abril 19, 2024 ¿Quienes somos?

Con la cuerda mágica del Partido

“Sin el Partido no podría existir la Revolución”.
Fidel

En medio de la frustración nacional por el resultado de la guerra de independencia de Cuba de 1895 y la intercención norteamericana en ella, el ideario nacional se va recomponiendo alrededor de las ideas antiimperialistas de José Martí, el más preclaro de los pensadores cubanos, dando lugar a la radicalización de la nueva generación q    ue inicia su protagonismo en la década del 20 del siglo XX, comnocida ya como una “década crítica”.

La crisis económica de 1920-1921 se hizo sentir con más fuerza en los sectores más desvalidos de la sociedad cubana, provocando el llamado período de “las vacas flacas”. Esta etapa coincide con la asunción de nuevas fuerzas políticas lideradas fundamentalmente por jóvenes que ya nada tenían que ver con la frustración de las fuerzas que habían hecho la independencia, y renovaban ahora su compromiso iniciando un proceso conocido en la historia de cuba como “Despertar de la Conciencia Nacional”, en que tuvo varias manifestaciones que lo caracterizaron y en el que se destacaron figuras de trascendencia nacional e internacional.

Un ejemplo de ello es cómo en diciembre de 1922 el joven estudiante de derecho Julio Antonio Mella funda la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y se destaca como líder de esa generación al encabezar en enero de 1923 la huelga estudiantil que ocupa la Universidad de La Habana y obliga al gobierno de Alfredo Zayas a crear la Asamblea Universitaria integrada por profesores y estudiantes con la facultad de modificar los planes de estudios de alto centro docente y la personalidad jurídica de la FEU; además funda nuevas organizaciones realiza acciones solidarias y manifestaciones antiimperialistas lo que lo dota de una personalidad como líder que lo coloca en el canal adecuado para enfrentar la batalla de estos tiempos junto a otros como Rubén Martínez Villena, al líder obrero Alfredo López y al incansable martiano y luchador Carlos Baliño.

Como se puede apreciar, con el despertar de la conciencia nacional se estimulan otras organizaciones pertenecientes a este ascendente movimiento revolucionario liderado por los jóvenes resistidos a plegarse a los designios de los gobernantes de turno ni a la injerencia yanqui. A la cabeza estaban figuras de la talla de Julio Antonio Mella, el dirigente obrero Carlos Baliño, aunque ya no tan joven, sí estaba imbuido por el pensamiento martiano en torno a la necesidad de un Partido que agrupara a toda la nación para la lucha revolucionaria.

Reunión de la estructura del Primer Partido Comunista de Cuba (1925)

Fue entonces cuando se dieron cita las principales agrupaciones marxistas del país a mediados de ese agosto para fundar el Primer Partido Comunista, en esos momentos muy cautivos, con estrictas medidas en la clandestinidad seleccionado como sitio apropiado una casona que existía en la avenida Calzada No. 81 en el Vedado Habanero.

Su apariencia despistaba a los intrusos porque tenía una fachada de familia adinerada, y ante el clima represivo existente en el país instaurado por el recién elegido presidente Gerardo Machado, sería un lugar donde la policía no imaginaría la existencia de esta conspiración que se alzaba por el presente y futuro de la Nación. El dictador había expresado que “en Cuba ninguna huelga duraría más de 24 hors”.

A pesar de toda la situación represiva imperante, la fundación del primer Partido Comunista, aunque fuera en la clandestinidad, representaba un histórico paso en la unidad de las fuerzas revolucionarias cubanas, como respuesta a la convocatoria librada en la clausura del Tercer Congreso Obrero Nacional realizado en Camagüey seleccionando para ello los días 16 y 17 de agosto de 1925.

Este Primer Partido Comunista tuvo entre los primeros acuerdos de la reunión su filiación a la Tercera Internacional, fundada por Vladimir I. Lenin en 1919, y elaborar un programa de lucha que incluyera reivindicaciones obreras y campesinas, por los derechos de la mujer, la juventud y fortalecer para todas esas acciones el trabajo con los sindicatos y organizaciones estudiantiles. Elaboraron a su vez un programa para el estudio y divulgación del marxismo leninismo y el uso de la prensa obrera.

