abril 19, 2024 ¿Quienes somos?

#DíaDelIngenieroCubano

El Día del Ingeniero Cubano, se realiza cada 11 de enero desde 1946, que surge por iniciativa del Ing. Luis Silva Savio, quien propuso a la Junta Directiva de la Sociedad Cubana de Ingenieros su celebración para honrar la memoria del insigne Ingeniero Don Francisco de Albear y Fernández de Lara autor de innumerables obras, entre ellas el Acueducto de La Habana, que lleva su nombre, y que fuera premiado en París por sus soluciones técnicas y saldar una deuda histórica con ese notorio profesional; que con su ejemplar vida prestigia a la ingeniería cubana.

Su conmemoración en esa fecha, fue un acuerdo de la Junta Directiva de la Sociedad Cubana de Ingenieros, porque precisamente ese día se cumplía el 130 aniversario del natalicio de Don Francisco de Albear, en esa ocasión se colocó una ofrenda floral en su monumento; situado a poca distancia de la casa social de los ingenieros (donde en la actualidad radica la Sociedad Canarios de Cuba) y según explicó en su discurso por el acto de homenaje, el Ingeniero: Rafael García Bango, durante la evocación también dirigió la palabra, un gran admirador de la memoria de Don Francisco de Albear, el Ing. Enrique Montoullieu y de la Torre.

Francisco de Albear y Fernández de Lara (1816-1897)

Francisco de Albear y Fernández nace en La Habana el 11 de enero de 1816. Entre sus numerosas obras se destaca el acueducto que lleva su nombre y que se mantiene funcionando, con más de un siglo de existencia, considerado una obra maestra en su género y premiado con Medalla de Oro en la Exposición Universal de París, en 1878. Albear fue vicepresidente de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana. Falleció el 22 de octubre de 1897.

Acueducto de Albear

El gran valor de esta obra es que funciona por la fuerza de gravedad con ingeniosas e inéditas soluciones técnicas. Luego de 131 años, aún proporciona el suministro de agua a más del 15 por ciento de la ciudad.

Cuando en 1519 se funda la villa de San Cristóbal de La Habana, esta se abastecía fundamentalmente con el agua de algunos pozos y del río Almendares. Desde 1592 dependía principalmente del suministro de la Zanja Real, canal descubierto, de unos diez kilómetros de longitud; y más tarde del Acueducto de Fernando VII, concluido en 1835, que pasó a formar parte del sistema de acueductos de La Habana colonial. 

Sin embargo, ninguna de estas vías garantizaba, ni en cantidad ni en calidad, el abastecimiento adecuado de una ciudad que a mediados del siglo XIX tenía una población de 100 mil habitantes. Además, constituían vías para la propagación de todo tipo de gérmenes y propiciaron las epidemias de cólera que azotaron a La Habana en aquella época. 

Acueducto de Albear

A solicitud del entonces capitán general de Cuba, el coronel de ingenieros Francisco de Albear y Fernández de Lara presenta una Memoria acerca del proyecto de conducción de las aguas de los manantiales de Vento hacia La Habana. 

Albear realiza un estudio de los antecedentes y las posibilidades de aprovechamiento de los acueductos anteriores; efectúa un cálculo de la dotación de agua para la ciudad, valora las dificultades para lograr la obra de captación en Vento y propone el trazado del canal hasta el depósito. 

La obra más relevante de la ingeniería cubana del siglo XIX fue declarada Monumento Nacional el 11 de enero del 2007, en ocasión del aniversario del natalicio de Francisco de Albear, quien sin dudas contribuyó de manera significativa a solucionar el dilema del agua de La Habana. 


Por: Nelson Pérez

Fotos: Tomadas de la Red

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