abril 19, 2024 ¿Quienes somos?

Los Monumentos Nacionales de la Isla de la Juventud

La Isla de la Juventud cuenta con un riquísimo patrimonio cultural y natural. Los cinco Monumentos Nacionales que poseemos en nuestro municipio son una muestra de ello por sus altos valores históricos, arquitectónicos, ambientales, científicos y naturales.

Hoy te invitamos a conocerlos mas profundamente, comenzando por la Finca El Abra que ya desde 1949 fue declarada Monumento Nacional, condición ratificada en 1978 por la Comisión Nacional de Monumentos.

Casa-museo del Monumento Nacional FINCA “EL ABRA”

Partiendo de la ciudad de  Nueva Gerona por la carretera de Siguanea, a 1½ km, se encuentra el camino que da acceso a la finca “El Abra”, ubicada en la Sierra de las Casas, la cual  fue adquirida por el español José María Sardá y Gironella el 26 de octubre de 1868 y donde construyó la vivienda familiar (actual museo) conformada por tres cuerpos  independientes que hace recordar las llamadas masías, edificadas en las grandes haciendas del campo español, fundamentalmente en Cataluña y Valencia. Esta hacienda tiene una extensión de 12 caballerías de tierras.

Casa original

Al valor natural y arquitectónico del lugar, se suma el alto significado histórico adquirido por la estancia en el lugar, como confinado político del joven José Martí durante dos meses y cinco días, acusado por el delito de infidencia. En abril de 1870 Martí fue conducido al presidio de La Habana a cumplir la condena impuesta  en una sección de las canteras de San Lázaro, denominada “La Criolla” de la cual era concesionario el maestro de obra José María Sardá y Gironella. A este hombre y amigo llega Don Mariano Martí a solicitarle que interceda por su hijo, al que por su débil complexión física, las torturas del grillete, las quemaduras de los ojos provocado por el polvo de la cal y el radiante sol, habían quebrantado su salud. Sardá conmovido ante tal situación intercede ante el gobierno español y logra el indulto.

Los benefactores de Martí: José María Sarda Gironella y su esposa Trinidad Valdés Amador.

La pena de prisión se sustituye por la de confinamiento en Isla de Pinos a donde arriba el 13 de octubre del propio año de 1870 bajo la garantía personal de  Sardá que lo lleva a su casa de la finca “El Abra”. Allí recuperó en gran medida su salud, compartió con la familia fundamentalmente con Doña Trinidad Valdés Amador, los niños  y la maestra de estos hasta que el 18 de diciembre   parte hacia La Habana, desde donde sale al año siguiente hacia España como deportado.

Crucifijo que José Martí le envió a Trinidad Valdés.

A iniciativa de un grupo de pineros liderados por José Elías Sardá y Waldo Medina, el 13 de agosto de 1943 se constituye el “Comité Pro-Reconstrucción de la residencia de Martí en la finca El Abra”. Con el apoyo de los miembros del comité se adquirieron los materiales  necesarios y con la mano de obra de un grupo de penados del Presidio Modelo se reconstruyó la habitación que ocupara Martí. El 28 de enero de 1944 quedó inaugurado el museo martiano, cuya colección inicial la formaban algunos objetos conservados por la familia Sardá y otros donados por personalidades como Emilio Roig de Leuchsering, Enrique Caravia y Domingo Ravenet.

Habitación ocupada por Martí, reconstruida en 1944.

Durante los años 1944-1960 el museo fue atendido por José Elías Sardá que fungió como guía y custodio del lugar.

Al triunfar la Revolución en 1959 Isla de Pinos comienza a ser visitada por las principales figuras del proceso revolucionario. El 17 de febrero de 1959 el Comandante Camilo Cienfuegos en recorrido por el territorio llega al museo. Un año después es el Comandante Fidel Castro quien lo visita y que además de  su interés por conocer el lugar y su historia, indaga acerca de cómo era la casa cuando Martí se hospedó en ella. Cuenta la historia que al observar las fotografías que le mostró la familia orientó que la vivienda fuera reconstruida tal como era en la época anterior. En ello contribuyó también el inolvidable Comandante Che Guevara al visitar el lugar.   

A finales de 1960 comienzan los trabajos de reconstrucción del inmueble para convertirlo en un museo que reflejara la parte de la vida de José Martí junto a la familia Sardá en el territorio pinero y fue reabierto en enero de 1962.  

A partir de entonces El Abra se convierte en un sitio de homenajes, peregrinaciones, acampadas pioneriles y juveniles, encuentros de artistas e intelectuales, simposios, actos políticos y eventos relacionados con la vida de nuestro Héroe Nacional José Martí, entre muchas otras actividades, llegando a convertirse en sitio obligado de visita de personalidades, delegaciones y grupos de trabajo que arriban al territorio, así como de la propia población pinera.


Por: Lic. Guillermo F. Maquintoche Vázquez.

Fotos: Archivo personal del autor.

Comentario en "Los Monumentos Nacionales de la Isla de la Juventud"

  1. Rafael dice:

    Cuánto anhelo volver a visitar estos museos nacionales poneros, viví en la Isla muchos años,parte de mi vida está ahí en esa tierra.

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