abril 20, 2024 ¿Quienes somos?

Tarea Vida: un trabajo de todos

El cambio climático no es, precisamente, ciencia ficción. Datos avalados por estudios científicos ratifican que el clima  del archipiélago cubano es cada vez más cálido y extremo; el régimen de lluvias ha cambiado, incrementándose significativamente la frecuencia y extensión de las sequías; cada vez nos azotan o amenazan mayor cantidad de huracanes y se estima que el nivel del mar ha subido de forma acelerada.

Esa realidad dio lugar a la  Tarea Vida,  el Plan del Estado Cubano para el enfrentamiento al cambio climático, y está sustentado sobre una base científica multidisciplinaria  que constituye una prioridad para la política ambientalista del país.

En este caso, el  Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente ha rectorado el implemento y control de  las tareas del Plan del Estado, que incluye a 73 de los 168 municipios cubanos, entre ellos cuenta nuestra Isla.

La Tarea Vida contempla cinco acciones estratégicas y once tareas dirigidas a contrarrestar las afectaciones en las zonas vulnerables, pero…. ¿Cuáles son las zonas vulnerables en la Isla de la Juventud?

Podemos hablar de las áreas costeras afectadas por la  elevación del nivel del mar , playas que se erosionan, suelos que se salinizan con la consecuente afectación del manto freático, fragilidad de los manglares y de los arrecifes coralinos, en fin, que la lista no es corta, pero…

Sobre las acciones estratégicas para mitigar las afectaciones, refirámonos, por ejemplo, a la sustitución de los cultivos tradicionales  por otros más resistentes a la salinidad y a la sequía, la disminución del uso de combustibles tradicionales  a favor de las energías renovables, revertir la contaminación de ríos y otras fuentes hídricas, la racionalidad en el consumo del agua potable, el manejo adecuado de los desechos domésticos e industriales, la repoblación forestal y muchísimos otros.

Sobre las tareas que se acometen con el propósito de  la adaptación al cambio  climático aquí, podemos hablar también del impulso y fortalecimiento de  una política ambientalista para fomentar e integrar la participación social y del sector privado en políticas de lucha contra el cambio climático y difundir y promover los programas de eficiencia energética en los ámbitos empresarial, residencial y municipal, con énfasis en los beneficios económicos, tan necesarios en estos tiempos y no menos importantes, los beneficios ambientales.


Por: Linet Gordillo Guillama

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