abril 23, 2024 ¿Quienes somos?

“Aún laten sus corazones”

A 47 AÑOS DEL CRIMEN DE BARBADOS.

A los mártires del Terrorismo de Estado
que aún laten sus corazones por la Patria
”.

Hoy podría ser un día fatídico de la historia Patria, pero es una jornada de combate y honor para hacer frente a las malvadas acciones terroristas que se gestan desde el Norte revuelto y brutal contra nuestro país, que han motivado la pérdidas de miles de vidas de los cubanos.

Han pasado ya 47 años del horrendo crimen de Barbados y todavía palpitan nuestros corazones y retumban en nuestros oídos las proféticas palabras de Fidel en la despedida de duelo de las víctimas en la Plaza de la Revolución, sitio en el que el pueblo habanero daba el último adiós a las 73 víctimas de esa aterradora masacre perpetrada por Luis Posada Carriles y Orlando Bosh como actores intelectuales que nunca pagaron sus crímenes.

Cuba y el mundo continúan reclamando justicia ante tamaña ignominia y reclamando la necesidad de hacer causa común por la paz,  mientras que el gobierno de Estados Unidos, bajo la máscara de la desvergüenza y el descrédito internacional, sigue incluyendo a Cuba en la lista de países patrocinadores del terrorismo, solo porque somos diferentes y nos hermanamos con las más nobles y justas causas del mundo, a las que ellos mantienen un enconado asedio y agresión, además de ser el escudo tras el cual encubren su política agresiva y sanciones contra el pueblo cubano.

CRIMEN DE BARBADOS. NO AL TERRORISMO. TENEMOS MEMORIA

La historia siempre recuerda que Freddy Lugo y Hernán Ricardo Lozano, dos venezolanos que habían abordado el avión en Trinidad supuestamente para viajar a Cuba, abandonaron el avión en Barbados después de cumplir con la terrorífica misión encomendada por Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, según declararon una vez apresados. Pero los actores intelectuales del derribo del vuelo comercial de Cubana de Aviación CU-455  no recibieron el castigo ni tampoco hubo arrepentimiento, y sí fueron protegidos por el gobierno de Estados Unidos hasta el último aliento de vida sin ser juzgados por las leyes, aunque sí por toda la humanidad.

Los 17 155 días transcurridos desde aquel 6 de octubre de 1976 han sido de perenne recuerdo y condena por parte de las familias de las 73 personas que perdieron la vida (57 cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos). Los cubanos a la par también repudian en cada jornada la doble moral del gobierno yanqui, que por una parte, dirige una cruzada contra quienes consideran que dan refugio y financian a terroristas, y por otra, permitieron el asilo en su territorio a criminales connotados y otros causantes de muchos males a la humanidad y sobre todo a los pueblos de nuestra América.

Por la incuestionable significación y trascendencia de este vil hecho cuyos autores tenían probados vínculos con la estadounidense Agencia Central de Inteligencia, ha sido decretado de manera oficial  desde el 2010 en Cuba el seis de octubre como Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado, fecha en la que  se rinde tributo a las víctimas se convierte en una especial oportunidad para alertar sobre la propagación de esas acciones en el mundo.

Cuba conmemora día de las víctimas del terrorismo de Estado

Este seis de octubre del 2023 servirá también para meditar y condenar con suma fuerza al imperialismo norteamericano y su práctica terrorista, que en su afán multiplicador del mal y el terror, hace oídos sordos a los llamados del Secretario General de la Organización de Naciones Unidas António Guterres y al concierto de países que la integran, a multiplicar la unidad y la solidaridad entre los pueblos y gobiernos  a luchar por mantener el multilateralismo y la paz en el concierto de las Naciones Unidas, mientras ellos incrementan las sanciones unilaterales, saquean recursos naturales en países pobres como sucede hoy en Siria y otros del Medio Oriente, recrudecen el bloqueo económico y financiero a varias naciones y continúan levantando las banderas de la guerra y el terror en un mundo que solo puede salvarse con un poco de voluntad para que prevalezca la paz.


Por: Sergio I. Rivero Carrasco

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