abril 23, 2024 ¿Quienes somos?

Un “Gabo” para todos

Fue exactamente el 6 de marzo de 1927 que nació en Aracataca, Colombia  Gabriel García Márquez, conocido más tarde como “El Gabo”,  destacado periodista y escritor, un insigne novelista colombiano de todos los tiempos.

Los primeros tiempos de su vida los pasa en una zona caribeña del norte de Colombia, que le marca especialmente por su contraste con Bogotá y otras zonas del país en las que vive más tarde.

Reconocido principalmente por sus novelas y cuentos, también escribió narrativa de no ficción, discursos, reportajes, críticas cinematográficas y memorias.

Su carácter jovial, el espíritu solidario y amoroso con familiares y amigos hicieron que poco a poco ganara el calificativo de Gabo, tal como fue conocido en el mundo, pero sus amigos le devolvieron esa fidelidad y verdadera amistad con el calificativo de “Gabito”.

Fue “Gabo” un fiel amigo de Cuba, y en especial de Fidel. Cuando él hablaba de Fidel, que lo hacía comúnmente, siempre tenía frases de halago y asombro por la dimensión de hombre, amigo, ser humano y estadista del Jefe de la Revolución, muy cercanas a sus propias cualidades como la honestidad, sencillez, sentido de la justicia, equidad, fidelidad, hermandad… ¡Amistad!

En una reseña publicada en Cubadebate en la que habla de las cualidades de Fidel descubre casi al final:

“Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.

“Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina”.

Así era el Gabo, ocurrente, certero, pensador, jaranero, dicharachero, justo, sencillo, profundamente humano, latinoamericano y a la vez universal; profundo conocedor de nuestra América desde sus simientes, desde la tierra que pisa a diario hasta el cielo que lo cubre y protege.

De su verbo fiel y cortante, certero y realista, enjuiciador y crítico, salido casi de las propias bocas de los protagonistas de sus disímiles historias adornó la literatura de estos lares y la lanzó al mundo para que nos conocieran mejor.

Importantes lazos le ataban a Cuba, al participar con cerca de 400 periodistas latinoamericanos la llamada Operación Verdad en 1959, y unos meses más tarde integraba el Staf fundador de la Agencia Prensa Latina, junto a Masetti, Rodolfo Walsh. Así fundó corresponsalía en Bogotá y en Nueva York, Estados Unidos, lo cual motivó la persecución del Buró Federal de Investigaciones, y notificado al FBI.

Si bien García Márquez no regresó más a Cuba hasta mediados de la década del 70 del siglo pasado, continuaron los vínculos con algunas instituciones. En 1964 era ya un joven escritor reconocido entre sus contemporáneos colombianos y atesoraba algunos libros publicados, entre ellos La hojarasca (1955), El coronel no tiene quien le escriba (1961) y La mala hora (1964).

La segunda edición de Cien Años de Soledad en el mundo, luego de su publicación por la Editorial Sudamericana de Buenos Aires, en Argentina, fue la de Cuba en 1968.

Según refieren algunos que vivieron esos tiempos en La Casa… Años después el Gabo, en una carta le manifiesta a Haydée Santamaría sus deseos de regresar a Cuba en la que expresaba: "No quiero hacerlo de prisa, ni con motivo de ningún acontecimiento multitudinario, ni como uno de los escritores más leídos de la Isla, sino como un amigo de verdad que quiere formarse una idea real, profunda y serena del proceso revolucionario (…) Ese viaje no solo será muy importante para mí, sino para mucha gente de América y Europa que viven preguntándome por Cuba”.

Regresa a Cuba  en 1975, recorre el territorio y escribe tres crónicas, publicadas en Colombia y denominadas “Cuba de cabo a rabo”, en las cuales expresa la alegría del reencuentro.

Sus biógrafos aseguran que García Márquez encontró en Fidel a un hombre que no plegaba al imperialismo, un latinoamericano que no se dejaba derrotar y un muy buen auditor, con "una preocupación por los problemas de sus semejantes, unida a una voluntad inquebrantable".

En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura  “por sus novelas e historias cortas, en las que lo fantástico y lo real se combinan en un mundo ricamente compuesto de imaginación, lo que refleja la vida y los conflictos de un continente”

El Gabo está considerado uno de los principales autores del realismo mágico, y su obra más conocida, la novela Cien años de soledad, es considerada una de las más representativas de esa corriente literaria, e incluso se considera que por el éxito que ha tenido, es el término que se aplica a la literatura surgida a partir de 1960 en América Latina.

 En 2007 la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española publicaron una edición popular conmemorativa de esta obra, por considerarla parte de los grandes clásicos hispánicos de todos los tiempos.

Los años que siguieron se profundizó la amistad entre Fidel y el Gabo, se incrementó su amor por Cuba y por los cubanos, fue siempre como un cuate, un verdadero y leal amigo; defendió junto a Fidel muchas causas justas de la humanidad y fue protagonista en algunas por encargo de su amigo Fidel,  hasta el  fatídico 17 de abril de 2014, en México D.F, pasó el Gabo a la eternidad, a estar presente en cada sentimiento y acción de los hombres de esta tierra que lo disfrutan al leer sus ocurrentes, novedosas y fieles historias de la tierra americana: Fue sin duda alguna, un Gabo para todos.

Conversando con García Márquez sobre su amigo Fidel


Por Redacción Web

Fotos. Tomadas de la Red

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