abril 25, 2024 ¿Quienes somos?

Enmienda que a 123 años aún lacera

A través de la historia Patria se han acumulado suficientes argumentos para demostrar el interés y las mentiras de los gobiernos norteamericanos para saciar sus apetencias de poseer  Cuba y para ello recurrir a cualquier medio incluida la intervención, exponiendo cualquier argumento que para ellos se lo justifiquen, aunque a la vista de todos constituya una flagrante violación de las leyes internacionales.

Fue así que entre otros muchos intentos, después de su intervención en 1898  en el que logró disolver los órganos de la  República en Armas, el Ejército Libertador y el Partido Revolucionario Cubano (PRC), para lo cual contó con la traición de Estrada Palma, quien sustituyó a José Martí al frente del PRC, también  insiste en conseguir la posesión sobre el país condicionando su “independencia”, demostrado en que el 25 de febrero de 1901 el Comité de Asuntos Cubanos del senado norteamericano impuso una enmienda como apéndice de la Constitución  de la naciente República, la cual se conoce como “Enmienda Platt”.

La Enmienda elaborada por el Senador Norteamericano Orville H. Platt, fue un siniestro Apéndice al proyecto de Ley de los Presupuestos del Ejército aprobado por el Congreso de Estados Unidos, e impuesto como parte del texto de la primera Constitución de la República de Cuba, elaborada por la Asamblea Constituyente de 1901, bajo la amenaza de que si no la aceptaba, Cuba seguiría ocupada militarmente, lo cual le aseguraba consolidar el control político económico de la República con un gobierno anexionista presidido por Tomás Estrada Palma (1902-1906), que consideraba  a los cubanos incapaces de ser independientes, por lo cual asegura la condición neocolonial.

Su artículo tercero aseguraba que… ”Concedía a Estados Unidos el derecho de intervenir militarmente en la Isla cuando peligraran a su juicio, la vida, la propiedad o las libertades individuales", que fue derogado en el momento de su firma para dar paso el Tratado Permanente con Estados Unidos.

Para el territorio pinero resulta de gran importancia la aplicación del Artículo seis, mediante el cual iniciaba el camino para  anexarse la otrora Isla de Pinos, el cual reflejaba el error geográfico cometido, tanto por España como por los libertadores cubanos, al considerar que Cuba era una isla y no un archipiélago elemento del que se aprovecharon para disponer que el status de Isla de Pinos sería determinado en un futuro tratado, por lo que se expresa: “Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para su futuro arreglo por Tratado la propiedad de la misma”, razón que llevó a los cubanos a luchar por su condición de cubanos hasta que en 1925, con la firma del “Tratado Hay Quesada”, se devuelve a la Isla su cubanísima condición.

También el Artículo Siete, obligaba al gobierno cubano a ceder algunas de sus mejores bahías para bases navales del gran vecino y prohibía a la nación firmar tratados y acuerdos económicos internacionales sin supervisión de Estados Unidos, todo para mantener la supuesta “protección del país”,  mediante el cual se instaló la Base Naval de Guantánamo, de propiedad norteamericana, la cual se mantiene intacta pese a la oposición del pueblo cubano, y le ha servido al imperio para realizar acciones terroristas, mantener presos ilegalmente ocupando el suelo cubano. Debe tenerse en cuenta el octavo. Sin obviar el octavo, que transcribimos textualmente expresaba: “Que, para mayor seguridad en lo futuro, el Gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un Tratado permanente con los Estados Unidos”. De este modo aseguraba el control posterior de forma permanente interfiriendo, controlando y asegurando el dominio neocolonial en la Isla.

En la primera parte de su artículo  “El imperio y la isla independiente” fechado el 14 de agosto del 2007 Fidel nos expresa: "Nadie podría describir mejor lo que significaba para Cuba la Enmienda Platt que el propio Leonard Wood,  en dos fragmentos de la carta confidencial, fechada el 28 de Octubre de 1901, a su compañero de aventura Theodore Roosevelt:  

‘Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión.  Esto, sin embargo, requerirá algún tiempo y durante el período en que Cuba mantenga su propio gobierno, es muy de desear que tenga uno que conduzca a su progreso y a su mejoramiento.  No puede hacer ciertos tratados sin nuestro consentimiento, ni pedir prestado más allá de ciertos límites y debe mantener las condiciones sanitarias que se le han preceptuado, por todo lo cual es bien evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. (…) Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo.  La isla se americanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo...".

Ellos la caracterizaron por sí solos.

Valerosos e insignes cubanos como  Manuel Sanmguily, Salvador Cisneros y Juan Gualberto Gómez, entre otros, rechazaron la Enmienda desde el inicio, pero lamentablemente se impuso la fuerza del vencedor, y en la votación del 2 de junio de 1901, por 16 votos contra 11, se aprobó la Enmienda Platt como apéndice a la Constitución de 1901. Para Fidel, "Lo peor de la Enmienda fue la hipocresía, el engaño, el maquiavelismo y el cinismo con que elaboraron el plan para apoderarse de Cuba".

Aún hoy la Enmienda Platt nos marca con su estigma, y además de la presencia de la Base Naval norteamericana en la Bahía de Guantánamo, persiste entre algunos cubanos de acá y de allá un pensamiento que puede calificarse de plattista, anexionista, pro-imperialista, que se sirve de caldo de cultivo al imperio para canalizar acciones contrarrevolucionarias desde el exterior y en el país, vendiendo su alma por unos pocos dólares,  en franca subordinación y dependencia al gobierno imperialista de los Estados Unidos, la mayoría de las veces de forma solapada, pero siempre peligrosas.

La aplicación del Título III de la Ley Helms Burton y las infinitas vueltas de tuerca que le han dado al genocida bloqueo yanqui contra nuestro país por más de 60 años, es comparativamente más retrógrado y lascivo para Cuba de lo que lo fue la Enmienda Platt, pero son muestras fehacientes de la aplicación de medidas y políticas ilegales, extraterritoriales que rompen todos los límites de prepotencia, crueldad y extraterritorialidad en franco interés por dañar al pueblo de Cuba para matarlo por hambre, necesidades y enfermedades en su propósito de destruir la Revolución.

Hace 123 años fue la Enmienda Platt el ejercicio inicial de una larga historia de dominación, ultraje, penetración, saqueo, imposición, sanciones y arrebato del  territorio nacional para beneficio norteamericano, en su afán de dominar al mundo, a Latinoamérica y a Cuba, la que desde 1959 el pueblo hizo triunfar la Revolución de liberación nacional declarada socialista, “de los humildes, por los humildes y para los humildes”, que entregó al país la verdadera soberanía, dignidad nacional e in dependencia haciendo fracasar las ansias de dominación yanqui a través de sus macabras políticas, con la unidad, resistencia y voluntad del pueblo cubano que se resiste a declinar su dignidad, y contra todo pronóstico del imperio resiste, crea y avanza.

La Enmienda Platt


Por Sergio I. Rivero Carrasco

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