidel Castro varias veces acompañado por científicos, especialistas y amigos de otras latitudes para que apreciaran de cerca a ese bello y productivo ejemplar.

Este logro le permitió a La Victoria exhibir en sus áreas verdes a la entrada de la comunidad, la única escultura de Ubre Blanca hecha con mármol pinero por los artistas visuales Luis Ruz y Abelardo Echevarría, como símbolo de que esa tierra le pertenece y ella es uno de sus importantes símbolos.

Es una lástima que en el tiempo, por factores múltiples, esa encomienda de desarrollo ganadero, válido para la alimentación y la economía territorial, no continuara su transformación y se estancara; objetivo que hoy se propone hacer avanzar la dirección territorial ante las necesidades de estimular el autoabastecimiento municipal y dar cumplimiento a la Ley de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional implementada.

La Victoria también ha sido bendecida por su riqueza natural con varios sitios y áreas que se destacan por su belleza y utilidad para la sostenibilidad ecológica y el desarrollo del turismo. En su espacio jurisdiccional se declaró el Área Protegida a la reserva ecológica “Los indios” y el Área Protegida de Recursos Manejados “La Cañada”, que resulta ser esta última, la mayor elevación del territorio  con 303 m sobre el nivel del mar, con unas prolíferas flora y fauna autóctonas, enriquecida esta última con especies importadas que encontraron su lecho apropiado para subsistir y desarrollarse.

La Reserva Ecológica “Los Indios” constituye uno de los refugios de fauna más importantes de Cuba. Posee un paisaje atractivo donde resalta el multicolor plumaje de las cotorras, el carpintero verde, el jabao, y qué decir de la grulla y la jutia carabalí; además, posee una vegetación en la que reinan más de 60 especies vegetales distinguiéndose la “Sangre de Doncella” y otras plantas carnívoras autóctonas por las cuales también se distingue. Está formada por sabanas blancas incluyendo una variedad de hábitat, como diversos tipos de bosques siempre verdes, manglares, ríos, esteros, canales, ensenadas, lagunas costeras y mares poco profundos que albergan una variada y rica diversidad biológica.

Es justo en este aniversario recordar al especialista de Flora y Fauna Adolfo Piñeiro, quien se erigió como paradigma de conservación y dedicó su vida a la preservación, protección y reproducción de la cotorra como ave autóctona en peligro de extinción y símbolo del territorio pinero, a la conservación de la grulla y la protección del área, creando condiciones apropiadas para convertirla en sitio natural insigne de estas especies endémicas.

Como curiosidad les comento que en febrero las cotorras comienzan a formar sus parejas y la elección de la cavidad, mientras que abril y mayo son los meses de mayor puesta y nacimiento. Es en esta etapa cuando se coleccionan los huevos de los ejemplares en cautiverio.

Especialistas cubanos desarrollaron una nueva metodología para la reproducción de la cotorra cubana a partir de la incubación y cría artificial, que permite una alta sobrevivencias de los embriones de estas aves. El Centro Nacional para la Producción de Animales de Laboratorio -(CENPALAB)- es rector de este trabajo en el que participan varias instituciones, entre ellos el Centro de Reproducción de la Cotorra cubana (Amazona leucocephala leucocephala, subespecie endémica), radicada en la Ciénaga de Zapata, provincia de Matanzas.

Como parte de esa labor conservacionista se desarrollaron siete eventos internacionales dedicados a la grulla y la cotorra con la asistencia de especialistas y científicos de 32 países auspiciados por la Academia de Ciencias de Cuba y la Empresa Nacional para la Conservación de la Flora y la Fauna.

Una de las actividades muy acogida por los participantes se encontraba el conteo de las especies para determinar su cuantía, las cuales eran marcadas con anillos con el objetivo de asegurar el rigor en la ejecutoria. Estos eventos se enriquecieron además, con la realización de eventos científicos en los que se presentaban investigaciones y trabajos con esas temáticas que contribuían a ampliar el espectro cognitivo y práctico del conservacionismo de estas especies, también actividades culturales y recreativas, deportivas y comunitarias de gran valor para la educación ambiental de los pobladores de la comunidad.

Otra de las importantes actividades económicas que tiene La Victoria en su demarcación es el hotel “El Colony”, construido en la década del ’50 del pasado siglo e inaugurado el 31 de diciembre de 1959; está ubicado en la bahía de Siguanea, en una playa paradisíaca que ofrece múltiples servicios de buceo, deportes náuticos variados, y de mucho valor por años ha sido la creación del Centro Internacional de Buceo que funciona como rector de las actividades acuáticas del área.

Esta instalación aguarda una rica historia con la presencia de corsarios y piratas antaño que hoy dan brillo y despiertan interés de los turistas que a él asisten.

Al intercambiar con Liz María Zayas Mulet, hermana de Paco Mir que llegó a esta Isla junto a su familia en los años ’70 del pasado siglo, conocí que por 38 años se desempeñó como Presidenta del Consejo Popular “Argelia-LaVictoria” entregándole alma, corazón y vida con profundo amor a la comunidad y a sus vecinos. Ella siente  un entrañable cariño por esta comunidad que le abrió los brazos y sellaron su indestructible vínculo en un eterno abrazo.
Hoy, cuando ya no reside allí por razones laborales, siente un gran orgullo y alegría por la celebración de este 62 cumpleaños de comunidad y confiesa, con profundo sentir, que no concibe cada amanecer sin el suave aroma de los pinos que circunda a La Victoria.


Texto y fotocomposición: Sergio I. Rivero Carrasco
Fotos: Tomadas de Internet

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