abril 21, 2024 ¿Quienes somos?

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Hoy dedicada al artista visual cubano Servando Cabrera Moreno (La Habana, Cuba. 1923-1981)

Continuamos con la segunda sección de esta serie realizada en ocasión de celebrarse el aniversario 65 del triunfo de la Revolución, dedicada en esta ocasión a Servando Cabrera Moreno, un centenario artista visual cubano representativo de la primera generación de la Revolución, que abrazó la causa, la reflejó en su obra y nos dejó exquisitos lienzos para la posteridad, admirados en todos los tiempos por su deslumbrante y depurada técnica.

Servando nació en La Habana el 28 de mayo de 1923, en la casa de la calle Obispo No. 105, tercer piso, con inclinación primigenia hacia la pintura que consumó e hizo su razón de existencia a lo largo de su fecunda vida artística.

Se graduó de la especialidad de Pintura en la Escuela San Alejandro en 1942, y realiza su primera muestra personal en el Lyceum de La Habana en septiembre de 1943. En 1946 viaja por Estados Unidos y toma un curso en el Art Students League de Nueva York y en 1949 viaja a Europa, recorre museos y asiste a la Grande Chaumiére de París.

Se produce entonces su primera ruptura, con óleos de 1950 y 1951, en los que una estilización geometrizante de filiación cubista lo aproxima a la abstracción. Después, la influencia de Miró y Klee, principalmente, domina su breve pero intensa experiencia abstracta (1951-1954), cuyos resultados expone en muestras personales en España y Francia.

Al triunfo de la Revolución, Servando incorpora a su pintura los temas emanados de la historia reciente de Cuba en esos años, pero su estilo se adecua plenamente a la nueva realidad en 1961. A finales de ese año expone en el Palacio de Bellas Artes de La Habana obras del primer momento de su gran ciclo de pintura épica, que culmina con la serie Héroes, jinetes y parejas mostrada en la Galería de La Habana en 1964.

En 1965 viaja de nuevo a Europa e inicia un período expresionista que hacia 1970 cede el paso a un gran ciclo de pintura erótica. Recibe numerosas distinciones, entre las que sobresale la Primera Mención en el VIII Premio Internacional de Dibujo Joan Miró, Barcelona, España, en 1969.

La obra de Servando Cabrera Moreno se desenvuelve en una arista diferente a algunos de sus contemporáneos, y entre las muchas temáticas que abordaba, trabajó también la histórica, lo cubano, “el autorreconocimiento del hombre como el gran gestor de la lucha por la libertad largamente soñada y por fin conquistada”, según se expresa en el Catálogo Arte Cubano, 2003, pero es sin dudas el cuerpo humano su gran pasión.

Sus pinturas más enmarcadas en la poética y la anatomía humana resaltan por esa unión entre delicadeza y arranque fuerte, vigoroso e incluso erótico que traga sus líneas. Sus cuerpos, desnudos o no; su pincelada que descubre transparencias junto con el espíritu viril y desgarrador; con la fuerza de espíritu y con “esa magnificencia de lo pulsional”, a la cual se refiere Rufo Caballero, y que alcanza Servando “sólo de una connivencia proporcionada entre la lírica y la violencia, la poesía delicada y la turbulencia del espíritu (…) No hay Servando sin explosividad, sin tormento. No hay Servando sin violencia.” Apuntó Rufo Caballero, en "No hay Servando sin violencia", 1999.

Como bien se expresa, su lírica erótica nos refleja un mundo espiritual muy vasto deseoso de salir, de explorar y crecer. No hay forma de no quedarse extasiado ante la magnitud de esos cuerpos entrelazados y robustos, que se compenetran más allá de lo sexual; de esos troncos que dejan a la imaginación todo lo demás; y de las transparencias y colores suaves, que contrastan con esa violencia interior.

Muere en La Habana, el 30 de septiembre de 1981 de un infarto de Miocardio.


Por: Sergio Rivero Carrasco

Ana Isa Verdecia

Fotos: Tomadas de la Red

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