abril 21, 2024 ¿Quienes somos?

Redes que enredan II

“Estamos bajo el fuego sofisticado
de una ciberguerra”.

Miguel Díaz-Canel
16.7.2021

En un análisis anterior evaluamos conceptual y prácticamente la evolución de Internet desde su origen, sus objetivos, el surgimiento de las redes sociales como espacio de socialización en la era de las telecomunicaciones y lo que ello ha representado para Cuba en particular, dado el diferendo histórico existente entre Estados Unidos como potencia Global, emisora principal y controladora de los grandes medios de comunicación, plataformas y espacios que se mueven, y Cuba, como el país que le colma su enfermiza apetencia desde antes de surgir como nación, la cual se ha exacerbado en este siglo, y a la que se dirige una guerra no convencional, cibernética sin precedente.

No por gusto que el Canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, en su intervención ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 27 de septiembre del 2014 denunciaba: “Es necesario rechazar la militarización del ciberespacio, la intervención ilegal y encubierta de los sistemas informáticos de unos países para utilizarlos en actos agresivos contra terceros, con el fin de alentar conflictos y el espionaje global a gobiernos y sociedades enteras”.

Para evaluar en qué medida las acciones subversivas contra Cuba, mediante el incremento de la ciberguerra constituyen una fuerte amenaza para la Seguridad Nacional, debemos tomar como premisa que la Defensa y  Seguridad Nacional, conceptualizada en la Constitución de la República aprobada en el 2019, en su Artículo 217,  establece que “El Estado cubano fundamenta su política de Defensa y Seguridad Nacional en la salvaguarda de la independencia, la integridad territorial, la soberanía y la paz sobre la base de la prevención y enfrentamiento permanente a los riesgos, amenazas y agresiones que afecten sus intereses”.

Destaquemos entonces que, para Cuba, el concepto de Seguridad Nacional, no incluye la defensa de objetivos hegemónicos, expansionistas ni extraterritoriales que sobrepasen sus fronteras naturales y afecten la Seguridad Nacional de otros países, y mucho menos la de los Estados Unidos, sino que está indisolublemente relacionada a su lucha por la independencia y la soberanía nacional.

Para cumplir sus apetencias imperiales de agenciarse a Cuba, el país norteño ha utilizado las más diversas formas, desde las agresiones encubiertas, campañas de descrédito, sabotajes, asignación de cuantiosos recursos para el fomento de una contrarrevolución interna, hasta la invasión, pasando por la guerra mediática para subvertir el orden interno, demostrar una supuesta ingobernabilidad en el país, y mediante los llamados golpes blandos, provocar bajo el manto del “pacifismo”, acciones de calle violentas que pongan en riesgo la continuidad de la Revolución.

Esos peligrosos objetivos derivan, fundamentalmente, de que el ciberespacio se ha extendido más allá de los límites jurídicos, políticos y territoriales de los Estados, sin estar sujeto a regulaciones a nivel mundial. Las propias características de este entorno han posibilitado la existencia de un escenario favorable a la utilización del medio virtual con fines agresivos o contrarios al mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales.

Tal es el caso que nos ocupa al tratar en este segundo trabajo el escabroso tema del impacto de la ciberguerra o guerra de cuarta generación desplegada por el Gobierno de Estados Unidos contra nuestro país, así como sus dañinas consecuencias para la Revolución cubana y la vida de nuestro pueblo.

Es un hecho probado que en las acciones subversivas desarrolladas por Estados Unidos contra nuestro país se destacan agencias gubernamentales como la USAID, la NED y el IRI, entre otras. Es un hecho probado su completa coordinación con las agencias de inteligencia y con las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejército de los EE.UU. (FOE), los cuales han financiado y apoyado la guerra no convencional y la actividad subversiva contra Cuba.

Es  esta una política dañina y agresiva del imperio, que aparece de forma híbrida, combinada, con acciones muy perniciosas y genocidas en el espacio real, representada por el recrudecimiento progresivo del sexagenario bloqueo económico y financiero, la aplicación de las 243 medidas coercitivas y punitivas aplicadas por el gobierno de Trump que aún se mantienen invariables, todo en un contexto inicial de pleno apogeo pandémico de la covid-19 que paralizó al mundo, cercenó las economías y tocó fondo con las dificultades y carencias que seguimos padeciendo hoy los cubanos.

Ellos apuestan desde hace varios años, porque ya era hora de implementar otros métodos más “sutiles y solapados” para, de diversas maneras, penetrar la conciencia de los cubanos, colonizar nuestra cultura mostrando “el norteamericano como el modelo único, y de ese modo, tratar de influirnos para llevar adelante sus planes. No se trata de un problema de cambiar contenidos en la política hacia Cuba, es su “necesidad” de modificar la forma de instrumentarla y colonizar la cultura, como esencia de la nación.

