
Impulsar la industria química, fortalecer los encadenamientos productivos y buscar alternativas para reducir el impacto de las restricciones externas son oportunidades que ofrecen las 176 transformaciones económicas y sociales que implementa el Gobierno cubano, afirmó Lissette Alonso Morales, vicepresidenta primera del Grupo Empresarial de la Industria Química (GEIQ), en la Mesa Redonda de este miércoles.
La directiva explicó que el grupo ha estudiado estas medidas para identificar las posibilidades de avanzar en la gestión empresarial, incrementar las producciones y aprovechar las capacidades existentes, con el propósito de contribuir a la economía nacional y satisfacer las necesidades de la población.
Las 176 transformaciones económicas y sociales “son una gran necesidad”, afirmó Alonso Morales.
Ocho actividades industriales y cerca de 5000 trabajadores

Para implementar las transformaciones se creó un grupo de trabajo y se prepara a directivos y cuadros, a quienes la vicepresidenta atribuyó un papel fundamental como conductores. Con ese fin se han realizado conferencias, seminarios y encuentros con especialistas de las áreas económicas, jurídicas y comerciales y con las empresas de los distintos territorios, además de recorridos para intercambiar en la base con los equipos de dirección y los trabajadores, con el respaldo de otros organismos.
Alonso Morales identificó el bloqueo estadounidense como el principal obstáculo para el desarrollo del sector, por sus efectos sobre el acceso a materias primas, el financiamiento, los portadores energéticos y las posibilidades de encontrar socios para la exportación.
Estas restricciones, explicó, afectan la capacidad de abastecimiento y pueden comprometer la disponibilidad de recursos destinados a producciones y servicios esenciales para la población.
“La industria no está paralizada”
Para evaluar los resultados de las transformaciones económicas y sociales, el Grupo tiene en cuenta indicadores como el rendimiento de las inversiones, las utilidades antes de impuestos, los ingresos y los aportes en divisas, además del cumplimiento del encargo estatal y de los indicadores de desarrollo industrial establecidos en la política del sector.
La directiva insistió en que el proceso es gradual y perfectible, con un cronograma de implementación y participación de los trabajadores y el sindicato.
“La industria no está paralizada”, afirmó Alonso Morales, quien ratificó que el GEIQ continuará buscando alternativas para responder a las demandas de la economía y contribuir al bienestar de la población.
En el complejo contexto económico y social que vive Cuba, la transformación “es esencial para el desarrollo de la industria química”, insistió Alonso Morales, y lo es también para elevar los niveles productivos y de eficiencia, contribuir al desarrollo sostenible del país y mejorar la calidad de vida y el bienestar del pueblo.
El GEIQ reorganiza sus empresas para ganar autonomía
El Grupo Empresarial de la Industria Química (GEIQ) implementa las 176 transformaciones económicas y sociales aprobadas por el país mediante una comisión integrada por economistas, juristas y especialistas de la industria y la academia, informó Jenny Serrano Castillo, vicepresidenta de la organización, en la Mesa Redonda de este miércoles.
Como parte del proceso, el grupo revisa sus funciones y estructura para concentrarse en la dirección estratégica, sin interferir en las facultades de las empresas ni asumir funciones operativas que corresponden al nivel empresarial.
La reorganización contempla reducir la plantilla del grupo, que pasó de más de 150 trabajadores a unos 60, y cuya nueva propuesta prevé menos de 50.
El propósito es optimizar los recursos humanos y trasladar mayores facultades a las empresas mediante cambios en los modelos de gestión, las relaciones de propiedad y la planificación económica.
De las 14 empresas estatales que integran el grupo, se propone transformar más de 10 en sociedades mercantiles por acciones. Asimismo, algunas unidades empresariales de base pasarían a convertirse en empresas filiales o estatales, de acuerdo con sus características y proyectos de negocio.
Serrano Castillo explicó que se trata de un proceso gradual que requiere, entre otros pasos, realizar avalúos y preparar a los cuadros directivos para asumir las nuevas responsabilidades. La meta es avanzar en las transformaciones que más autonomía aporten de cara al plan económico de 2027.
Tomado de Cubadebate
