abril 14, 2024 ¿Quienes somos?

A tres lustros del Gustav

Parece que fue ayer como dice la canción, y ya suman tres lustros del paso del huracán Gustav por la Isla de la Juventud aquel 30 de agosto del 2008. Por estos días  siempre se remueven los recuerdos para dar nuevas luces ante situaciones similares a que estamos abocados los pineros por la posición geográfica de nuestra Isla en la tradicional ruta de los huracanes. Las experiencias adquiridas ayer, sirven de punto de partida para no cometer errores que pudieran tener consecuencias fatales.
Por aquellos días se endurecieron los rostros, y las lágrimas afloraban solas a las mejillas de las personas sin que nadie las llamara, estimuladas por la desolación y devastación del entorno, calificado por Fidel en su Reflexión como “un ataque nuclear” que a pesar de su fiereza y desbordamiento del río Las Casas, no logró llevarse ninguna vida de los pineros, y ahí está la mayor victoria.

Muestra de algunos desastres provocados por Gustav.

Poco a poco fueron quedando atrás esas duras expresiones porque un ciclón sucedió a otro y los fuertes vientos que desolaron el paisaje se convirtieron en huracanadas fuerzas de hombres y mujeres de toda la geografía cubana, que en gesto solidario llegaron aquí para restaurar el 96 por ciento del sistema eléctrico, el 94 de las comunicaciones y el saneamiento de forma inmediata en pocos meses, y a más largo plazo casi toda la infraestructura industrial, numerosos centros educacionales de todas las enseñanzas incluyendo los de medicina con estudiantes latinoamericanos, a lo cual se sumaron más de 21 000 viviendas dañadas con derrumbes totales y parciales incluyendo las cubiertas, más una cifra considerable con  afectaciones de ventanas y puertas.
A los daños anteriores se suma una estimable cifra de efectos electrodomésticos, colchones, muebles en general en muchas viviendas que sus moradores los vieron volar o navegar entre las aguas; los daños de las embarcaciones de la industria pesquera, turística y la naviera, los sistemas de bombeo de agua para el riego, los campos de cultivo arrasados con todo lo que se había sembrado, se mostraban como si hubiera ocurrido un gran incendio. Eso fue el Gustav. Pasarán muchos años, vendrán otras generaciones y los que aún vivan, sentirán las mismas sensaciones vividas por esos días, con el pecho apretado y muy alto el autoestima, cuando relaten lo sucedido en esas jornadas a sus amigos, hijos o nietos.

La Recuperación. Fotocomposición de José L. Reinoso.

Este pueblo sobrevivió al “holocausto nuclear”, según Fidel, se engrandeció, se agigantó y con una actitud resiliente, enfrentó con mucha confianza y optimismo la reconstrucción de esta hermosa Isla. La ayuda del país no se hizo esperar y al otro día del desastre con el aeropuerto de Nueva Gerona semidestruido, arribó el primer avión carguero con hombres y alimentos, al que le sucedieron varias decenas, con días de arribar hasta cinco vuelos con los productos desmovilizados de las reservas de las FAR. A esa movilización nacional se unió la asignación e instalación de 100 nuevos grupos electrónicos para restableceré el servicio eléctrico y asegurar a los centros estratégicos para la vitalidad económica, los servicios y en los asentamientos poblacionales.
Raúl cumplió con su palabra, y el día 17 de septiembre nos dio la sorpresa y por varias horas intercambió con los pineros en improvisada tribuna frente al hospital, Héroes del Baire, en el puerto, la terminal de ómnibus, el aeropuerto y dijo no haber visto las caras oscas, sino que reflejaban el brillo de la confianza y la sonrisa la cual se recuperará progresivamente. Acto seguido comprometió  a los allí presentes a trabajar muy duro para que la Isla quedara más bonita y próspera, y así mismo ha sido.

Encuentro de Raúl con los pineros el 17 de septiembre del 2008 frente al hospital Héroes del Baire.

Fidel por su parte, de forma muy sabia en la misma reflexión, aseguró que ningún cubano quedaría desamparado, que lo más importante es el hombre y ya los pineros tenían una asignatura ganada al no permitir que este poderoso huracán les cobrara vidas humanas. La preocupación y constante presencia de la dirección de la Revolución en el territorio, las grandes decisiones materiales para solucionar problemas, no renunciar a los programas ya aprobados de las inversiones y multiplicarlos en las actuales circunstancias, la garantía de una salud y atención a la higiene del pueblo, son hechos que hablan por sí solos.
Gracias a la gigantesca obra de la Revolución podemos constatar los avances que desde aquel día fatídico de agosto ha tenido la Isla de la Juventud, aunque aún, a pesar de los años que nos separan del paso, quedan muchos problemas por resolver sobre todo en la terminación de las viviendas que aún están pendientes y fortalecer la producción de alimentos con todas las inversiones ejecutadas y las que hoy están en camino con el firme propósito de trabajar con esmerado esfuerzo por lograr la sede del cato nacional por el 26 de Julio en la Isla en el 2024.

Una realidad se ha impuesto y nos trae hasta aquí: Ni el Gustav, ni el bloqueo, ni la pandemia, han podido destruir la esperanza ni la voluntad de luchar y  de vencer, porque entre todos, con mucho esfuerzo, continuamos rescatando la sonrisa.

Luz del alma


Por: Sergio I. Rivero Carrasco

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