A poco más de seis décadas de publicada “la teoría” de Allan Dulles; “Estados Unidos debe imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo (…) sin que les asista a ningún país agredido el derecho natural a defenderse”,  el contenido y la forma de esa estrategia, de marcado carácter imperial y anticomunista, se implementa tal cual contra Cuba, y en la actualidad se sustenta en cientos de proyectos subversivos orientados, con sus particularidades, a todos los sectores sociales con prioridad para la juventud, el sector de la cultura, la salud y la ciencia.

Las acciones de la ciberguerra continuaron su progresivo desarollo, y en enero del 2018 el Gobierno estadounidense anunció la creación de una nueva Fuerza de Tarea en internet (término utilizado para la guerra) dedicada a subvertir el orden interno en Cuba, y un comunicado ubicado en su página web oficial, expresa una declarada guerra mediática contra nuestro país, que según refirió: “El Departamento de Estado convoca una Fuerza de Tarea en Internet compuesta de funcionarios gubernamentales y no gubernamentales con el objetivo de promover el libre flujo de información en Cuba.

Estados Unidos ha transitado desde el concepto de “fuerza abrumadora” aplicado en guerras anteriores, hasta el punto de considerar que es “más legítimo y efectivo” para un cambio de gobierno que lo lleve a cabo un movimiento político interno, y no ellos u otras potencias extranjeras, y de que “la ayuda para librarse de un tirano” (el gobierno revolucionario de Cuba) y de alcanzar objetivos político-militares estratégicos, puede realizarse sin poner un sólo miembro de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en el terreno: La Ciberguerra.

Como una demostración real de aplicarse a Cuba una Guerra de Cuarta Generación o Ciberguerra, a la par de la campaña mediática y de las noticias falsas (fake news), que se ha generado contra nuestro país en el espacio virtual, el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, denunció en su cuenta de la red social Twitter en el 2021 (hoy X), que “estamos bajo el fuego sofisticado de una ciberguerra”, un terrorismo cibernético aplicado por el gobierno de Estados Unidos, apoyados en grupos contrarrevolucionarios radicados en su país, en Europa y en Cuba, a los cuales se le han suministrado más de 280 millones de dólares para financiar sus acciones y comprar las mentes débiles para que los apoyen.

La maniobra llevada a cabo para posicionar el hashtags #SoSCuba en las redes sociales a partir del mes de junio del 2021, y sobre todo en los primeros días del mes de julio del mismo año, perseguía el objetivo de movilizar a los cubanos para que salieran a las calles en protesta “pacífica” contra el gobierno para promover un cambio de régimen, justificándolo con la supuesta incapacidad gubernamental para controlar la pandemia de la covid-19, la carencia de alimentos, productos de primera necesidad, insumos para medicamentos, bajos niveles de combustibles que provocaban largos y molestos apagones. Esos mensajes enmascaraban las verdaderas causas de los males que padecía el pueblo cubano, provocadas específicamente por las medidas crecientes del bloqueo y la inclusión de Cuba en la espuria lista de países que supuestamente patrocinan el terrorismo.

El domingo 11 de julio del 2021 se desencadenó una típica operación subversiva dirigida secretamente por la CIA y la comunidad de inteligencia norteamericana, promovida a través de programas subversivos millonarios desde años recientes, subvencionados por la United States International Development Agency (USAID) y la National Endowment for Democracy (NED) que actúan con el apoyo de su gobierno y la complicidad de la derecha cubano-americana, a través de la repugnante participación de sus cómplices en la Florida y mercenarios que operaban en las últimas semanas en las redes sociales y medios de prensa dentro y fuera de Estados Unidos, agazapados detrás de las fake news, en torpes actuaciones engañosas de mecanismos como los trolls o influencers.

Las protestas callejeras, nada pacíficas, realizadas el 11 y 12 de julio del 2021 en algunos municipios de La Habana, cabeceras provinciales y barrios con desventaja social, fueron una consecuencia directa de esa acción híbrida promovida a través de la red, en la que pintaban la gran mentira de un país sublevado contra el gobierno; fue una consecuencia de la guerra cibernética, que puso en peligro la Seguridad Nacional de Cuba, y de las que se extrajeron importantes lecciones para enfrentarla, con una acción más resuelta, responsable y sistemática de los actores políticos y sociales volcados a las comunidades, los barrios y en la propia red..

Para cada hecho concreto, el país se ha preparado brindando una respuesta inteligente y firme, convencidos de que todo lo que se intenta ejecutar contra Cuba en el plano de la subversión político-ideológica está concebido dentro del entorno de la llamada Guerra No Convencional que desarrolla Estados Unidos contra gobiernos democráticos con corte de izquierda como Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia, que les resulta incómodos por el carácter revolucionario de la obra social y humana que desarrollan, muy diferente a las que ellos promueven. El pueblo cubano está llamado a defender con sólidos argumentos la verdad de Cuba y la justeza de su lucha en cada espacio real o virtual en que nos encontremos, porque lo que no podemos permitirnos es que nuestros enemigos históricos, con sus perversas maniobras subversivas en las redes, nos enreden.

Cuba: Sobre la intervención militar y otras infamias


Por Sergio I. Rivero Carrasco

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