abril 20, 2024 ¿Quienes somos?

Camilo: Fidelidad y nobleza

El homenaje al eterno Comandante de la sonrisa amplia y el sombrero alón, forma parte de nuestros sentimientos un día como hoy, seis de febrero que marca su natalicio en 1932, cuando hace ya 91 años, Emilia Gorriarán trajo al mundo a la personita, que ya de adulto, sería nuestro Camilo Cienfuegos, el Héroe de Yaguajay.

Para los cubanos Camilo es mucho más que eso: un héroe que conocimos, pero no como se cuentan las historias en los libros, porque el Camilo nuestro es de carne y hueso, y como ser humano y guerrillero íntegro, se hizo querer y admirar por la tropa y por el pueblo entregado por entero a la lucha por la liberación y una vez alcanzado el triunfo, en su primer año de vida en Revolución acompañó incondicionalmente a Fidel, cumpliendo grandes tareas con total devoción y altruismo.

Camilo fue el hombre llano y sencillo brotado del pueblo, el de la siempre amplia sonrisa, el que acompañaba a Fidel y con él compartía su amor por el pueblo y sentía en su propia carne cualquier injusticia, siempre dispuesto a enfrentarla.

Él es fruto de una familia consolidada con un entrañable amor: Hijo del matrimonio de Ramón Cienfuegos y Emilia Gorriarán, ambos de origen español que lo educaron con esmero, pero el bisoño tenía un fino sentido del humor que lo llevó a hacer múltiples travesuras desde los primeros grados de la escuela hasta después de joven y más tarde en la guerrilla. Cuenta su madre que de pequeño se escondía en el escaparate durante horas y ella se volvía loca pensando que se había salido, otras veces sacaba las arañas de sus cuevas, cazaba mariposas, jugaba con su escopeta de palo, también a la pelota, por lo que tuvo una infancia muy sana y feliz.

Camilo (1932-1959) fue el más pequeño de los tres hermanos

Tanto Emilia como Ramón sabían de los buenos sentimientos del menor de sus hijos; era capaz de ahorrar el dinero de la merienda y donarlo a través del Comité de Ayuda que preside su padre, a los niños huérfanos de la Guerra Civil Española; capaz de asumir el castigo que no merece para salvar de la culpa a un amigo entrañable, entre otras acciones que dicen mucho de su nobleza de espíritu y buen corazón.

Ya de joven, muy unido a su hermano Osmany, se va vinculando a las actividades revolucionarias y desde 1948 comienza a participar en protestas políticas, pero es desde el10 de marzo de 1952, tras el golpe de estado de Fulgencio Batista, que se une a otros jóvenes para enfrentar a la dictadura, resultando herido en una de las protestas. Fue en el exilio en Nueva York, adonde se marchó en  tras ser detenido y fichado por los sicarios de Fulgencio Batista, que conoció del proyecto de Fidel para emprender la lucha insurreccional en Cuba. Viaja a México en 1956 y allí logró establecer contacto con Fidel, que organizaba una expedición revolucionaria a Cuba para iniciar la lucha contra Batista. Fue Camilo el último elegido entre los 82 combatientes del yate Granma y desde el inicio de las hostilidades contra el régimen de Fulgencio Batista, destacó por su arrojo en el combate, cualidades que permitieron al Ché considerarlo como  “el más brillante de los jefes guerrilleros”, “el compañero de cien batallas”, “el hombre de confianza de Fidel”.

Según el Che, Camilo era “el más brillante de los jefes guerrilleros”

Su amistad con el Guerrillero Heroico quedó sellada en un día de derrota cuando, en la huida, al ser sorprendidos por el enemigo, el Che perdió su mochila y Camilo compartió con él la única lata de leche que tenía. No había mayor símbolo de nobleza y entrañable amistad que compartir el alimento en esas circunstancias.

Camilo siempre fue ese hombre de carne y hueso, rebosante de calor humano y fina cubanía, al punto de ser original y un jaranero rellollo lleno de dicharachos al punto de convertir la tristeza y los problemas en sana alegría, siempre colmado de optimismo.

Como hombre íntegro, también tuvo amores, siendo el de Paquita, la joven enfermera de San Francisco de Paula, a quien conocía desde su etapa en El Arte. A ella no le declaró su amor hasta siete meses después del 2 de enero de 1959, cuando se reencontraron. En aquel propio agosto, ajenos a lo que la vida les deparaba, conversaron y rieron juntos por última vez en la Bodeguita del Medio; habían acordado casarse en diciembre, pero la vida les jugó una mala pasada y Camilo cayó al mar el 28 de octubre.

“Contra Fidel, ni en la pelota”. Así pensaba Camilo

Cuando hoy recordamos el natalicio del hombre fiel y noble que fue Camilo, el incondicional a Fidel y a la Revolución, que no estuvo en contra de Fidel ni en la pelota, como mismo decía; cuando recordamos a uno de los barbudos más admirados y queridos por el pueblo cubano, sentimos el sano regocijo de contar en el altar sagrado de la Patria con esos hombres de carne y hueso que hicieron la Revolución y constituyen paradigmas de los más altos valores, de humildad y sencillez, de los más profundos sentimientos de patriotismo y entrega incondicional a la felicidad de los cubanos.

Simplemente Camilo


Texto: Sergio I. Rivero Carrasco

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