abril 4, 2025 ¿Quienes somos?

La sonrisa franca de Camilo

No vamos a hablar hoy de cualquier cubano: Vamos a hablar de Camilo Cienfuegos, el Señor de la Vanguardia, el del sombrero alón, el Héroe de Yaguajay, el de los Cienfuegos de gloria; vamos a hablarles, así sencillamente, del paradigma más cercano al hombre de pueblo, del cubano, que aún en las más difíciles situaciones nunca pierde la sonrisa, esa que nos mostró siempre Camilo y nos acompaña hasta hoy.


El arraigo de Camilo en el pueblo cubano, vivo como lo prefirió dibujar Carlos Puebla en su canción (“Canto, porque estás vivo Camilo/ y no porque te hayas muerto.”), lo ratificó el Che cuando caracterizó al hermano-compañero-guerrillero, devenido en amigo en la más noble y hermosa extensión de la palabra, desde los días del exilio, la travesía del Granma, y muy fortalecida en el combate de Alegría de Pío cuando al perder su mochila y quedar totalmente desabastecido, Camilo compartió su lata de leche con su amigo argentino: El Che.

No por gusto el Che lo delineó en esa anécdota de la forma más sencilla que pudiera contarse cuando dice que “…al llegar la noche, con toda naturalidad cada uno se aprestaba a comer la pequeñísima ración que tenía, y Camilo, viendo que yo no tenía nada que comer, ya que la frazada no era un buen alimento, compartió conmigo la única lata de leche que tenía; y desde aquel momento yo creo que nació o se profundizó nuestra amistad (…) Fue una noche de fraternidad guerrillera.


Nunca vimos a Camilo mirar al pueblo sin sonreir, incluso con sus subordinados fue un jefe potencialmente exigente y severo, pero con la nobleza que siempre le desbordaba al hablar y hacer conciencia, que era para él lo más importante: Aprender de los erores y no volverlos a cometer.

Aún suena en los oídos de los que tuvieron el privilegio de estar presente aquel 26 de octubre de 1959 en la explanada frente al Palacio cuando Camilo se dirigió por última vez a los cubanos, demostrando la necesidad de la unidad del pueblo para enfrentar al imperio yanqui que tanto batallaba por destruir a la Revolución y privar al pueblo de todo cuánto había ganado con ella.


Fue ahí cuando Camilo, con voz desgarrada y emotiva, pronunció los versos de Bonifacio Byrne a La Bandera, en franca decisión de transmitir la decisión que que solo nos quedaba: luchar a brazo partido hasta la Victoria sin medias tintas, porque “hasta los muertos alzando los brazos, la sabrán defender todavía”. ¡Qué lección de patriotismo! ¡Qué valía y profundidad de pensamiento y acción! ¡Qué belleza de ser cubano!


Ya han pasado 65 años de aquel día y de lo que sucedió después el 28 de octubre cuando regresaba de Camagüey, y parece estar ahí, intacto en los sentimientos, en aquellas salidas a la calle de todo un pueblo cada vez que pasaba un avión y lloraban de alegría porque supuestamente, “ahí regresaba Camilo”; los que peinamos canas, tenemos ese emocionante recuerdo de la niñez que aún comprime el corazón porque también salimos a la calle y gritamos.

Y es que toda Cuba lloró a Camilo; toda Cuba ha guardado ese amor infinito al hombre que nunca iba en contra de Fidel ni en la pelota, al que vivía y se constituyó como imagen del pueblo. Él nos recuerda al cubano rellollo y simple, de pensamiento profundo, sencillez inigualable, honesto, valiente y amoroso, con su agradable sonrisa siempre a flor de labios aún en las más difíciles circunstancias, con una creencia muy honda en que aquellos momentos eran de ardua lucha, y que el futuro debía ser mejor.

Hoy, a 65 años de aquel aciago 28 de octubre de 1959, toda Cuba sigue rindiéndole a Camilo un entrañable tributo que brota de los corazones, llenan de satisfacción hacerlo y de sentir a cada instante, cuando más difíciles se tornan las circunstancias, cómo Camilo, junto a Fidel, hubieran dado el frente siempre mostrado su sonrisa amplia que empoderaba y fortalecía a los cubanos para emprender con más ahínco la lucha, tal como lo hacemos hoy.

¡Qué viva Camilo, su escolta Félix y el piloto Fariñas, que están vivos y hoy descansan en el fondo del mar tiñéndolo de honor!


Por Redacción Web

Fotos Tomadas de la Red

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