julio 12, 2024 ¿Quienes somos?

La Isla signada por una nueva historia

Ya se cumplen 64 años de la histórica primera visita de Fidel a la Isla solo a seis meses del Triunfo Revolucionario, la cual cambió para siempre el rumbo de esta ínsula con las nuevas ideas y proyectos encauzados por la naciente Revolución en un territorio casi despoblado, con una Zona Franca al estilo Norteamericano que marcaba la presencia del imperio aquí, la cual  no pretendía en lo absoluto beneficiar el desarrollo económico-social ni los nuevos proyectos que se emprenderían, y sí constituía una muestra fehaciente del objetivo que perseguía el tirano Fulgencio Batista de convertir a este territorio en su garito con suculentos negocios, para robustecer sus bolsillos y los de su cómplices.

Fue esta primera vez en Revolución como el reencuentro de Fidel con el pueblo de la entonces Isla de Pinos cuando se cumplían 49 meses después de su salida de Presidio Modelo; era como si la Caravana de la Libertad que había recorrido toda Cuba de Oriente a Occidente, arribara a la Isla con el ansiado mensaje de libertad y progreso ya sembrado en todo el país.

Todavía los viejos pineros recuerdan aquel siete de junio, cuando después de recorrer algunos sitios de la Isla incluyendo Cayo Largo del Sur, acompañado por Celia y el Dr. Núñez Jiménez entre otros compañeros, pronunció un discurso histórico devenido en sencilla y clara conversación con el pueblo pinero, para abordar varios temas de interés general y en la que se tendría por vez primera ya en Revolución, una especie de referendo democrático en relación con la eliminación de la Zona Franca.

Un viejo amigo Rafael González Betancourt me contaba en vida que“…la emoción de los pineros fue muy grande cuando vieron a Fidel y los barbudos parados en el portal del Ayuntamiento y hablarle al pueblo con esa sencillez y claridad que impresionó a todos.” Apuntaba además, que propuso eliminar la macabra Zona Franca y empezar a trabajar duro, muy duro, para emprender las nuevas tareas que traía la Revolución. Decía que a todos les parecía que era como si el Comandante hubiera llegado a parar todo lo malo que se hacía, para empezar una nueva vida, una nueva historia.

Me contaba el viejo Rafael muy emocionado: “…yo nunca había visto un máximo jefe de un país (Fidel Primer Ministro), hablándole tan claro al pueblo. A ese hombre todo el mundo lo quiere, lo respeta y sigue como un símbolo para los cubanos, porque hizo mucho por Cuba y también por la Isla”. El recuerdo de esa primera vez que tuvo a Fidel de cerca lo hace un hombre más Feliz.

Pudiéramos considerar al acto de votación pública de los pineros, a mano alzada, reunidos en el parque “Lacret” aquel siete de junio, como el primer acto de democracia popular de la Revolución, porque fueron los habitantes de esta ínsula los que con su voto, echaron por tierra la Zona Franca y así se hacía añicos la influencia yanqui en la Isla de Pinos.

A esa victoria popular le siguió la explicación clara del líder en pleno ejercicio comunicativo con su pueblo; les expuso que,  más que un acto, ese encuentro era una reunión para discutir los problemas de la Isla. Algunos podían creer que al eliminar la Zona Franca llegaría el atraso y el desahucio a esta porción de territorio cubano; entonces, al propio tiempo, les expresó que a partir de ese momento esta hermosa tierra comenzaría una nueva etapa en su vida, y para ello propuso desarrollar el Plan mínimo de desarrollo, el cual incluía 11 tareas urgentes para el avance agrícola, ganadero y citrícola, las construcciones, la edificación de viviendas, nuevos servicios sociales, de viales, el transporte marítimo y el turismo, entre otros,.

Fue así que llegó aquí la rehabilitación económica y social después de haber sufrido por muchos años el saqueo y abandono desde la época de los corsarios y piratas hasta la pseudorepública con el Presidio, la deportación y el vicio como estandarte.

La Isla que recibió Fidel en 1959 contaba con apenas 11 000 habitantes, unas 2 200 viviendas, con solo 192 en buen en buen estado y una parte importante sin el servicio eléctrico. Para atender a esa población se contaba solamente con tres médicos y un pequeñísimo hospital de madera con 32 camas; más del 30 por ciento de los pobladores eran analfabetos, entre otras calamidades como que la urbanización abarcaba solo a algunas de las principales calles de Nueva Gerona y Santa Fe y los demás eran terraplenes.

Poco a poco, en los años subsiguientes, este terruño se colmó de jóvenes, se enfrentaron huracanes, se extendieron y modernizaron los servicios de salud, más del 80 por ciento del fondo habitacional fue transformado y hoy se encuentra en buen estado, crecieron cooperativas, áreas productivas agrícolas y ganaderas; las escuelas crecieron como jardines en los campos y jóvenes de toda Cuba y de más de 36 países, se formaron aquí en un proyecto educacional edificado con nuevos conceptos y una programa de educación internacionalista único en el mundo.

Durante estos  64 años la Isla fue visitada en 39 ocasiones más por su líder y desde 1978, cuando los jóvenes habían hecho aquí algo grande y transformado la naturaleza y la ciencia como les había dicho Fidel, se ganó el nombre de Isla de la Juventud.

Mi amigo Rafa, nacido y criado aquí en la Isla como él dice “pinero de aquí”, vivía orgulloso de Fidel y la Revolución, porque le cambió el rostro a la Isla y se logró que los pineros, apoyados por miles de jóvenes muy trabajadores y con un alto sentido del deber con la Patria, hicieran realidad los principales programas que el Jefe de la Revolución trazó durante esta primera visita los días seis y siete de junio de 1959. Hay una frase pronunciada por Fidel ese día que ha marcado a este terruño para siempre: “Por fin, Isla de Pinos puede iniciar una historia nueva y una historia enteramente cubana”.

Primera visita de Fidel después de 1959. Programa Presencia.


Por: Sergio I. Rivero Carrasco

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