junio 20, 2024 ¿Quienes somos?

Enrique incentivó la sonrisa del buen cubano

Un afortunado 13 de mayo de 1923 nació Enrique Núñez Rodríguez en Quemado de Güines antigua provincia de Las Villas, hoy Villaclara, quien fuera en lo adelante un apoderado del talento para la escritura literaria, los buenos modales y amplia capacidad para la comunicación y el intercambio devenido con su hacer como escritor, guionista de radio y televisión, teatrista y humorista cubano, autor de varios programas de verdadero arraigo popular, como lo fueron  El pueblo y sus leyes., además de su colaboración sistemática con las publicaciones Zig ZiagBohemiaCartelesPalante y DDT. ¡Cuántos de los más populares!

En su formación profesional le asiste haberse graduado  como Doctor en Derecho en la Universidad de La Habana en el año 1962,  con una rica trayectoria prerrevolucionaria como militante del Partido Socialista Popular y del Ortodoxo, colaborador con el Movimiento 26 de Julio durante la tiranía batistiana.

Fueron muchas las piezas teatrales que salieron de su pluma para engrosar la colección del mejor teatro vernáculo cubano, entre ellas: El bravo y Voy abajo; otras comedias como Dios te salve comisarioSí, señor juez y La sirvienta, las escribió especialmente para la televisión.

Enrique Núñez Rodríguez deja una extensa y relevante obra como creador, en la que se destaca su peculiar tratamiento y rescate de lo más auténtico del humor nacional, que también llevó al teatro, con mucha suerte para los cubanos. Fue invitado a diversos congresos en Europa, y el Latinoamérica  colaboró como profesional en Nicaragua, representó a Cuba en México en misión solidaria, y brindó conferencias en varias provincias españolas, quiere decir que él mismo con su hacer profesional fue universalizando su obra y sus modos de hacer.

Todo ese abolengo literario y dramático se resume en un criollismo exquisito con la idea y las palabras apegadas a la tierra y al barrio, con la sencillez de los grandes.

Los que tuvieron el gran privilegio de compartir espacios laborales, redacciones de prensa, tertulias, talleres, o la simple mistad que promueve el intercambio y la reflexión, han aseverado que en cada palabra suya “Cuba respira”.

Como bien ha dicho el periodista Pedro de la Hoz en un artículo publicado en el portal de la Uneac en ocasión del centenario de su natalicio el pasado año, “Su vida y obra encajan en el perfil con que Fernando Ortiz definió en primera instancia la cubanidad: ‘condición del alma, complejo de sentimientos, ideas y actitudes’; y con mayor alcance aún, la cubanía, concepto que de acuerdo con el sabio consiste en ‘cubanidad plena, sentida, consciente y deseada; cubanidad responsable, cubanidad con las tres virtudes: fe, esperanza y amor’. Virtudes estas, cabe subrayar, cultivadas por Enrique Núñez Rodríguez sin escándalo ni blasón, sencillamente siendo como fue al natural, como quien lleva dentro de sí una información genética que debe ser honrada no con poses, sino con actos”.

Por estos tiempos dinámicos que se escribe en el celular hasta encima de un ómnibus y con él las personas se envilecen y pierden a veces el sentido de la realidad; él, que no fue nativo digital, si hubiera llegado a dominar la tecnología, ¿sobre qué temas hubiera escrito? ¿Qué les hubiera dicho? ¿Cómo los hubiera conquistado con su cubanía rellollamente criolla? ¿Despuntaría con su hacer como un combatiente de la cultura contrahejemónica en defensa de la cultura nacional? ¡Ah! Pero ya eso es contenido para otra reseña. Cuando sea escrita se las compartimos.

Enrique Núñez Rodríguez


Por Sergio I. Rivero Carrasco

Fotos tomadas de la red

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