abril 25, 2024 ¿Quienes somos?

“Salvador Cisneros Betancourt: Un insigne patriota”

El 10 de febrero de 1828 nace el patriota camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt y con apenas 13 años sus padres lo enviaron a Estados Unidos para recibir una educación propia de su título nobiliario, una verdadera rareza en el panorama cubano. Allí estuvo alejado de la turbulenta realidad nacional, pero cuando volvió encontró un país convulso y asfixiado por una metrópoli intransigente ante cada rebeldía.

Él también se sublevó, pero esta vez en contra de la decisión familiar que lo obligaba a casarse con una prima sin siquiera conocerla. Intentó no hacerlo, pero en definitiva los “atractivos por su hermosura y candor” le cambiaron el parecer. Una hoja de naranja sirvió para escribir la declaración de amor.

Fue Salvador Cisneros uno de los principales líderes de la Junta Revolucionaria de Camagüey, su firme decisión de no permitir que los españoles concentraran todo el poderío contra los patriotas orientales, determinó el alzamiento de los camagüeyanos el 4 de noviembre en Las Clavellinas.

En un rumbo que igualmente tomaron Máximo Gómez, Antonio Maceo, y otros tantos mambises de la Guerra Grande, Salvador Cisneros salió de Cuba y emprendió camino hacia Jamaica. El Marqués entró al exilio con 50 años, viudo, sus propiedades confiscadas o destruidas y varios hijos muertos o al cuidado de sus parientes. Tuvo un muy breve paso por Jamaica y continuó rumbo a Nueva York, y se dice que arribó con la misma ropa que llevaba puesta al salir de Cuba con muy pocos recursos económicos. En la gran ciudad norteamericana sobrevive vendiendo cigarros, tabacos y billetes de lotería y a la ve persiste en la conspiración a favor de la Isla.

En breve resumen podemos sintetizar que Salvador heredó de su padre el título nobiliario de II Marqués de Santa Lucía en 1846, y además fue el único de los diputados que se negó a renunciar y a que la Cámara se disolviera durante su última sesión, tampoco aceptó el Pacto del Zanjón y marchó a Estados Unidos, de donde regresó en 1884.

Cuando regresó a Cuba en 1884 ya no era el mismo hacendado rico que se fue a la manigua 16 años atrás. Ahora entraba al monte con el título de Marqués de Santa Lucía y salió como un exiliado. Allí en su tierra natal poseía decenas de propiedades, pero en Nueva York vendió tabacos y cigarros para huir de la miseria. Poco le importó. Cuando puso ambos pies en la Isla, de nuevo intuyó el camino de sacrificios e incomprensiones que siempre marcó su vida. (Yunier Cifonte) En la Guerra del 95 se alzó el 5 de junio de ese año, al frente de 12 camagüeyanos, en Las Guásimas de Montalbán en Santa Cruz del Sur. Se sumó al mayor general Máximo Gómez en Sabanilla del Junco. Votó en contra de la destitución del mayor general Máximo Gómez como General en Jefe del Ejército Libertador y como delegado por Camagüey a la Asamblea

Monumento a Salvador Cisneros Betancourt en la ciudad de Camagüey

Constituyente de 1901 se opuso firmemente a la aprobación de la Enmienda Platt y emitió un voto particular contra la misma, un texto vibrante, preciso, directo, como siempre fueron los debates con el Marqués. Recordar su figura hoy es ir a una vida marcada por la búsqueda de la soberanía nacional dondequiera que esté.

Fundó, el 10 de octubre de 1907 la Junta Patriótica de La Habana. El 26 de marzo de 1913 resultó proclamado presidente del Comité Pro Abolición de la Enmienda Platt. Con setenta años de edad, el insigne patriota camagüeyano emprende la trascendental batalla de críticas contra la injerencia norteamericana que secuestró los sueños mambises de soberanía y consideró su misión “y la de todo buen cubano” la abolición de la Enmienda Platt. A solo unos meses de su fallecimiento en La Habana, el 28 de febrero de 1914, expresó: “A pesar de mi avanzada edad creo tener espíritu bastante para ver a Cuba completamente soberana, absolutamente independiente y dueña de sus destinos”. La vida difícil de Salvador Cisneros Betancourt, como insigne patriota e incansable luchador por alcanzar la verdadera independencia de Cuba sin mediaciones ni ataduras, es un ejemplo sublime para las actuales generaciones de cubanos, en una sociedad de todos y para el bien de todos, con la unidad de su pueblo como mayor estandarte para orgullo de la patria.

Salvador Cisneros Betancourt, un digno patriota de Cuba


Por Redacción Web

Fotos: Tomadas de la Red

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