abril 17, 2024 ¿Quienes somos?

El 25 de marzo en #Martí.

“Vindicación de Cuba”, ese texto cortante, viril, honesto y patriótico escrito por Martí fue publicado en el periódico The Evening Post en esta fecha del 25 de marzo de 1889 en Nueva York, como respuesta a un ofensivo artículo aparecido en el periódico The Manufacturer , de la ciudad de Filadelfia, el 16 de marzo de marzo de 1889. Un artículo ofensivo bajo el título “¿Queremos a Cuba?”, el cual, cinco días después sería reproducido de manera parcial en otro texto anticubano titulado: “Una opinión proteccionista sobre la anexión de Cuba” en The Evening Post.

Pero el 25 de marzo de 1895, entre otras cosas, Martí elaboró y firmó junto a Máximo Gómez un documento muy relevante que ha sido identificado en la historia como el Manifiesto de Montecristi en correspondencia con la ciudad dominicana donde se hallaba Martí.

También en ese día escribió la carta dirigida a su amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal en la que reafirmó su determinación de estar en el escenario donde se libraban en Cuba los combates.

La guerra se había reiniciado el 24 de febrero de 1895 y Martí todavía en ese instante se hallaba en la ciudad dominicana de Montecristi y deseaba trasladarse lo más pronto posible en unión de Máximo Gómez hacia el territorio cubano.

Precisamente en la carta dirigida a Federico Henríquez él llegó a puntualizar: “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar.”

La última carta de Martí a su madre Leonor Pérez fue escrita un 25 de marzo, pero de 1895 y en ella hace revelaciones importantes de su postura como revolucionario y patriota, como hijo amoroso y familiar, también lo que haría de inmediato, lo cual compartimos a continuación:

“Madre mía: Hoy, 25 de marzo, en vísperas de un largo viaje, estoy pensando en usted. Yo sin cesar pienso en usted.”

Seguidamente se refirió a las incomprensiones que había tenido que encarar en el seno de su familia, y en forma muy especial de su propia madre, por su decisión de poner su vida al servicio de la causa de su tierra natal.

Y le dijo: “Usted, se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; y, ¿por qué nací de usted con una vida que ama el sacrificio?”

Le patentizó de inmediato el sentido que le atribuía a su vida y a la existencia de los seres humanos en general al expresar: “Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil.”

Además le detalló que no obstante en él siempre estaba presente el recuerdo de sus seres queridos y particularmente el de ella al asegurarle: “Pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.”

En esta carta también el Apóstol de Cuba hizo referencia a sus hermanas al exponerle a su madre: “Abrace a mis hermanas, y a sus compañeros. ¡Ojalá pueda algún día volver a verlos a todos a mi alrededor, contentos de mí! Y entonces sí que cuidaré yo de usted con mimo y con orgullo.”

Martí le añadió una nota final a esta carta dirigida a Leonor: “Ahora bendígame, y crea que jamás saldrá de mi corazón obra sin piedad y sin limpieza. La bendición. Su José Martí.”

Relativamente poco tiempo después de haberle escrito esta misiva a su querida madre, Martí en unión de Máximo Gómez salió hacia Cuba.

No le fue fácil el traslado hacia su tierra natal y tuvo que encarar nuevos peligros y problemas, pero finalmente arribó al territorio cubano por la zona de Playitas de Cajobabo, en la actual provincia de Guantánamo, el 11 de abril de 1895.

Y en Cuba fue capaz de actuar en forma consecuente con lo que le había afirmado a Doña Leonor Pérez en las dos últimas que le dirigió.

Demostró elocuentemente que era un hombre que estaba consciente que mientras hubiera obra qué hacer no tenía derecho a reposar y que era alguien que amaba el sacrificio y que aquilataba que el deber de un hombre estaba allí donde es más útil.

Con singular entereza encaró las limitaciones de una vida en campaña en zonas rurales así como el peligro que representaba un enfrentamiento con los soldados españoles.

Máximo Gómez quién estuvo a su lado en los campos de Cuba describió a Martí como combatiente con las armas en la mano, de la siguiente manera en una valoración que hizo el 18 de mayo de 1902: “Y yo vi. entonces también a Martí atravesando las abruptas montañas de Baracoa con un rifle al hombro y una mochila a la espalda, sin quejarse ni doblarse, al igual de un viejo soldado batallador acostumbrado a marcha tan dura a través de aquella naturaleza salvaje, sin más amparo que Dios.”

Martí murió como quería: ¡De cara al Sol!


Por: Redacción Web

Fotos: Tomadas de la Red

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