abril 14, 2024 ¿Quienes somos?

La Revolución de Martí

Aniversario 129 del reinicio de la Revolución de Independencia de Cuba.

Nuestra historia patria atesora múltiples valores a hechos acaecidos el 24 de febrero de 1895 en el que reverdece las ansias independentistas y libertarias de los cubanos como una gran clarinada por la unidad y la independencia de Cuba, para lanzarse a la manigua redentora al llamado de José Martí a todas las fuerzas a cerrar filas contra el opresor español, y a la vez, dar continuidad a la lucha iniciada por Céspedes en La Demajagua el 10 de Octubre de 1868.

Martí había estudiado las causas del fracaso de la contienda del 68 y es precisamente cuando llega a la conclusión de que ese año 1895 en Cuba se gestaba una situación revolucionaria, expresada en la agudización de la contradicción principal colonia-metrópoli que llevaba al límite la coexistencia de ese sistema opresor colonial en el país, el cual era visto por los cubanos como un gobierno corrupto. Ineficaz y represivo.

 Además, Cuba dependía casi completamente del comercio con Estados Unidos, y la depresión económica de este país redoblaba la miseria en la isla; es así que como parte de esa joven generación de cubanos, impregnada de los más altos valores y el pensamiento avanzado de la época, deciden ponerle fin y dar continuidad a la lucha en la manigua redentora.

El país también estaba inmerso en una crisis económicamatizada por la malversación de los presupuestos y una alta y fuerte política impositiva de la corona española, a la que se unía la falta de derechos políticos de los cubanos que le impedían ocupar cargos gubernamentales, no obstante aparecieron partidos políticos opositores; situación aprovechada por la corona española para incrementar la represión que contribuyó al incremento de los males sociales, contribuyendo a crear las condiciones subjetivas para incentivar el sentimiento independentista.

Así aparece Martí en ese contexto histórico como líder de esa fuerza dirigente y justa que fue el Partido Revolucionario Cubano, estimulador esencial de la conciencia y unidad de las ideas independentistas que pondrían una nueva nota renovadora y de más altos objetivos a la lucha para destronar el viejo aparato colonial y fomentar aquí una República, “con todos y para el bien de todos”.

Era esta la Revolución de Martí, la que necesitaba Cuba, la que debía estar conducida por “la masa adolorida” de la nación, como principal fiadora de las libertades públicas y único medicamento efectivo contra el caudillismo militar o político; pero de lo que se trataba es demovilizar a un pueblo hacia su independencia, porque esta revolución era la simiente republicana, y para que naciera y creciera pujante debían forjarla con el consentimiento de todos, único modo de garantizar con la guerra la justicia social. De ahí su imprescindible carácter popular y democrático, sin distinciones de razas, credos ni de clases.

Algunos de sus objetivos no fueron logrados y aunque esta etapa insurreccional fue superior en diversos aspectos a la Guerra de los Díez Años (1868-1878), tuvo una vez más la desventura de que se repitieran errores de esa campañacomo la falta de unidad entre los jefes militaresalgo que aprovechó Estados Unidos para entrar por esa brecha para aniquilar los órganos representativos de la nación cubana, a lo que se añadió  la pérdida de líderes político-militares aglutinadores como Antonio Maceo y José Martí, quienes perecieron en el campo de batalla.

Fueron 30 años utilizados por Estados Unidos para apreciar y estudiar la lucha del pueblo cubano y sus puntos débiles, poniendo todo su empeño en apoderarse de esta joya de las Antillas, arrebatando el triunfo de los cubanos a las huestes españolas cuando impidió la entrada de las tropas mambisas a Santiago de Cuba, y para poner el tapón, la firma del Tratado de Parísque ponía fin a la denominada guerra hispano-cubano-americana y abría un Siglo XX de sometimiento y condicionamiento neocolonial cubano plegado a Estados Unidos.

La Guerra necesaria iniciada por Martí la mañana invernal de aquel domingo 24 de febrero de 1895, significó la continuidad de la Revolución iniciada por Céspedes en 1868 en La Demajagua; fue una extraordinaria clarinada mambisa que llega hasta hoy, cuando el clamor de ¡Viva Cuba Libre!, inmortalizado en Baire, continúa representando el más elevado sentimiento nacional por empeños mayores, hoy visibles en la batalla por lograr, pese a las grandes dificultades por las que atraviesa el país y el incremento de las acciones del boqueo de Estados Unidos,  una sociedad socialista más justa y equitativa, sustentable y sostenible, independiente, solidaria, antiimperialista e internacionalista, abrazada con los intereses de la mayoría de los cubanos que la aman y defienden como el bien más preciado.

24 de febrero de 1895: El inicio de la Guerra Necesaria


Por Sergio I. Rivero Carrasco

Fotos: Tomadas de la Red

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