abril 14, 2024 ¿Quienes somos?

Rodolfo Carballosa, símbolo de amor, justicia y deber

ANIVERSARIO 48 DE LA CAÍDA EN COMBATE DEL HÉROE

“La muerte no es verdad
cuando se ha cumplido bien
la obra de la vida…”

José Martí

Hoy vienen a nuestra memoria los pasajes de la vida de nuestro joven héroe internacionalista Rodolfo Carballosa Gutiérrez con quien se emparentan sobremanera las palabras de nuestro Héroe Nacional que sirven de exergo a este trabajo, sobre todo cómo continúa ese pensamiento martiano abonado con la lumbre de su inteligencia cuando aseguraba: “… truécase en polvo el cráneo pensador, pero viven perpetuamente y fructifican las ideas que en él se elaboraron”; porque “No hay más que un medio de vivir después de muerto: haber sido un hombre de todos los tiempos, o un hombre de su tiempo”.

Y es nuestro Carballosa, como cariñosamente le llamaban,  un hombre de su tiempo, un joven que antepuso el deber a los intereses personales y entregó la vida salvando al pueblo angolano de la opresión el día 12 de diciembre de 1975 hace 48 años, cuando en el verdor de sus 23 años florecía el optimismo, la jovialidad y el amor.

Si para nuestro José Martí “la muerte fue una victoria”, también lo constituyó para el joven fotorreportero del periódico Victoria, quién se agenció en muy poco tiempo el cariño y admiración de sus compañeros de labor y de los más bisoños que compartían las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas.

Fue allí, en tierras africanas, cuando en condiciones muy difíciles y adversas, aquel fatídico día 12 de diciembre de 1975, después de muchos esfuerzos para lograr la victoria en el enfrentamiento a las tropas de la UNITA en Catofe, provincia de Quibala, durante la toma de la loma que habían denominado “Primer Congreso del Partido”, en honor al cónclave que se desarrollaba en Cuba, cae con sus 23 octubres en brazos de la patria angolana, agradecida y solloza por la muerte de otros pineros como Esteban Reginaldo Collazo Chirino (no se poseen imágenes), de 17años, y Ángel Alberto Galañena Llevat, de 19, en un trascendente hecho que demuestra una vez más que “el que muere, si muere donde debe, sirve”,  porque “los muertos, no son más que semilla, y morir bien es el único modo seguro de continuar viviendo”.

Rodolfo Carballosa y Ángel Alberto Galañena Llevat

Como nuestro Martí, salvando las distancias, Carballosa también estuvo todos los días en peligro de dar su vida por su país y su deber. Él también sabría desaparecer, pero no desaparecería su pensamiento, ni le agriaría su oscuridad, estaría y está en cada momento decisivo de la patria, de ese colectivo que lo abrigó y formó, y junto a los periodistas pineros para los que él constituye un paradigma de profesional militante y comprometido con la Revolución y su tiempo.

Como bien expresó Fidel en su alegato “La Historia Me Absolverá”, citando a Martí: “Hay un límite al llanto sobre las sepulturas de los muertos, y es el amor infinito a la patria y la gloria que se jura sobre sus cuerpos, y que no teme ni se abate, ni se debilita jamás; porque los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra”.

Para mantenerlo bien vivo él crece entre nosotros, cuando cada año se le rinde tributo por estos días con la realización del Concurso Municipal de Periodismo “Rodolfo Carballosa In Memoriam”, un acto de sano homenaje y recordación a ese joven intrépido, que con su ejemplo sigue marcando el rumbo a favor de la verdad, la justicia y la defensa de la obra revolucionaria frente a las agresiones e injerencias yanquis, abrazando el amor, la justicia y el deber.

Rodolfo Carballosa nace 8 de diciembre


Por Sergio I. Rivero Carrasco

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