abril 19, 2024 ¿Quienes somos?

Panchito, un joven de bien ganados méritos

Hoy se cumple el aniversario 148 del natalicio de Panchito Gómez Toro, el 11 de marzo de 1876 en la finca La reforma, en Jatibonico actual provincia espirituana, hijo del insigne patriota, el generalísimo  Máximo Gómez, y de Bernarda del Toro, inseparable compañera del Generalísimo, que se refugiaba de la persecución de las tropas españolas, fue esa, posiblemente,  de las pocas alegrías del dominicano en esos meses, pues, además de Francisco, nacieron dos hermanos más que morirían por las precarias condiciones en las que se encontraban los campamentos mambises, y Panchito, como cariñosamente le llamaron, fue el cuarto de los hijos.

Se dice que cuando Maceo llegó hasta allí para ver el de qué sexo era la nueva criatura, y alegrarse porque había nacido varón, Bernarda le hizo saber a Maceo de una imperfección con la cual había nacido su hijo en el pie derecho, a lo que este respondió que no importaba, porque el pie que necesitaba el guerrero para montar era el izquierdo. Tal pareciera que ese fue el instante en que se conectaron para la vida y la independencia Maceo y Panchito.

Durante su corta y fecunda vida Panchito Gómez Toro fomentó con su actitud sus propios méritos que le valieron para que el mayor  general Antonio Maceo Grajales lo aceptara como ayudante personal en la vida y en la guerra,  condición con la que cumplió hasta el último aliento junto a su Jefe el siete de diciembre  de 1896. El mérito no se hereda, se gana. Y Panchito lo ganó, murió por los más sagrados valores de nuestra historia y la Revolución.

Haciendo un poco de historia acerca del quehacer de Panchito Gómez Toro apreciamos que para el propio Maceo él constituía un ejemplo de amor a la patria y de fidelidad a los jefes. 

Su vida y accionar revolucionario estuvieron marcados, de igual modo, por la educación impartida por su padre el Generalísimo Máximo Gómez Báez, quien desde temprana edad le demostró la importancia de preservar el honor a cualquier precio. Un rígido sentido del deber y del sacrificio, de la justicia y del amor que nuestro José Martí no pasaría por alto. “No creo haber tenido nunca a mi lado criatura de menos imperfecciones”.

Ingresó en el Ejército Libertador como integrante de la expedición del quinto viaje del vapor Three Friends, que bajo el mando del mayor general Juan Rius Rivera desembarcó el 8 de septiembre de 1896 por la caleta de María La Gorda, en Pinar del Río. Sus méritos y fidelidad a la causa le valieron para que  fuera designado ayudante del mayor general Antonio Maceo, con grado de teniente. Aunque asistió a los combates de Montezuelo y Tumbas de Estorino el 24 y 26 de septiembre de 1896, su bautismo de fuego resultó ser el de Ceja del Negro  el 4 de octubre de 1896, pues fue donde disparó al enemigo por primera vez.

A este siguieron los de Galalón, El Rubí y El Rosario. El 1 de diciembre de 1896 fue ascendido a capitán. En la acción de Bejerano (también conocida como La Gobernadora), el 3 de diciembre de 1896, recibió una herida en el hombro izquierdo. Al siguiente día, 4 de diciembre, acompañó a Maceo en el cruce de la trocha de Mariel a Majana, por mar.

A la formación de Panchito  habría que sumarle las acciones de combate en las que estuvo involucrado y que de igual manera le hicieron merecedor de un bien ganado respeto entre sus compatriotas. Basta señalar que con Antonio Maceo participó en 14 combates, entre los que se encuentran el de Ceja del Negro, uno de los más importantes en la contienda mambisa.

Sobre su muerte existen dos versiones: después de recibir dos heridas de bala y ante la imposibilidad de rescatar el cadáver de su jefe, prefirió morir junto a él quitándose la vida con el cuchillo de campaña. Según otra versión, los guerrilleros de la banda de Peral, que actuaban en la vanguardia enemiga, lo encontraron aún con vida y le cortaron la arteria carótida de un machetazo. El mundo desconoció durante un tiempo dónde se hallaban los restos de los dos patriotas, hasta la Exhumación de los restos de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro en septiembre de 1899.

Cuando se alude a ejemplos de ética y conceptos de honor y lealtad a toda prueba en la historia de Cuba, varios son los ejemplos manifiestos que se pueden referenciar, pero uno muy significativo es el de la figura de Francisco Gómez Toro (Panchito) sobre todo para las más jóvenes generaciones de cubanos que pueden ver en él un paradigma de vida.


Por Redacción Web

Fotos: Tomadas de la Red

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