enero 31, 2023

“Ya dormiré mañana con el párpado abierto”

“Tengo el impulso torvo y el anhelo sagrado
de atisbar en la vida mis ensueños de muerto. 
 ¡Oh, la pupila insomne y el párpado cerrado! ... 
(¡Ya dormiré mañana con el párpado abierto!) ...”

Rubén Martínez Villena

Siempre con el párpado abierto y fiel a su patriotismo inigualable, adornó su vida con una larga hoja de servicios a la Patria el joven Villena, quién  abrazó el marxismo como concepción teórica,  que ejerce en él una influencia determinante en su obra, convicción que mantendrá hasta su muerte   fortalecida con la condición de militante comunista, elegido en 1928 miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

Denunció y luchó contra la corrupción y el entreguismo de los gobiernos de turno en  las primeras tres décadas del siglo pasado en Cuba, encabezó  la Protesta de los Trece, fue fundador del Grupo Minorista y estuvo vinculado al Movimiento de Veteranos y Patriotas. También emprendió su labor como  asesor Legal de la Confederación Nacional de Obrera  de Cuba (CNOC), organización unitaria antecesora de la CTC, y desde el ascenso al poder del  dictador Gerardo Machado, al que calificó como “el asno con garras”,  combatió sin tregua  los atropellos  e injusticias de ese régimen hasta organizar y dirigir la huelga general revolucionaria que derrocó a esa tiranía, el 12 de agosto de 1933.

Villena consagró su vida a la liberación humana; fue capaz de avizorar  el tremendo torbellino que se forjaba en el pueblo cubano envuelto en rebeldía y decidió vincularse a él, pero su salud cada vez era más débil, lo golpeaba sin cesar con los  pulmones ya hechos polvo.

Sobreponiéndose a esos días muy dolorosos de su enfermedad, su destacada vida revolucionaria atesoró muchas acciones en las que se destaca la movilización popular y revolucionaria por el recibimiento de las cenizas de Mella, procedentes de México el 28 de septiembre de 1933, quién fue su amigo y leal compañero de muchas batallas.

Al día siguiente Villena habló a la multitud congregada desde uno de los balcones del edificio de la Liga Antiimperialista, con la voz casi comprimida. Fue esta la última vez que lo haría en un acto público;  sus emotivas palabras aún vibran y trascienden al expresar: “…tenemos el deber de imitarlo, de seguir sus impulsos, de vibrar al calor de su generoso corazón revolucionario. Para eso estamos aquí, camaradas, para rendirle de esa manera a Mella el único homenaje que le hubiera sido grato: el de hacer buena su caída por la redención de los oprimidos con nuestro propósito de caer también si fuera necesario”

El destacado y ya fallecido intelectual Fernando Martínez Heredia, fue  uno de los estudiosos más constantes de la historia nacional, y quizás, uno de los cubanos que mejor conoció a Villena y a su época, dejándonos importantes reflexiones acerca de su personalidad y acción, del que expresó:

“Rubén no entregó su cerebro al ideal revolucionario, sino todo su cuerpo y su alma. Esa dación es el secreto de su trascendencia como individuo, que lo hace rápidamente dirigente de humildes que admiran mucho al doctor que viene a ellos, y mucho más al compañero que les hace olvidar que es doctor. Rubén comparte las luchas, los proyectos y las nochebuenas con los grupos de obreros que son influidos o militan en su organización (…) Rubén no sabía entonces cuánta paciencia le exigirían los meses y los años que venían, pero ya estaba preparado para arrostrarlo todo”.

Villena hizo caso omiso al perenne llamado de compañeros, familiares y  galenos; su profunda convicción en la necesidad de la lucha le propició la ceguera del peligro, aun presintiendo la tuberculosis común enfermedad de intelectuales y letrados en la época, pero como revolucionario vivió estoicamente, digno y activo hasta el último minuto, no decayó en la lucha popular  junto a los trabajadores y consagró sus últimas energías a la preparación del IV Congreso de la Unidad Sindical que se realizaría  del 12 al 17 de enero de 1934, en el cual se conoció la dolorosa noticia de su fallecimiento, el día 16.

Esas ansias de libertad encumbradas por Rubén Martínez Villena trascendieron, varias generaciones de jóvenes que las abrazaron y llevaron al triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959 las han dignificado hasta hoy, cuando se cumplen 89 años de ese triste 16 de enero de 1934, Villena sigue con el párpado abierto vislumbrando el presente y futuro de la Patria.


Fotocomposición y texto: Sergio I. Rivero Carrasco

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