abril 15, 2024 ¿Quienes somos?

Sí se puede vivir “sin humo”

“¡Sí, es posible!
¡Sí, se puede lograr!
¡Sí depende de ti!”

Hoy, 31 de Mayo, “Día Mundial sin humo”, calificado también como “Día Mundial sin tabaco”, proclamado por la Organización Mundial de la Salud desde 1989, la mayor contribución que podemos hacer es precisamente invitar a los fumadores a pararse frente al espejo, valorar con altruismo la vida, llenarse de la fuerza de voluntad necesaria…¡Y decidir!, porque depende de cada uno de ellos, por su bien y el de su familia, si tenemos en cuenta que el tabaco es la segunda droga más consumida a nivel mundial luego del alcohol, y a pesar de ser legal, existen múltiples evidencias que se relacionan con el tabaquismo más de 25 enfermedades.

La salud es lo más preciado del ser humano, por ella podemos disfrutar las bondades de la vida y aportar con nuestra acción cotidiana a los compromisos familiares y sociales. El ejercicio físico, la salud ambiental y la calidad de vida amparada por un sistema de salud inclusivo como el nuestro, paradigma para el mundo, son suficientes motivos para sentirnos orgullosos y hacer cada día un poquitín más por nosotros mismos y por los demás.

Si tenemos presente que el tabaco mata hasta a la mitad de las personas que lo consumen, no deberíamos lanzarnos a consumirlo por cualesquiera que sean las causas que nos aquejan. Según estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el 2022, cada año, más de 8 millones de personas fallecen a causa del tabaco, más de 7 millones de estas defunciones se deben al consumo directo de tabaco y alrededor de 1,2 millones son consecuencia de la exposición de no fumadores al humo ajeno, es decir, fumadores pasivos.

Es importante un dato que destaca esta organización global cuando precisa que más del 80% de los 1300 millones de personas que consumen tabaco viven en países de ingresos medianos o bajos, donde la carga de morbimortalidad asociada a este producto es más alta. El tabaquismo entonces, aumenta la pobreza porque los hogares gastan en tabaco un dinero que podrían dedicar a necesidades básicas como la alimentación de la familia y la vivienda, entre otros.

En especial el hecho que en 2020, el 22,3% de la población mundial consumía tabaco, concretamente el 36,7% de todos los hombres y el 7,8% de las mujeres del orbe, todo lo cual incide de manera negativa en las posibles personas con vida económica activa que pudieran estar limitados en momentos en que se ha producido en el mundo un fenómeno difícil con la disminución de la natalidad y el envecimiento poblacional.

El tabaco posee un alto porcentaje de adicción, demostrado en que tienen dependencia de la nicotina entre las personas de 12 años de vida o más el 10.1 por ciento según datos de la OMS en el 2022, lo que significa de unos 28.8 millones alcanzaron la dependencia aproximada en 30 días.

Otros datos de la OMS también destapan alarmas ya que en 2022  aproximadamente el ocho por ciento de los estudiantes de octavo grado, el 15.1% de los de décimo grado y el 24.8 de los de 12do. grado reportan de alguna forma el consumo de nicotina en los últimos 30 días, y otras cifras parecidas aluden haber consumido cigarrillos. Esto sucede a la vista de todos: familiares, vecinos, maestros, autoridades docentes dentro y fuera de los centros educacionales, y ha sido muy difícil reducir las cifras de consumo en estas edades por el rápido nivel de adicción que produce.

Aparte de las acciones que se realizan a nivel global para promocionar el NO CONSUMO de tabaco por el contagio directo e indirecto que puede provocar, la Conferencia de las Partes en el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco (CMCT de la OMS), basándose en pruebas científicas, ha llegado a la conclusión de que los entornos 100% libres de humo son la única forma probada de proteger adecuadamente la salud de las personas frente a los efectos nocivos del humo de tabaco ajeno.

A pesar de otras medidas asociadas a las campañas de salud, las restricciones de la venta de cigarrillos y tabacos y/o vapeadores a menores de edad, la prohibición de su consumo en locales cerrados, con aire acondicionado, en medios de transporte, instituciones educacionales, laborales o de salud, no se ha logrado eliminar la adicción, y para alcanzarlo se necesita de la voluntad expresa de los consumidores.