En la segunda sesión de trabajo eligió  al  Comité Central  integrado por  nueve miembros, muy importante que de ellos cinco fueran obreros. Estos eran,  los prestigiosos dirigentes sindicales   Alejandro Barreiro (presidente de la Federación de Cigarreros de La Habana y financiero de la Federación Obrera de La Habana), Miguel Valdés (secretario del Centro Obrero y directivo del sindicato de los tabaqueros de San Antonio de los Baños y José  Peña Vilaboa (del gremio de pintores, tapiceros y doradores y Secretario General de la Federación Obrera de la Habana); el obrero tabacalero Venancio Rodríguez; el maestro canario José Miguel Pérez, el líder estudiantil Julio Antonio Mella, el veterano dirigentes comunista  Carlos Baliño, más Rafael Suárez y  Yoshka Grinberg, como bien se precisa en el artículo de Angel Pérez Villalón “El Primer Partido Comunista de Cuba enlace de revoluciones”.

Este Partido Comunista de 1925 fue uno de los primeros en constituirse en Latinoamérica, significó un símbolo del abrazo que en Cuba se le dio a la Revolución Socialista de Octubre de 1917, de reafirmación de que se podían mantener aspiraciones libertarias e independentistas ejemplificada días antes con la visita de Julio Antonio Mella al buque soviético “Vatslav Vorovski “, en señal solidaria e internacionalista y de apoyo a la Revolución de Lenin que cambió el mundo.

La creación del Primer Partido Comunista significó, como bien han expresado los estudiosos del tema, “el abrazo de dos siglos y de dos generaciones, representadas por Carlos Baliño (77 años)  y líder estudiantil Julio Antonio Mella (22) (…) Significó la confluencia entre dos ‘movimientos antisistémicos’ en la Cuba de inicio del siglo XX, entre las aspiraciones ‘nacionales’ y las  ‘sociales”, la concurrencia e integración de ideas  europeas con  ideas ya cubanas; la unión entre los revolucionarios que lucharon  contra la colonia española, por un estado nacional soberano, y los que comenzaban a pelear para fortalecer las luchas de clases dentro de la republica mediatizada, en contra de la burguesía”.

La continuidad de las ideas martianas contenidas en el Partido Revolucionario Cubano, practicadas en su momento por Baliño y abrazadas por Mella después, constituyen una muestra de que se ha producido un enlace de ideas y aspiraciones, según expresó en Comandante en Jefe Fidel, en la celebración de la media centuria de la constitución de ese Primer Partido Comunista, fundamentada en su tesis de que en Cuba ha existido una sola revolución desde el 10 de Octubre de 1868 hasta nuestros días… Y recalca que “…una histórica lucha que comprendió  la “lucha por la independencia y la lucha por la ‘revolución social’; la defensa ‘de las ideas de la independencia frente al poder colonial español y frente a los autonomistas’ y de ‘las hermosas ideas y aspiraciones de la revolución social”.

Hemos evaluado cómo se produjo la fundación del primer Partido Comunista en Cuba, hemos conocido como el Partido se ha crecido poco a poco a partir del reconocimiento de sus propias deficiencias, de adoptar diferentes posturas frente a los gobiernos de turno, mantenerse en ocasiones en una batalla desde la clandestinidad y otras expuesto en franca solidaridad con otras organizaciones.

Valoramos entonces la importancia de su significación como unidad y continuidad de las gestas revolucionarias que también, a partir de entonces, van tomando cuerpo, se van adaptando a las nuevas circunstancias con nuevas manifestaciones y métodos en la lucha, para ser abrazadas por otras generaciones como la del 30’, la de los años 40 que también enfrentó a dictaduras sanguinarias y la generación de los jóvenes que no dejaron morir al Apóstol en el año del centenario de su natalicio hace 70 años, quienes  en gesto patriótico, asaltaron la segunda fortaleza militar de Batista e iniciaron la etapa insurreccional de la Revolución hasta el triunfo definitivo del Primero de Enero de 1959, cuando además dio inicio la verdadera revolución social.

Celebración del Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975

En todo este apogeo libertario el Partido Comunista fue una cimiente que, como cuerda mágica, fue capaz de enlazar y trascender hasta la constitución del primer Comité Central del actual Partido Comunista de Cuba en octubre de 1965 con la raíz martiana y marxista aportada por él y enriquecida por las nuevas generaciones que lo hicieron suyo y hoy lidera la Revolución Socialista en Cuba,

Así llegamos a la conclusión de que el Partido con sus virtudes e insuficiencias como toda organización flexible que se adapta a las condiciones histórico-concretas de cada etapa, continuará siendo la cuerda mágica que nos enlaza a todos en una misma aspiración y en un mismo propósito, con independencia de nuestras diferencias, fortalecido y renovado en el fragor de la batalla por lograr un mejor pueblo y un mejor país, en pleno ejercicio de una resistencia creativa que se forja día a día en el combate.

La Historia del Partido Comunista de Cuba. Capítulo 1


Por: Sergio I. Rivero Carrasco

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