abril 17, 2024 ¿Quienes somos?

La verdad se construye cada día

“El verdadero orden es el que se
basa en la libertad, en el respeto y
en la justicia, y no en la fuerza”.

Fidel

Hoy es un día que el mundo trae a la mesa el llevado y traído tema de la libertad de expresión o de los derechos humanos como lo han calificado otros. En este contexto de la “libertad” se incluyen los derechos humanos y la democracia, los cuales han sido manipulados y utilizados por los más obcecados detractores imperiales para atacar a la Revolución cubana y a todos los procesos democráticos que muestran otras formas de alcanzar el bienestar del hombre y el disfrute de sus más elementales derechos.

Estamos muy claros de que nuestro país puede brindarles verdaderas lecciones de libertad de expresión y ejercicio democrático real a unos cuantos gobiernos que la niegan y reprimen, incluso con el respaldo de leyes, en diversos países del mundo, donde son únicamente los poderosos los que imponen sus criterios desoyendo el sentir de los pueblos.

Ejercer el criterio, ofrecer una opinión aunque sea diferente al resto con el debido respeto, conscientes de que la libertad tiene como límite el derecho y el espacio del otro, es una práctica que en reuniones, asambleas de circunscripciones o de los municipios del Poder Popular o el propio Parlamento, con la anuencia de televidentes, radioyentes y los participantes. ¿Quién puede decir entonces que en esos espacios no hay un ejercicio del criterio y una franca libertad de expresión?

La nueva Constitución de la República aprobada por el pueblo cubano en aplastante mayoría en el 2019 es una muestra de ello, al tener como principio básico el derecho a la libertad plena del hombre. Las normas jurídicas aprobadas más recientemente como la ley No. 16 del Código de la Niñez y la Juventud, la Política para la Atención Integral de la niñez, la adolescencia y las Juventudes en Cuba, la Ley del Código de las Familias, el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres, las nuevas normas del Derecho Procesal y Penal, la Ley de Comunicación Social, las recientes normativas para la emigración cubana y sus relaciones con la nación, por citar algunas, dan fe de la voluntad expresa del gobierno cubano de abrir paso al derecho ciudadano como garante de la existencia misma en todos los ámbitos de la vida socioeconómica y política.

Un hecho de alta incidencia en la situación que actualmente vive Cuba es la presencia por más de seis décadas del bloqueo genocida impuesto a Cuba por el gobierno de Estados Unidos, tema alejado de los grandes medios que combaten a la Mayor de las Antillas y que de hecho es desoído el reclamo universal a favor de su eliminación, y que permanece ahí, recrudecido y multiplicados sus efectos convirtiéndose en el principal violador de los derechos humanos en Cuba, con una sensible afectación a la familia cubana por la escasez de alimentos, medicinas, y otros recursos imprescindibles para la subsistencia.

Díaz-Canel: El bloqueo viola los derechos humanos, es genocida y cruel.

Otro ejemplo que salta a la vista es el ejercicio del periodismo revolucionario cubano como una muestra genuina muestra de la libertad de expresión, de la defensa de la verdad, del respeto al hombre y se autentifica en las propias entrañas de la sociedad para humanizarse, enaltecer las ideas sencillas y también las grandiosas, las miserias desnudas, las grandezas humildes, gritar las interioridades del hombre unido a las problemáticas y realizaciones más hermosas de la vida.

Hoy se concibe al periodismo revolucionario con una generosidad sin límites, pero también como azote; no puede ser únicamente el portavoz incondicional de instituciones, sino con un estricto quehacer inclusivo debe estar al servicio de todos los hijos de la nación, dejando que esa linda gente de pueblo que construye la nación cada día expresen por sí mismo sus realidades, esperanzas y sueños, desde su propia mirada, sin mediación alguna, sin adornos ni engaños, recordando que la patria es sagrada y los que la aman sin interés alguno, le deben toda la verdad.

Con el gran orgullo que representa ser portadores de la verdad, ratificamos nuestra sencilla condición de servidores públicos, honrados de convertirnos en voceros del sentir de millones de hombres y mujeres con el propósito de reafirmar el más sagrado compromiso con los destinos de la nación, en pos de una obligación total con ese periodismo auténtico, martiano y fidelista, el periodismo de pueblo, ese que se debe parecer al pueblo y sentir como pueblo, tal y como se pronunció en el XI Congreso del gremio celebrado en noviembre pasado.

XI Congreso de la Upec


Por: Sergio I. Rivero Carrasco

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