abril 25, 2024 ¿Quienes somos?

Los pineros abrazaron el Triunfo de la Revolución y más

Triunfa la Revolución el primero de enero de 1959 y el pueblo pinero salió a la calle para celebrarlo con júbilo y alegría. En este territorio cubano existían condiciones muy particulares por la presencia aquí del Presidio Modelo, recinto carcelario que  mantenía entre sus muros lo mismo a delincuentes, comunes que consagrados revolucionarios luchadores, integrantes y dirigentes del Movimiento 26 de Julio en el país, llamados a convertirse en la fuerza que debía transformar el orden existente desde el inicio del triunfo.

Desde temprano en el Presidio Modelo se conoció la noticia y el Jefe del Penal, comandante Carlos Viera La Rosa se dirige al Campamento Militar de Columbia para buscar instrucciones con el general Eulogio Cantillo, quien intentaba dar un golpe de Estado, después de la huida del dictador Fulgencio Batista la noche del 31 de diciembre de 1958.

A las varias horas regresó con orientaciones de “tranquilizar” a los presos políticos  que se encontraban encerrados en la Circular No. 4, hasta que se recibieran nuevas orientaciones para posteriormente proceder.

Ese mismo día sobre las tres de la tarde, una comisión militar llegó al Presidio procedente la ciudad militar de Columbia, con la misión de sacar al ex-coronel Ramon Barquín, recluido en la Circular 4, que había sido sancionado por los hechos de la conspiración del 4 de abril de 1956 para llevarlo hacía La Habana,  y con él, al resto de los ex- militares que habían  participado en ese hecho.  

Una cosa fue lo planificado y otra lo logrado porque los demás revolucionarios, encabezados por los miembros del Movimiento 26 de Julio, que convivían en la circular por el solo delito de ser revolucionarios, no lo permitieron. Entonces se acordó que fuera acompañado por Mario Hidalgo y Quintín Pino Machado, los dos miembros de la Dirección del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la Galera. De este modo los revolucionarios comenzaban a controlar la situación existente y no dejaban a los esbirros actuar por su propia cuenta.

Se acordó además, que el ex-teniente José Ramón Fernández Álvarez, aun vestido de recluso, tomara el mando del Escuadrón de la Guardia Rural y de todo el penal. En esa misma ocasión se había determinado que Armando Hart Dávalos, también dirigente del Movimiento 26 de Julio, ocupara el cargo de Gobernador del territorio, y el pinero Jesús Montané Oropesa lo hiciera con el de Alcalde.

Ese mismo día primero de enero de 1959,  después de las 7 de la noche, Armando Hart tuvo que partir hacia La Habana a cumplir otras misiones dadas por la Dirección y el pinero Jesús Montané Oropesa pasó a ser el Gobernador,  mientras que José Ramón Fernández ocupó el cargo de Jefe Militar de la Región. De esa manera las fuerzas revolucionarias que estaban en Presidio Modelo junto a las del Movimiento 26 de Julio de  Isla de Pinos,  comenzaron a tomar la Isla en favor de la Revolución.

Así, con gran incertidumbre, se sucedieron los primeros tiempos con la prominencia  de las tareas y el control revolucionario que hacían fracasar las acciones planificadas por el reducto batistiano que aún se mantenía en el territorio y muchos recibían indicaciones de La Habana para subvertir la tranquilidad ciudadana y no dejar aplicar las medidas revolucionarias.

La Isla que recibió Fidel en 1959 contaba con apenas 11 000 habitantes, unas 2 200 viviendas, con solo 192 en buen en buen estado y una parte importante sin el servicio eléctrico. Para atender a esa población se contaba solamente con tres médicos y un pequeñísimo hospital de madera con 32 camas; más del 30 por ciento de los pobladores eran analfabetos, entre otras calamidades como que la urbanización abarcaba solo a algunas de las principales calles de Nueva Gerona y Santa Fe y los demás eran terraplenes.

Pasados los primeros cinco meses de Revolución, los días seis y siete de junio del mismo año, se produciría la primera visita de Fidel después del triunfo, ocasión que fue propicia para hacer añicos la Zona Franca y Turística de Isla de Pinos que había sido creada oficialmente en 1955 y proyectar, a partir de los nuevos conceptos revolucionarios, el Plan mínimo de desarrollo del territorio que incluiría 11 tareas urgentes entre las que se encontraban la agricultura, el cítrico, la ganadería, nuevos servicios comerciales, el transporte marítimo, el turismo, la red de viales y las transformaciones sociales localizadas en la educación, la salud, la vivienda, la infraestructura económica, entre otras, que comenzaron a dar a la Isla una nueva visión de futuro.

Hasta aquí llegaron los primeros contingentes de jóvenes para incentivar las distintas áreas y hacer realidad los planes trazados junto con los que aquí vivían, y solo un año después, el primero de enero de 1960, la Isla de Pinos se convirtió en la Zona de Desarrollo Agropecuario No. 8 de Cuba con la formación del criadero de Ganado Cebú, el fomento de 70 caballerías de pastoreo en la Zona de San Juan y una cooperativa que desarrollaba la siembra de más de 160 caballerías de tierras en otros productos.

Poco a poco, en los años subsiguientes, este terruño se fue colmando de jóvenes, se enfrentaron huracanes, se extendieron y modernizaron los servicios de salud, más del 80 por ciento del fondo habitacional fue transformado, crecieron cooperativas, áreas productivas agrícolas y ganaderas; las escuelas crecieron como jardines en los campos y jóvenes de toda Cuba y de más de 36 países, se formaron aquí en un proyecto educacional edificado con nuevos conceptos y un programa de educación internacionalista único en el mundo.

De lo acontecido hasta hoy ha sido obra de la Revolución, bendecida también con su nuevo nombre, Isla de la Juventud, que dio prominencia y justo reconocimiento a la labor de los miles de jóvenes que la abrazaron y desarrollaron.

Esta es la Revolución, la que ha transformado la Isla, la que la sacó de la explotación, el atraso, y el olvido: La que la hizo reverdecer en la historia.


Por Sergio I Rivero Carrasco
Fotos: Tomadas de la Red

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