mayo 21, 2024 ¿Quienes somos?

Ideales derrumbaron muros y barrotes

“Nuestra libertad no será de fiesta o descanso,
sino de lucha y deber, de batallar sin tregua
desde el primer día"
.
Fidel

Esa es una firme expresión de solidez de las ideas, de cómo la fortaleza de los ideales desmoronaban muros y traspasaban las celdas, tal como lo hizo “La Historia Me Absolverá” primero, y los Moncadistas con Fidel después, apoyada por un fuerte movimiento nacional pro-amnistía que movilizó al país dejando al tirano Batista sin fuerza moral ni argumentos para no concederla, más en vísperas de elecciones en las que pretendía mostrar un falso perfil democrático a su corrupto y sanguinario gobierno.

Es muy importante para los jóvenes que hasta allí lleguen en estos tiempos, interesados por conocer de su historia, que reciban una amplia explicación acerca de la huella dejada allí por varias generaciones de cubanos y extranjeros, que por diversas causas guardaron prisión. Pero lo que más les llama la atención son las historias vividas por los jóvenes asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953 confinados en él, un “modelo” de correccional solo de nombre, pero sí lo era de tortura, maltrato y deshumanización.

Los 22 meses de encierro y agresiones directas, el férreo control de los guardias hacia los integrantes del grupo de los Moncadistas, el aislamiento de Fidel en celda solitaria que le hicieron acompañar con Raúl frente a la funeraria del penal después de los hechos del 12 de febrero de 1954 cuando le cantaron la marcha del 26 de Julio al dictador, la prohibición de la correspondencia, visitas y todo contacto con el exterior, no fue obstáculo para que esa estancia fuera aportadora de valores y sólidas ideas para abonar la lucha.

Esas ideas crecieron en ellos y les propició la fortaleza necesaria para derribar los muros y las celdas y continuar la lucha, lo cual fue demostrativo de que ni en esas condiciones pudieron aislar realmente a Fidel del resto del grupo y ejercer su influencia en ellos, a lo cual hizo referencia Pedro Miret al manifestar: “…cuando creyeron que Fidel estaba totalmente aislado, ideamos diversas vías de comunicación (…) señales de mano que hacía con Raúl, junto a Fidel, de ventana a ventana, desde la celda donde ellos se encontraban y el pabellón donde estábamos nosotros. Después Raúl inventó sacar letras en cartones, luego funcionaron las pelotas de papel, que eran las más seguras y tirábamos de un patio a otro (…)”.

También se escribían las cartas y mensajes en tabacos que debían encenderse o en libros entre líneas con zumo de limón, tal como fue escrita “La Historia me absolverá” para su publicación.

A estas acciones, más bien internas, les siguieron otras en las que se involucraría a la población en una campaña popular de condena a la incomunicación de Fidel, el estímulo a la labor de Melba y Haydée para la impresión y distribución de La Historia me Absolverá, que demostraba la masacre perpetrada por la dictadura contra los  asaltantes del Moncada y el desgarro que vivía la nación.

Mucho valor tienen en el logro de la Amnistía el papel excepcional el Comité de Madres de los Presos Políticos, convertido más tarde en Comité de Familiares, y finalmente en Comités Pro-Amnistía que proclamaron libremente su inconformidad, y lucharon hasta las últimas consecuencias por la excarcelación de los Moncadistas recluidos, extendiendo a varias provincias la formación de comités pro amnistía, lo que hizo crecer en breve tiempo la demanda de libertad.   A ellos se unieron el Frente Cívico de Mujeres Martianas, los sectores juveniles radicalizados (procedentes de la ortodoxia y del movimiento estudiantil), la FEU de La Habana y Oriente, el Partido Socialista Popular y algunos periodistas que se mantuvieron firmes pe­se a la censura y persecución de la prensa; era prácticamente un pueblo manifestándose y exigiendo al gobierno de Batista la excarcelación.

La movilización popular fue decisiva. La Ley de amnistía, la No.113 dictada en 53 años de República, fue aprobada el dos de mayo por la Cámara de Representantes, sentenciada el tres por el Senado y firmada por el dictador Batista el seis.


Los hechos se desencadenaron a partir de la presión popular, y la mañana del 15 de mayo de 1955 se hizo realidad la excarcelación alrededor de las 11:00 am.

Ese mismo día, consecuente con lo expresado por Fidel en varias ocasiones acerca de lo que para ellos significaría la Amnistía, todavía sin abandonar la Isla, ofreció una conferencia de prensa en el Hotel Isla de Pinos acompañado por Jesús Montané,  en la que adelantó el futuro inmediato: "...nuestra libertad no será de fiesta o de descanso, sino de lucha y de deber." La batalla continúa.

El buque “El Pinero” fue el fiel testigo durante el traslado al puerto de Batabanó, de la reunión donde quedaba organizado el Movimiento 26 de Julio, que sería el encargado de llevar adelante la lucha por la independencia definitiva de la nación.


Las ideas enraizadas durante la fecunda prisión en la Academia Abel Santamaría, sirvieron de pedestal para fortalecer los principios y elaborar la estrategia de lucha que se haría realidad en la etapa final de la guerra y durante el triunfo revolucionario.

La excarcelación de los Moncadistas fue un momento significativo de la historia patria, que dejó enseñanzas válidas para todos los tiempos: en la lucha y el combate por el futuro no hay tiempo que perder, ni obstáculos imposibles de vencer, y sobre todo, que las rejas del Presidio o cualquier otro tipo de encierro, no podrán enclaustrar las ideas, ellas siempre van a perdurar.

El espíritu de unidad, el elevado compromiso con la patria y la voluntad de vencer cualquier obstáculo por difícil que pareciera, demostrado por los moncadistas, son hoy acicate para impulsar el movimiento popular #SentirPinero y la batalla de este pueblo #PorUn26EnEl24.

Documental Salida de Fidel y los Moncadistas de Presidio Modelo




Por Sergio I. Rivero Carrasco

Fotos tomadas de la red.






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