mayo 28, 2024 ¿Quienes somos?

Un paseo por el centro histórico de Nueva Gerona…

 La Iglesia Católica “Nuestra Señora de los Dolores y San Nicolás de Bari”.

Iglesia Católica “Nuestra Señora de los Dolores y San Nicolás de Bari”.

 

Esta parroquia tiene sus orígenes en el siglo XVIII, cuando el 15 de septiembre de 1788, quedó erigida la primera capilla en el hato de San Antonio de los Almácigos y allá por 1809 o 1910 se traslada para  el poblado de Santa Fe en Isla de Pinos.

El 1ro de agosto de 1830, el Capitán General Francisco Dionisio Vives, aprueba las bases de la Junta de Población de la Colonia “Reina Amalia”, propuestas en el acta de colonización de la Isla de Pinos, en la que se designan los solares para la construcción de la iglesia. Los libros de bautismos y matrimonios hacen suponer su traslado a Nueva Gerona entre 1837 y 1842.

 La iglesia fue derribada por el destructor huracán de octubre de 1846 y reconstruida años después, quedando inaugurada el 30 de mayo de 1859.

En 1865  un nuevo huracán causa daños al inmueble, derrumbando parte de la torre y del techo. En 1881 el Capitán General y Gobernador aprueban el plano y el presupuesto hechos por el ingeniero Antonio Moreno y José María Sardá para la reparación del techo, baptisterio y torre de la iglesia.

En 1899 los religiosos de la Orden San Benito de la abadía de Sant Lee en la Florida, Estados Unidos se hacen cargo de la parroquia a petición del Delegado Apostólico y Administrador de la diócesis de La Habana, Monseñor P. L. de la Chapelle.

La iglesia y la plaza de Nueva Gerona, 1908

En 1908, Isla de Pinos se declara perteneciente a la Diócesis de La Habana, segregándola  de la de Pinar del Río.

Para marzo de 1917 el abad de Sant Lee, Carlos Enrique Mohr y Doll comunica al Obispo de La Habana, Monseñor González Estrada, que los religiosos benedictinos renuncian a seguir en Isla de Pinos por motivos de salud. A finales de ese año los benedictinos españoles se hacen cargo de la parroquia y el Fray Pedro Palacio Marín toma posesión de la ella en nombre de los benedictinos de Santo Domingo de Silo, provincia de Burgos, España.

Junto al altar durante un bautizo.

Para 1925 varios padres de familia piden que se establezca un colegio católico “para educar a sus hijos”. Al año siguiente se le autoriza al párroco de la Isla Bernardino Somoza para construir “un salón para escuela parroquial”, utilizando el importe producido por la venta de tres parcelas del cementerio. 

El 20 de octubre de 1926 un huracán derriba totalmente la iglesia y se habilita para el culto la casa parroquial. Nuevamente se emprende la construcción del templo y en septiembre de 1929 se terminan las obras de la iglesia y la casa parroquial. El 29 de ese mes, el arzobispo de La Habana, Manuel Ruiz Rodríguez bendijo el nuevo santuario.

Las hermanas de la Caridad con las alumnas del colegio.

Para 1938 la parroquia es dueña de todo el solar donde está construida la “Academia San José”, colegio de las Hermanas de la Caridad, junto a la iglesia.

En 1957 se hicieron cargo de la iglesia, los Padres de la Orden de Nuestra Señora de la Merced (mercedarios) hasta 1961.

La antigua Academia San José, la iglesia y la casa pastoral.

De 1911 a 1919 estuvieron establecidas
en Nueva Gerona las religiosas pertenecientes a la “Congregation of Benedictine
Sisters”, las cuales fundaron un colegio con el nombre “Academia San José”.
Varios años después las Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paúl tuvieron
un colegio con el mismo nombre hasta 1961, en que fueron nacionalizadas las
escuelas privadas.
[1]



La nueva Academia San José, construida en 1927

La  labor evangélica de la iglesia no se detuvo a pesar de los avatares que soportó y poco a poco volvió  a tomar el lugar social que le corresponde, pues desde su existencia y  durante generaciones, clérigos de diferentes partes  de Cuba y del mundo fueron derramando su credo  sobre los congregados bajo su manto, cumpliendo con la demanda de asistencia espiritual hecha desde el siglo XVIII,  por la  primigenia población de Isla de Pinos.

Sala principal y altar con los santos patrones.

La iglesia Nuestra Señora de los Dolores y San Nicolas de Bari ha permanecido en la  tierra pinera  como la institución religiosa que mantiene viva la tradición de la fé católica heredada de la cultura hispana desde hace más de 500 años. En sus archivos conserva una memoria documental de un altisimo valor historico y cultural.

Nuestra Señora de los Dolores

Este edificio que alberga un institución de gran influiencia en la sociedad, constitye un lugar con grandes valores patrimoniales por su arquitectura, historia, los documentos que preserva, las personalidades que han oficiado allí y destacados feligreses que contribuyeron a su preservacion y vida espiritual que forma parte de la cultura de este terruño insular.

La calle 39 a comienzos del siglo XX, donde se destaca la iglesia.

Datos constructivos:

Edificio de paredes de ladrillos y cubierta plana de hormigón armado protegida con rasilla, su  carpintería exterior es  de madera y madera y vidrio. A la entrada hay un espacio en cuya parte superior se encuentra el coro, le continúa un área rectangular para que se siente  el público y hacia el frente el altar.  Posee fachada hacia las calles 28 y Martí y en la intersección de las mismas se levanta la  torre del campanario que sobresale  por su altura del resto del edificio, caracterizándose por poseer tres contrafuertes. La culminación de las paredes del campanario presenta un cuadrado donde se apoya un elemento que simula una cúpula, culminando sobre esta una cruz. Posee  2 plantas, una altura de  5 m  el edificio y 9 m la torre.

Por la fachada principal  que da a la calle 28 se accede al inmueble por una escalinata. Por los laterales de la puerta principal encontramos dos columnas. Ellas poseen base en la parte baja, pirámide truncada con base menor hacia arriba que sustenta un friso con tímpano. Sus ventanas son francesas y puertas a dos hojas de cuarterones. Sobre sus ventanas encontramos dos cuadrifolio (tercería formada por cuatro arcos). La parte superior de la pared termina en tres semiarcos con dos pequeñas pilastras molduradas  y hacia la izquierda encontramos el campanario.

Por la calle Martí  se aprecian  siete vanos, cinco  de ellos corresponden  a ventanas,  de las cuales dos son cuadradas y tres terminan en arco de medio punto. Todas poseen persianas francesas. Entre los vanos se aprecia la presencia de contrafuertes. Su segunda entrada  posee escalinata  que da a una puerta culminada en arco de medio punto con recuadre moldurado, su puerta de tablero es a dos hojas. Su portada se realza en forma de triangulo truncado, en la parte superior de esta hay un cuadrifolio y hacia sus laterales dos contrafuertes. La portada culmina con arco de medio punto y pilastras molduradas hacia sus laterales.

Su tercera entrada está destacada por una escalinata y reja que da a un pequeño portal cubierto por un pequeño techo inclinado protegido por rejas.

Todas sus paredes exteriores están trabajadas con repello rústico.


[1] Datos
tomados de un documento encontrado en el Archivo Histórico Pinero.






Por: Lic. Guillermo F. Maquintoche Vázquez.

                Fotos: archivo personal

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