“El Espejo de Paciencia Pinero”

“No es verdad, Isla ignorada,
que acá en medio de los mares,
ni una lánguida mirada,
ni el peor de los cantares
un poeta te ofreció?
Qué vate por ti suspira?
Cuándo un eco linsonjero
exaltó por ti una lira?
Soy yo tu cantor primero?
!Oh! Sí, el primero soy yo.”
Alfonso Ribot y Fontsere, catalán, poeta y periodista incendiario, llegó como deportado político a la Isla de Pinos acusado de anarquista. Era el año 1837.
Vihuela en ristre, desembarcos de la goleta Mercedes por el embarcadero Las Guasimas en el río Las Casas.
De sus manos, hábiles para la música, salieron por vez primera en estos rumbos, las notas de valses y contra danzas, tan de moda entonces en la lejana Europa.
Y mientras se convierte en el atractivo principal de las rústicas e improvisadas fiestas en la naciente colonia Reina Amalia, no deja de pensar en cómo fugarse de esta Isla olvidada.
Con la ayuda de amigos ganados con el encanto de su música y su coraje de enfrentar sin miedo a las consecuencias al temido don José María Isla, el comandante militar de estos predios.
El 30 de junio de 1838, envía Ribot un paquete postal a su amigo Ignacio Valdés Machuca, residente en La Habana. Contiene un libro de poesías recién terminado y que tituló “Mi noche en la cárcel.”
Por temor a la censura españolista no fue impreso en la capital, sino en Matanzas y con otro título: “Mi navegación.”
Seis poesías contenían el libro y a la última llamó la “de Pinos”.
Fue publicada en el periódico “El Álbum” por Ramón de Palma y Romay con una presentación elocuente:
"Aún cuando el nombre de este literato catalán no fuese ya conocido por otras producciones, los versos a Isla de Pinos serían suficientes por si solos para formarse una reputación, y creemos que nuestros suscriptores acogerán con placer una composición indiana, tan colorida y original, y mucho más apreciable en el día que tanto cunde la plaga de malos versos y las serviles imitaciones".
Esa primera poesía escrita en la Isla y para la Isla, bien merece un guiño de la historia y el reconocimiento de todos. Génesis de la literatura pinera, los versos de Ribot Fontsere encierran la realidad de una época, la condena de una Isla a ser cautiverio de hombres con deseos de libertad.
Por Linet de la Caridad Gordillo Guillama y Redación Web
Fotos: Tomadas de la Red
