abril 21, 2024 ¿Quienes somos?

Una Segunda Declaración de La Habana también para hoy

Los convulsos años iniciales de la Revolución cubana sirvieron de plataforma ideal al imperio para desatar toda la ira y perversidad contra el pueblo cubano y las conquistas alcanzadas hasta ahí, como parte del naciente socialismo proclamado en 1961 durante la despedida de duelo a las víctimas del vil ataque a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba,  preludio de la invasión mercenaria por Playa Girón; acciones contrarrevolucionarias financiadas por la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), por sus siglas en español.

La respuesta y condena del Gobierno cubano ante los daños provocados sirvieron de pretexto para que la tristemente entreguista al adversario del Norte Organización de Estados Americanos (OEA), expulsara a Cuba de la organización, y presionara a los gobiernos latinoamericanos a que rompieran relaciones diplomáticas con la Isla, excepto México que no cedió, en la conferencia celebrada el 31 de enero en Punta del Este, Uruguay.

Fue entonces que se convoca a una nueva Asamblea del Pueblo Cubano, en la Plaza de la Revolución, obligado sitio para enaltecer la dignidad y exigir la soberanía cubana ante el Monumento al Apóstol. Fue allí, el cuatro de febrero de 1962, hace 62 años, que Fidel dio lectura al sólido y contundente documento-respuesta que pasó a la historia con el nombre de “Segunda Declaración de La Habana”.

Esa tarde más de un millón de cubanos, acompañados por relevantes personalidades políticas e intelectuales del hemisferio, conocieron el contenido y la denuncia contenida en ese documento capital de la Revolución cubana, que tuvo como propósito denunciar al gobierno yanqui como el perturbador de la paz en el continente, y proclamó que la suerte de Cuba era la de 200 millones de oprimidos de América Latina.

En él también se profundiza acerca del carácter socialista e internacionalista de nuestro proceso, por lo que tiene una excepcional trascendencia latinoamericana, pues se analizan las raíces históricas que sirven de base a la inevitable revolución de los pueblos de nuestro continente contra el imperialismo yanqui.

En la “Segunda Declaración de La Habana”  quedó expresada la decisión del pueblo cubano de seguir resistiendo y construyendo el Socialismo, a pesar de las dificultades y presiones que recibía y recibiría en lo adelante por parte del Imperialismo, en la que se expresa de forma categórica:

"Resistiremos en todos los campos: resistiremos en el campo de la economía; seguiremos avanzando en el campo de la cultura (...) la patria no trabaja para hoy, la patria trabaja para mañana. Y ese mañana lleno de promesas no podrá nadie arrebatárnoslo, no podrá nadie impedírnoslo, porque con la entereza de nuestro pueblo lo vamos a conquistar, con el valor y el heroísmo de nuestro pueblo lo vamos a conquistar."

Pero ese mañana es hoy, cuando las amenazas, agresiones y medidas unilaterales del imperio han dado miles de vueltas de tuerca y el genocida bloqueo al que se sumó la aplicación del Título III de la Ley Helms Burton, multiplican los daños acumulados durante más décadas al pueblo cubano, tanto materiales como humanos, llegando a la exorbitante cifra de 159 084.3 millones de dólares, a precios corrientes.

Ese mañana es hoy, y como hace 62 años, el pueblo cubano continúa en pie, vivo,  firme y seguro, saltando los obstáculos que nos pone el imperio, construyendo una sociedad superior a pesar de los grandes desafíos que se interponen, abrazando el legado de Fidel, cuando en esa ocasión expresó una de las frases más conocidas de la historia de la Revolución Cubana, que luego el comandante Ernesto Guevara leería en las Naciones Unidas y haría famosa en el mundo entero:

"Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!"

Fragmentos de la Segunda Declaración de La Habana 01


Por Sergio I. Rivero Carrasco

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