
La doctora Deisy Torres Amate, nacida en Jovellanos, Matanzas, e inscrita en La Habana, llegó a la Isla de la Juventud en 1967 con apenas cinco años, acompañada de su madre María Regla Amate y su hermano, como parte de un contingente agrícola impulsado por la FMC. Desde entonces, la Isla se convirtió en su hogar y escenario de vida, donde ha desarrollado una trayectoria profesional y humana que hoy la distingue como referente de la Estomatología pinera.
Sus estudios comenzaron en escuelas rurales como El Guayabo y el 13 de Marzo, hasta integrarse en la recién inaugurada José Luis Tasende, en Patria. Continuó la secundaria en la Tupac Amaru y el Pre Maceo. En 1981, gracias a sus resultados académicos, ingresó en la carrera de Estomatología, graduándose en 1986 tras cinco años de formación en las facultades de Ciencias Médicas de Girón, Ayestarán y Estomatología.
Al regresar, se incorporó a la Clínica de 41 Dr.Lazaro Fonseca López del Castillo, donde atendió a estudiantes en escuelas al campo y a trabajadores en centros laborales como la Mina de Oro, el poligráfico y la Pesca. En 1986 asumió la jefatura del departamento de la clínica, y poco después se trasladó al poblado de La Fe, donde se especializó en prótesis estomatológica. En 1993 culminó su especialidad en La Habana y, al año siguiente, inauguró el servicio de prótesis en el Policlínico No.1 Juan Manuel Páez Inchausti, donde trabajó durante 12 años.
Su vocación docente la llevó a formar asistentes dentales, licenciados en tecnología de la salud y doctores en estomatología, consolidando una labor pedagógica que considera «un pago a los conocimientos recibidos”. En 2006 se trasladó al Policlínico No. 2 Leonilda Tamayo Matos, y en 2012 cumplió su primera misión internacionalista en Venezuela, experiencia que repetiría entre 2022 y 2025 en los estados Zulia, Yaracuy y Lara.
Durante la pandemia de la COVID-19 no abandonó el servicio, demostrando responsabilidad y compromiso. En sus misiones, vivió relaciones entrañables con los colegas y pacientes, quienes la despidieron con lágrimas de gratitud. “Cuando tuve que regresar, los pacientes lloraban y yo también”, recuerda con emoción.
Con cuatro décadas de experiencia, la doctora Deisy Torres Amate se reconoce como una profesional íntegra, una hija admirable y una madre ejemplar. Orgullosa de su labor, se distingue por su humildad y cercanía, capaz de escuchar y acompañar a sus pacientes no solo como especialista, sino también como amiga y consejera. Su mensaje a las nuevas generaciones es contundente: la autopreparación constante y el amor por la profesión constituyen las claves para ejercer con éxito en cualquier lugar.
Hoy, afirma con infinita convicción: “Si pudiera nacer de nuevo, volvería a ser estomatóloga.”
Texto y foto: Ana Verdecia Vazquez
