abril 17, 2024 ¿Quienes somos?

Camilo es el pueblo

¿Quién es Camilo? ¡Camilo es el pueblo! Porque si asumimos que él vive entre nosotros y es la más pura imagen del cubano, tenemos que sentirlo vivo en su eterna inmensidad humana, revolucionaria y de profunda fidelidad a su líder: Fidel.

Fue Camilo el compañero de cien batallas, de “Cien fuegos” de gloria; el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa. Camilo era Camilo, el Señor de la vanguardia, guerrillero completo e inmortal que se imponía con la policromía de caracteres que solo él podía tener.

El arraigo de Camilo en el pueblo cubano, vivo como lo prefirió perfilar Carlos Puebla en su canción, lo ratificó el Che cuando caracterizó al hermano-compañero-guerrillero, devenido en amigo en la más noble y hermosa extensión de la palabra, desde los días del exilio, la travesía del Granma, y muy fortalecida en el combate de Alegría de Pío cuando al perder su mochila y quedar totalmente desabastecido, Camilo compartió su lata de leche con su amigo argentino: El Che.

No por gusto el Che lo dibujó en esa anécdota de la forma más sencilla que pudiera contarse cuando dice que “…al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo, viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento, compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad (…) Fue una noche de fraternidad guerrillera.”

Toda Cuba lloró a Camilo; toda Cuba ha guardado ese amor infinito al hombre del sombrero alón, de los Cien fuegos de gloria, al que no iba en contra de Fidel ni en la pelota, al cubano rellollo y simple, de pensamiento profundo, sencillez inigualable, honesto y profundamente valiente y amoroso, con su eterna sonrisa a flor de labios aún en las más difíciles circunstancias, con una creencia muy profunda en que el futuro debía ser mejor.

Dicen que el avión marca CESSNA 310 No.53, que transportaba a Camilo, su escolta y la tripulación desde Camagüey hacia La Habana cayó al mar  y la noticia conmovió al país.

En mi natal madruga recuerdo que las personas salían a las calles cada vez que sentían el paso de un avión creyendo que en él iba Camilo junto al piloto Luciano Fariñas y el soldado Félix Ro­dríguez, nombres que conocí después porque a mi corta edad solo dibujaba en mi memoria la imagen del Camilo barbudo con su gran sombrero compartiendo con las personas, abrazado a los niños que le tributaban el besito cariñoso y puro que su noble imagen demandaba en silencio.

Como se conoce, fue el  domingo 15 de noviembre de 1959, que se realizó en la ciudad de Cárdenas el primer homenaje público a Camilo multiplicado con honrosas acciones en todo el país, organizado por la Patrulla Juvenil con una amplia participación del pueblo, el cual sirvió de ejemplo para que Celia Sán­chez, al conocer sobre este homenaje y desfile en Cárdenas, propusiera convertirlo en tra­­di­ción, cambiando la fecha para el 28 de octubre, que era en la que desapareció el Héroe de Yaguajay. A partir de ahí toda Cuba le deposita ofrendas florales en el mar, ríos, arroyos y presas como justo homenaje a su figura.

Al cabo de 64 años de aquel día lúgubre en que nunca más los cubanos pudieron ver físicamente a Camilo, él sigue ahí, en el umbral de los eternos revolucionarios patriotas, en el bando de los que aman, unen y fundan, de los que continúan representando la fiel imagen del pueblo, de los que a cada paso del proceso revolucionario se ha recordado a Fidel pronunciando aquella frase célebre y de profunda confianza en el amigo y revolucionario fiel: ¿Voy bien Camilo?

Carlos Puebla - Canto a Camilo


Por Sergio Isidro Rivero Carrasco

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