julio 12, 2024 ¿Quienes somos?

Fladio: Honor y Gloria

Hoy se cumple el  Aniversario 47 de la retirada de las tropas sudafricanas del territorio angolano. Recuerdo que un grupo de combatientes pineros, entre ellos Tony Rancel, Julio Arango y yo nos habíamos unido por decisión de la Jefatura de la Misión Militar,  a un regimiento de infantería motorizada de la provincia Holguín al mando del primer Comandante Cesar Lara Roselló en el frente SUR dirigido en aquel entonces por el General de  Brigada Leopoldo Cintra Frías, que realizaba la ofensiva desde Luanda hacia el Sur, pudiendo llegar hasta el Rio “Cuando Cubango” en la provincia del mismo nombre,  puesto que el enemigo en su huida destruyó el puente de más de 100 metros de longitud que nos llevaría hasta la frontera con Namibia, entonces ocupada por el ejército sudafricano.

Allí conocí al Capitán Fladio Álvarez Galán, jefe de operaciones del Segundo Batallón al cual pertenecíamos. La Escuela de Deportes de la Isla lleva el nombre de este extraordinario combatiente del ejército oriental. Ahí estudió mi hija Niurka, que hoy está en la Naviera.

Fladio y yo teníamos excelentes relaciones, casi siempre me pedía que lo acompañara  en todas las misiones combativas, incluso hasta la que debía cumplir el día de su muerte a la cual no pude acompañar por estar como oficial de guardia del batallón, y no terminaría hasta las 08.00 horas. Me pidió que lo despertara a las 04:00 y partió a las 05:00.

Fladio y el grupo que lo acompañaba cayeron en una emboscada enemiga de la UNITA cuando se dirigían a dicha misión. En el entorno de las 18.00 horas llegó la información del suceso que nos dieron los nativos de una aldea que caminaron más de 15 kilómetros  para ofrecerla.

El mayor Zayas, Jefe del Batallón, me dio la orden de ir al rescate de los compañeros conociendo de mis relaciones con Fladio.  Inmediatamente puse en alarma de combate al pelotón de morteros al mando del sargento de primera Co. Caballero y partimos al rescate en el lugar de los hechos, logrando recuperar el cadáver de Fladio y el de Sosa que era el  Jefe de personal del batallón y al resto de sus acompañantes con heridas y otros camuflados del enemigo.

Con nuestra acción, logramos neutralizar a parte del grupo que los atacó que operaba en la zona.

Por si fuera poco el impacto que recibí al ver el cuerpo inerte de Fladio y sus compañeros de acción, el Jefe del batallón me dio la tarea que nunca hubiera querido cumplir después de aquella: Despedir el duelo de los hermanos caídos. Ese fue el último que cumplí en la misión con el corazón destrozado, pero enaltecido por tanto valor compartido.

Poco tiempo después los racistas sudafricanos habían perdido la guerra y las tropas cubano-angolanas con fusiles en alto y los corazones enaltecidos proclamaban la victoria. Los restos mortales de Fladio, junto a los demás mártires internacionalistas caídos en el campo de batalla regresaban a la patria con la histórica Operación Tributo. La misión fue cumplida.

Recuerdo que la Isla era el único territorio cubano que Fladio no conocía, le hablé tanto de ella que me hizo hacer el compromiso de invitarlo si sobrevivíamos, ¡y no se pudo cumplir!

A él le digo, Fladio no conociste la Isla, pero muchos pineros te conocen a ti, tu honor y tu gloria.


Por: Abel Pérez García

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