En el caso de la Isla de la Juventud, de acuerdo con investigaciones realizadas en el policlínico “Leonilda Tamayo” al que pertenezco, en una investigación realizada por el consultorio 16 en su área de salud entre los años 2017 y 2018, hubo predominio del sexo masculino en el consumo de tabaco con el 53.3 por ciento, el grupo etario más afectado está entre los 24 y 44 años con un 25.7 por ciento, y la población preuniversitaria, entre los jóvenes, fue la más comprometida con un 39.2 por ciento y seguida de la de secundaria básica con el 34.9 por ciento.

En relación con la clasificación laboral los trabajadores significan el 45.3 por ciento, mientras los estudiantes ocupan el segundo puesto con el 28.2 por ciento. Esos datos a simple vista nos demuestran que son los jóvenes en general los más afectados con esta peligrosa adicción en mi área de salud, que representa la segunda causa de adicción y compromete a las personas con más de 50 enfermedades entre ellas, el cáncer en sus diferentes manifestaciones y las afecciones cardiovasculares, que en ese orden constituyen las primeras causas de muerte en el país y en el territorio.

Un trabajo que falla es precisamente el relacionado con las acciones hombre a hombre, las charlas de salud de los médicos de familia en los barrios o conferencias en instalaciones docentes y laborales. La proyección de materiales audiovisuales y las acciones preventivas de forma directa, la permanencia de una promoción de spot de bien público en la radio y la televisión, son necesarias para mantener vivos los mensajes, aunque nunca serán tan efectivos como demostrar con historias de vida cercanas a las personas en los barrios, el daño que produce el tabaquismo.

Quien redacta este trabajo fue un fumador empedernido desde los 11 años, que con el progreso del consumo del tabaco fue afectada gravemente la salud y el bolsillo con peligrosas consecuencias para ambos. La adicción encubierta, silenciosa, camina… y te domina hasta el punto de preferir un cigarro a un imprescindible plato de comida.

Los resultados finales para no dar tantas vueltas ni aburrirlos fue, cuando arribé a poco más de los ’50 se me agravara una afección en los sistemas cardiovascular y respiratorio, y fue necesario practicar una muy peligrosa angioplastia para la colocación de un estén en la arteria Ilíaca derecha, como solución paliativa a los problemas confrontados. Ello despertó en mí las alertas, y lo que en otro momento no había logrado, en estas circunstancias se pudo alcanzar: Utilizar el espejo como el otro yo, mirándonos, pero el que yo alcanzaba ver era el que sería si no lograba decidir, y les aseguro que a mí me dio resultado.

Ese amigo frente a uno, que nos refleja a todos los que a él acudimos, te pone frente a tu otro propio yo, y cara a cara, en estas circunstancias, siempre te machaca con la frase ¡Decídete! ¡Decídete! ¡Decídete!.... ¡Y decidí! Solo faltaba interiorizar mi responsabilidad personal para la solución del problema, y evaluar el costo-beneficio que significaba abandonar el tabaco de una vez y por todas. La vida me demostró que ante cada situación se impone la fuerza de voluntad para vencer las dificultades y seguir, pero de verdad, sin vuelta atrás. Ya llevo 19 años sin consumir tabaco, pero no he logrado erradicar algunas de las secuelas aún.

Hoy, día en que el mundo vuelve la mirada a la prevención y a multiplicar las alertas sobre el dañino hábito de fumar,  ponderando que este sea un día sin humo, a la vez que estimula en esta ocasión utilizar más las tierras en la producción de alimentos, no de tabaco, por lo que ello significa para las graves consecuencias a la economía, el medio ambiente y para que los miles de millones de desposeídos que habitan el planeta tengan acceso a una alimentación mínima que los sostenga; pero lo más importante, a mi juicio, siempre será no impedir su producción, sino que las personas asuman como suyo el reto de no consumirlo. De ese modo la vida dirá la última palabra, demostrando que sí es posible vivir sin humo.


Por: Sergio I. Rivero Carrasco

31 de mayo | Día Mundial Sin Tabaco

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