junio 20, 2024 ¿Quienes somos?

El Granma cumplía la utopía de Martí

“Llegó al manglar y echó los héroes
                              sobre la sierra; padre viajero, engendró
                              a las FAR y al Gran Ejército para la
                                                  Guerra de Todo el Pueblo,
                                                                  si hay que pelear”.
El Indio Naborí

El Yate Granma cumplía la utopía libertaria de Martí, el anhelo y compromiso de Fidel: “Si salgo, llego: si llego, entro; si entro, triunfo”, marcando con su arribo el inicio de la etapa definitiva de la liberación de Cuba con la lucha en la Sierra.

La expedición del yate Granma con 82 valerosos hombres a bordo llegó dos días después de lo planificado sorteando las inclemencias del tiempo en la región del Caribe, a la costa suroriental de Cuba por playa Las Coloradas. Esta importante y decisiva expedición representó una gran hazaña, dado que los expedicionarios debieron desembarcar en un intrincado y cenagoso punto que no era el previsto.

Desde entonces el dos de diciembre adquirió un trascendental valor simbólico porque también señaló el nacimiento del Ejército Rebelde y las hoy Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Haciendo un poco de historia, conocemos que desde cuando Fidel llegó a México un año antes de la salida del Granma, durante la preparación de los exiliados que participarían, estaba consciente de que las puertas adecuadas a la lucha civil se las han cerrado todas, y como buen martiano, pensaba que había llegado la hora de tomar los derechos y no pedirlos, de arrancarlos en vez de mendigarlos.  Y era consciente de que: “La paciencia cubana tiene límites (…) De viajes como este no se regresa, o se regresa con la tiranía descabezada a los pies".

El mar abrazaba a los expedicionarios con fuertes marejadas que hacían del Granma “un punto en mar bravío como lo describió el Indio Naborí en uno de sus poemas, que junto al peso del barco y roturas en el motor retrasaron la llegada prevista para el 30 de noviembre. En la medida que el Granma se acercó a las costas cubanas, fue necesario cambiar, por necesidad, el sitio del desembarco dadas las inclemencias del tiempo y el constante seguimiento al ser descubiertos por la aviación enemiga, que no cesó de perseguirlos y ametrallarlos. Gracias al mangle salvador, luego de varios días, arribaron el domingo 2 de diciembre a Los Cayuelos, cerca de Las Coloradas, zona ya sometida a un intenso tiroteo que los obligó a avanzar entre el fango y manglares para poder llegar a tierra firme.

Sobre el desembarco, el Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque, describió en una ocasión: “Primero el agua les da por la cintura, al pecho, a la barbilla […] Nueva­men­te bajo el cuello, al pecho. Con la soga que tienen en la mano llegan al mangle y la amarran. Ahora bajan uno a uno. Los hombres más grue­sos al tirarse se entierran en el fango, los más livianos tienen que ayudarlos a salir”, recordó Almeida.

Al amanecer se daba a conocer la falsa noticia de que Fidel había muerto, y es cuando se produce en Alegría de Pio, el primer encuentro entre los expedicionarios y las fuerzas de la tiranía en un ataque sorpresivo, que pasó a la historia como “el bautismo de fuego” de los expedicionarios del Granma. Se iniciaba así la forja de lo que sería más tarde el ejército del pueblo con el legado de Almeida “¡Aquí no se rinde nadie, C..!”

La llegada de esta fuerza vigorosa, entrenada y consciente, marcó el inicio de la derrota de Batista. A partir de ese momento comenzó la guerra de guerrillas en las lomas del oriente de Cuba. En esos apartados lares, la sangre y el sudor de hombres y mujeres forjaron la Revolución que alcanzó su triunfo el 1ro. de enero de 1959 y ya está próxima a cumplir sus vigorosos 65 años de vida.

Se cumplía así el sueño de Martí. Fue esa la epopeya que hizo libres a todos los cubanos, porque los jóvenes que arribaron desde México a nuestra Isla conformaron el núcleo del Ejército Rebelde que combatió a la dictadura de Fulgencio Batista (1952-1959), con la guía del líder histórico Fidel Castro hasta su último aliento.

Esa inteligente y necesaria fusión de las fuerzas rebeldes con las milicias obreras, campesinas, estudiantiles y universitarias hizo posible la creación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, organismo constituido en octubre de 1959 como Ministerio y encabezado hasta 2008 por el General de Ejército Raúl Castro, como “escuela, escudo y orgullo de la nación”, a decir del Presidente de la República Miguel Díaz-Canel.

El Granma fue la llama que encendió la ardiente etapa definitiva hacia el triunfo de la Revolución, cumplía en su navegar la hermosa utopía de Martí, que al decir de Raúl: “Esa pequeña nave ha pasado a ser símbolo de independencia, dignidad y justicia, de permanente decisión de lucha y fe inquebrantable en la victoria. Por eso todo nuestro pueblo combatiente, y como parte de él los miembros de las FAR, seremos siempre tripulantes del Granma. ¡Esa es la garantía de la eterna existencia de la Revolución y de la Patria!

Testimonio de Fidel, Raúl y Almeida sobre el desembarco del Yate Granma.


Por Sergio I. Rivero Carrasco

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