julio 14, 2024 ¿Quienes somos?

Villena aún nos mira

¡Quién dijo que no! hace hoy nueve décadas exactas que Rubén, aún en su lecho de muerte mantenía simbólicamente el párpado abierto como una continuidad de vida que solo la proporciona la consagración en vida a la liberación humana, por ello fue capaz de avizorar el tremendo torbellino que se forjaba en el pueblo cubano envuelto en rebeldía y decidió vincularse a él, pero su salud cada vez era más débil, lo golpeaba sin cesar con los  pulmones ya hechos polvo.

Como dice el poema “siempre con el párpado abierto”. Los años 20 del pasado siglo fueron par Villenade acción cimera en su labor revolucionaria al sostener importantes encuentros con Julio Antonio Mella y Pablo de la Torriente Brau, lo cual mucho le aporta en la reafirmación del sentido que selló su vida en lo adelante. 

Marcado por su vocación intransigente frente a la corrupción, mientras participaba en el homenaje a la doctora, profesora y activista femenina uruguaya Paulina Luisi, organizado por el Club Femenino de Cuba, expresa su negativa de mantenerse allí ante el discurso que debía dictar Erasmo Regueiferos, ministro de Justicia del gobierno cubano entonces, por su degradación al realizar la firma y aprobación de un decreto que ocultaba negocios turbios.

Con la fuerza que le dio la razón, su honestidad y sentido de la justicia, se puso de pie interrumpió al Ministro y salió del recinto, seguido por los jóvenes presentes que también se retiraron del local. De inmediato trece de ellos firmaron un manifiesto que fue entregado a los periodistas en el que denunciaba la corrupción existente en el país, el cual fue marcado por la historia de Cuba como la Protesta de los Trece  que motivó fuera encarcelado,  estimulando  así su convicción de continuar la lucha.

Una vez que asesinan a Mella, él se encarga aquí de dirigir protestas a nombre del Partido Comunista y de los que fueron profesores de la Universidad Popular “José Martí” fundada por Mella en Cuba unos años antes para poder capacitar a los trabajadores y pudieran desempeñarse con esos valiosos conocimientos en la sociedad.

Pero su salud se deteriora vertiginosamente por la tuberculosis que padece pero aun así, no cesa en su labor organizando sindicatos, elaborando artículos para la prensa, pronunciando enaltecedores y críticos discursos; participa en eventos internacionales representando a Cuba como en el Congreso de la Internacional Roja en Moscú.

A la par de ese ajetreo de profesional y luchador político comprometido, con su toga de abogado defiende a los obreros perseguidos por sus convicciones marxistas y actividad revolucionaria y logra participar en la dirección de la huelga general que se realiza el 12 agosto de 1933 que provoca el derrocamiento de la dictadura Machadista.

Por la gravedad de la enfermedad y su deterioro progresivo fue internado en el Sanatorio de Topes de Collantes. Había hecho caso omiso al perenne llamado de compañeros, familiares y  galenos; su profunda convicción en la necesidad de la lucha le propició la ceguera del peligro, aun presintiendo la tuberculosis, común enfermedad de intelectuales y letrados en la época, pero como revolucionario vivió estoicamente, digno y activo hasta el último minuto cuando el 16 de enero de 1934, hace nueve décadas,

Villena aún nos mira desde su pedestal en la historia convencido de que dejó en su corta vida un caudal de heroísmo y entrega a la causa revolucionaria para alcanzar la patria que soñó y amó.

Cuba rememora vida y obra de Villena


Por Sergio I. Rivero Carrasco

Fotos: Tomadas de la red.

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