abril 14, 2024 ¿Quienes somos?

Vilma multiplicada

Infinitos rostros de la heroína, guerrillera, luchadora feminista, laboriosa, valiente, hermosa de imagen, alma y corazón, nos acompaña a cada paso por estos días difíciles pos pandémicos, de recrudecimiento de la hostilidad y el odio yanqui que daña a la familia y al pueblo de Cuba todo por sus nefastas consecuencias, y en el que nuestras valerosas mujeres se crecen, desafían el presente y enrumban el futuro.

Son mujeres cubanas, que cuáles Vilmas de estos tiempos, enfrentan la cotidianidad con una amplia sonrisa en sus rostros, vestidas de verde olivo en las tareas defensivas o en los campos cosechando alimentos, con el cabello suelto o amarrado a un lado con una flor o portadoras de su perfume o sencillamente en cualesquiera de los puestos de trabajo en las instalaciones de salud; son imágenes que nos recuerdan a Mónica, Alicia, Deborah y Mariela, seudónimos que usó la insigne guerrillera durante la gesta revolucionaria.

¿Cuáles serían las batallas más difíciles libradas por Vilma? ¿Las persecuciones y enfrentamientos con los esbirros de la tiranía, las prolongadas y difíciles contiendas de la Sierra Maestra, o su lucha por hacer añicos pensamientos de desigualdad funcional o disminución de los derechos hacia el sexo femenino?

Lo cierto es que la vida nos demuestra que es más difícil modificar el pensamiento y los modos de actuación, que enfrentar una batalla cuerpo a cuerpo con una estrategia bien diseñada. Fue por eso que la Revolución, mucho antes del triunfo, con la inserción de valiosas heroínas de la talla de Vilma, Celia, Haydée, Teté…, herederas de la estirpe de Mariana, fueron el paradigma para mostrar la valía de la mujer codo a codo con los hombres, como una sola fuerza monolítica en el propósito de alcanzar las más insospechadas victorias de la nación.

Cada 18 de junio, en esta ocasión a 16 años de su deceso, el pueblo rinde el merecido tributo y entrega amor infinito a Vilma, la inmortal heroína de la lucha clandestina, la combatiente del Ejército Rebelde, la fundadora del Primer Comité Central del Partido y del Parlamento cubano, la sencilla y cordial fundadora de la Federación de Mujeres Cubanas, quién también se recuerda entre las más humildes y valerosas mujeres como la defensora de sus derechos, la hermana mayor de nuestras abuelas que las encaminó a cambiar sus vidas, la madre que sirvió de guía a las mujeres que sobrepasaban las cuatro décadas a trasformar la vida en Revolución, o sencillamente apreciada como una paradigmática leyenda que permanece viva para las jóvenes.

Todas ellas, en este escenario en el que también transcurre el aniversario 63 de su genuina Federación de Mujeres, se muestran ellas con pañuelo o sombrero, escoba  y cubo en manos, azadón y botas pintadas con tierra forjando alimentos, o muchas guarecidas tras las escafandras, caretas y protectores faciales en instituciones de salud; todas virtuosas y valientes, conforman el arco iris multicolor de los infinitos rostros de Vilma que, cual guerrillera del tiempo, está con su legado junto a nosotros en esta nueva y dura contienda.

Cuba -VILMA ESPÍN, EJEMPLO DE MUJER REVOLUCIONARIA

Por: Sergio I. Rivero Carrasco

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